Newsgather
Back|La insensatez: un virus mental con "antídoto"
La insensatez: un virus mental con "antídoto"
خبرAI
20minutos·23 sa önce·🇪🇸Spain·Other

La insensatez: un virus mental con "antídoto"

8 dk okuma·%60 önem·1598 kelime
#insensatez#virusmental#adicciones#pensamientocrítico#filosofía#manipulación#desinformación#polarización
2
20minutos
Yayıncı
حجم الخط

Empecemos por lo penúltimo, la insensatez. ¿En serio esto tiene un antídoto? A ratos no lo parece.

Estamos sufriendo una epidemia de insensatez a todos los niveles: políticos internacionales, políticos nacionales, asuntos privados... El hecho de que haya dedicado una continuación de ese libro con el tema de las adicciones -que nos está preocupando a todos debido a que su expansión está siendo incontrolable- es un aviso de que la insensatez se instala en la inteligencia de una persona, hace que empieces a pensar mal, a sentirte mal y a actuar mal.

Habla de virus patógenos para explicar estas alteraciones que nos obligan a vacunarnos, como quien tiene una gripe.

Tal como yo lo interpreto, es la acción de unos patógenos mentales que nos rodean, son como virus que confunden a las personas. Un ejemplo que yo pongo mucho a mis alumnos más jóvenes, sobre todo a mis alumnas, es este: cuando una chica acepta como verdad un virus mental como es que los celos son una demostración de amor, es que empieza a pensar equivocadamente. Va a interpretar mal lo que le hace su pareja y va a aceptar cosas inaceptables. Esto es lo que me ha llevado a ver si conseguía identificar cuáles son esos virus mentales que nos están haciendo tanto daño, para ver si podemos desarrollar defensas y protegernos contra ellos. Ese fue el planteamiento general de de La vacuna contra la insensatez. Y he dado al salto a otra que es el uso de drogas y de tecnologías usadas de más y a cualquier hora.

¿Se refiere a dependencias estrictamente de sustancias o de otras materias menos tangibles, como la incomunicación, las redes sociales, la hiperconexión...?

Según la Organización Mundial de la Salud las adicciones son de dos tipos: a sustancias y a comportamientos. De las adicciones a comportamientos, la más conocida es la adicción al juego, pero cada vez van saliendo más actividades adictivas. Hasta la gimnasia puede serlo, la obsesión por una maratón puede convertirse en otra. Y por supuesto, las redes sociales lo son en cuanto se pasa una especie de gradación en su uso. Hay un uso que puede ser normal o por lo menos no perjudicial gravemente, que es consumir de forma recreativa con una cierta mesura. El problema está cuando se pasa al abuso. Ya el abuso se caracteriza porque empieza a producir efectos nocivos. Y del abuso se pasa a la adicción cuando lo que se pierde es el control. Una adicción a un comportamiento o a una sustancia se da, primero, cuando está produciendo efectos negativos, perjudiciales. Segundo, cuando el sujeto lo sabe, que eso es malo. Y tercero, cuando no tiene ya capacidad para enfrentarse a él porque si lo hace sufre efectos por la abstención muy fuertes. Allí, pasa a ser un tema médico.

Encontrar una solución cuando uno se reconoce adicto no es fácil, pero hay profesionales. ¿Los hay para combatir la insensatez no prescrita?

