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Manifestantes en Albania protestan contra el resort de lujo de Jared Kushner
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La Vanguardia·6 sa önce·🇪🇸Spain·العالم

Manifestantes en Albania protestan contra el resort de lujo de Jared Kushner

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La Vanguardia
Yayıncı
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Los manifestantes se reúnen ya cada noche, hasta altas horas de la madrugada: “No al resort de la familia Trump”. Desde hace tiempo, Jared Kushner y su esposa Ivanka Trump han puesto los ojos —y el dinero— en un tramo de costa de Albania, una laguna con flamencos, focas y zonas de nidificación, para transformarlo en un enorme complejo de lujo. Todo ello en un área protegida que muchos albaneses quieren proteger precisamente de la familia Trump.

Miles de ciudadanos se concentran ante el Ministerio del Interior en Tirana y después marchan hacia la residencia del primer ministro, Edi Rama. También se han registrado protestas y enfrentamientos en otras partes del país. Detrás de la movilización hay un megaproyecto inmobiliario vinculado a Jared Kushner, yerno de Donald Trump, en una de las últimas playas vírgenes del sur de Albania, en la zona de Zvernec, cerca de Vlora.

El proyecto de Kushner, que visitó la zona junto a su esposa Ivanka Trump en 2024, prevé la transformación de la isla deshabitada de Sazan, en el Adriático, y de centenares de hectáreas del área protegida de Vjosa-Narta, una franja costera que alberga flamencos, focas y lugares de anidación de tortugas marinas. El complejo turístico de lujo contempla la construcción de una serie de edificios que, según los opositores al proyecto y diversos medios internacionales, podrían albergar hasta unas 10.000 habitaciones.

Socios de la pareja estadounidense son los hermanos Moutaz y Ramez Al-Khayyat, de Qatar, propietarios del conglomerado Power International Holding. Los dos ya han desembolsado unos 200 millones de dólares para adquirir terrenos cuyos propietarios albaneses se encuentran actualmente bajo investigación. Las estimaciones sobre la inversión total varían según las fuentes y oscilan entre varios miles de millones de dólares, situándose algunas de ellas en torno a los 4.000 millones.

“Desde hace más de un mes se han introducido ilegalmente máquinas en la zona, eliminando áreas boscosas, destruyendo dunas e incluso bloqueando la conexión entre el mar y la laguna”, denunció el activista ambiental Zydjon Vorpsi, de la organización para la Conservación y Protección del Medio Ambiente Natural en Albania (PPNEA), durante una protesta frente al Ministerio de Medio Ambiente, según recogió el Observatorio de los Balcanes.

La llegada de excavadoras y vallas para cerrar la zona desencadenó las protestas. Algunos activistas denunciaron agresiones por parte de la seguridad privada y los enfrentamientos derivaron en detenciones tanto de manifestantes como de personal de vigilancia. El jefe de la policía local fue posteriormente destituido por la gestión de los disturbios.

Pero el asunto tiene también una importante dimensión política. Los críticos acusan a Edi Rama de haber facilitado con excesiva flexibilidad modificaciones de la normativa medioambiental para permitir la realización del proyecto. El Gobierno responde que toda la zona pertenece a una categoría que admite construcciones con fines turísticos. “El proyecto aún no ha llegado a su fase final y todavía queda por completar el estudio de impacto ambiental, así que no entiendo a qué deberíamos renunciar”, declaró Rama, quien sostiene que detrás de las protestas existen intereses extranjeros “contrarios a los intereses económicos del país”. Según el primer ministro, en las redes sociales se está desarrollando una “guerra híbrida” destinada a impedir que Albania dé un “verdadero salto de calidad en el sector turístico”.

No es la primera vez que el primer ministro albanés es acusado por sus adversarios de privilegiar los intereses de socios extranjeros en cuestiones sensibles para el país. Rama ya fue objeto de fuertes críticas por el acuerdo firmado con Italia para acoger en territorio albanés dos centros destinados a gestionar parte de los migrantes rescatados por las autoridades italianas en el Mediterráneo. Aunque el Gobierno defendió aquella decisión como una muestra de la estrecha relación entre ambos países y una oportunidad para reforzar el papel internacional de Albania, la oposición la presentó como una cesión de soberanía. Para los críticos de Rama, el proyecto impulsado por Kushner responde