Lo primero es saber identificar el problema, porque es igual que en las infecciones: no puedes sufrir una infección y no descubrir el virus que la causa para tratarla. Lo primero que hay que saber ver en cuanto a la insensatez es que alguien te está manipulando. Y te voy a explicar cuáles son los mecanismos para para manipular. En ese libro hay un capítulo titulado '¿Quiere usted ser un manipulador? Manual del perfecto manipulador'. Por qué escribí de eso: porque es muy fácil manipular. Y uno de los antídotos y de las vacunas contra la insensatez es precisamente enseñar con qué facilidad usted también puede manipular al otro. Cómo son esas personas. Uno de los trucos de la manipulación es, si yo me hago con tu atención, me hago con tu comportamiento. Entonces, ¿qué es lo que hacen todas las todos los manipuladores? Intentar atraer la atención. Que es un mismo es el mismo mecanismo que hay con los ilusionistas. Un ilusionista, ¿qué es lo que hace? Capta la atención para que la lleves a donde a él le interesa y le dejas el campo libre para que él pueda hacer su truco. Bueno, eso que es una cosa tan sencilla, lo ves en los parlamentos, lo ves en los medios de comunicación, lo ves en todas las campañas publicitarias, lo que te están diciendo es: ¿A dónde quiero que vengas? E igual que si tú descubres el truco, entonces ya al espectador no le hace efecto. Respecto de las manipulaciones exteriores, conviene hacer lo mismo, darte cuenta de cómo te están engañando. Te estás dando cuenta de que cuando estás polarizando las cosas, te están situando en una en una visión del mundo que es completamente falsa, de blanco o de negro, y te están obligando a tomar una una posición que no tienes por qué tomar. No quieres informarte, sino que cuando buscas un medio de comunicación, buscas aquel que sabes que te va a dar la razón. Todos buscamos lo que se llama el el sesgo de confirmación. Me encantan las cosas que confirman lo que yo pienso.

O sea, que nos den la razón nos hace cautivos.

Son, digamos, fallos estructurales de nuestro cerebro. Todos caemos en las equivocaciones, en los sesgos cognitivos. Porque nuestro cerebro no se formó siguiendo un diseño único en el que todas las partes están muy bien diseñadas. Se formó a lo largo de cientos de miles de años de evolución, un poco a salto de mata. Entonces, hay piezas que no encajan bien con las otras. Por ejemplo, todas las zonas emocionales son muy antiguas y cambian con mucha lentitud. Y todas las zonas de la corteza son muy modernas, aprenden con mucha rapidez. Y en teoría tenían que poder dirigir las emociones. Pero unas veces lo hacen y otras veces, no. Es decir, la emoción tiene muchísima energía, pero es poco lúcida. Y la razón es muy lúcida, pero tiene poca energía. Así es como estamos siempre, metidos en metidos en un lío.

Y así es como llegamos a la desinformación, ese paso en falso que es fácil y cómodo dar.

Eso es. Por lo pronto, los estudios que tenemos de cuáles son las noticias que en redes sociales se difunden con más rapidez siempre son las que tienen un grado de violencia mayor. Las que son muy tajantes y las que son dicotómicas de blanco y negro. Esas son las que tienen las que tienen más éxito. Por ejemplo, esto lo cubrió Facebook, lo que le llevó a un pleito muy grande cuando hubo una unas matanzas en Myanmar (antigua Birmania) porque el algoritmo va colocando en primera posición los mensajes precisamente que tienen más éxito, porque son los que producen más dinero, y todos esos eran los más violentos. Se les acusó formalmente ante un jurado, 'usted ha estado fomentando el genocidio en ese país'. Y tuvieron que corregir el corregir el algoritmo. No hace mucho, ha habido en Francia un juicio en el que una periodista había sufrido una acoso brutal en redes sociales. Por fin se localizan a los cuatro o cinco que habían movido todo, se los lleva al juicio. Y el juez, en un momento dado, a uno de los acusados le pregunta, ¿pero usted por qué decía esas cosas tan salvajes y tan crueles de esta persona? ¿Usted la conocía? No. Entonces, ¿por qué lo hacía? Y el acusado se para un momento a pensar y dice, 'bueno, porque eso iba a tener más likes'. Otro ejemplo de que eso produce una especie de bola muy peligrosa.

Y contra eso, ¿qué queda? ¿El pensamiento crítico?

Hay que aprenderlo, sí. El problema es que el pensamiento crítico es costoso. La credulidad es fácil. Tienes que buscar más información, tienes que tienes que saber atreverte a hacer la pregunta, dime cómo lo sabes, dime por qué lo sabes. Y la situación actual me recuerda un chiste americano en que un juez desde lo alto del estrad dice: 'Para acelerar el procedimiento vamos a pasar de las pruebas y pasar directamente a la sentencia' (risas). Y resulta que eso está pasando, se condena a la gente sin pruebas. En La vacuna contra la insensatez yo aislé tres patógenos: las falsas noticias (se equivocan en la información, tiene un campo más reducido, aunque es peligroso), los virus mentales (una falsa noticia que altera tu forma de pensar) y los marcos de insensatez (se unen falsas noticias, virus y no sabes cómo salir de ahí). En este momento, la polarización política es un marco de insensatez. Lo peor es 'cuando te señalan y te dicen eres mi enemigo y a ver cómo termino contigo'. Nos han convencido de que es la única manera de hacer política.

La filosofía, que ha vivido en una 'montaña rusa' como materia, ¿ayuda a entender mejor esta polarización o bipolarización?

Mi último libro es una reivindicación de la filosofía como la ciencia de las soluciones de máximo nivel. Pero para eso, la filosofía tiene que hacerlo con más idea de como lo hace ahora. Es una ciencia estricta, rigurosa y difícil. Mucha gente usa la filosofía como los libros de autoayuda, por eso está de moda el estoicismo. Eso es filosofía ligth. Sus temas de verdad son cómo funciona la inteligencia, cuáles son sus fortalezas y dificultades, comprender las cosas que hace la inteligencia (religión, arte, matemáticas...) y le corresponde distinguir lo verdadero de lo falso, lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto... Y eso es muy complicado de hacer.

¿Tanto como dar con la verdad?

La filosofía posmoderna ha sido para la filosofía como la mixomatosis para los conejos. Empieza diciendo 'No podemos alcanzar la verdad'. En ese caso, es que cualquier opinión es verdadera. Hay una cosa que dije de pasada en un periódico, pero me parecía tan evidente... y se montó una buena: dije que no todas las opiniones son respetables. Lo que yo contaba es que mis alumnos, a los que pregunté si eso les parecía así, respondieron sí, y alegaron que todas las opiniones están protegidas por el derecho a la libertad de expresión y creencia. Y les dije que están equivocados: el derecho protege a las personas, no te puedo meter en la cárcel por lo que piensas, pero no garantiza la verdad de lo que creas.

Veo que tiene faena. ¿Aunque solo peina 86 años, no se va a jubilar nunca?

A mí siempre me ha interesado el tema del talento que es el buen uso de la inteligencia. Hay uno adolescente, otro adulto, y ahora me interesa el talento senior, cómo una persona anciana puede desarrollar su propio talento de anciano, no competir con otros. Porque su inteligencia es distinta. Voy a ver cuáles son mis debilidades y fortalezas de anciano. Y como la inteligencia es esencialmente memoria, hay que ver cómo saber organizarla. Si sabes aprovecharla, tienes mucha memoria. Dando por hecho, claro, la buena salud. Lo que se suele perder con la edad es el deseo de aprender y ese es el peligro. Cuando se dice que los mayores tienen mala memoria, no es así, es que pierden el interés por muchas cosas.

¿Sigue cuidando gallinas?

Sigo viviendo en La Moraleja, a donde me fui cuando eso no es lo que es ahora. Tenía varias gallinas y un gallo pero vino un día un guarda y me dijo que no podía tener gallo porque despertaba a la gente. Tuve una época de patos porque tienen un momento de su vida maravilloso, que es cuando sale una camada de patitos y van detrás de la madre. Sigo teniendo la huerta y buscando el tomate perfecto. Empecé a recibir semillas de tomate de toda España cuando conté en la radio que andaba en esto. Semillas que pruebo, por cierto. Y descubrí que el patriotismo más profundo no es el catalán ni el vasco... es el del tomate. Todo el mundo está dispuesto a jurar que el tomate de su pueblo es el mejor.

This article was originally published by 20minutos.

Related Stories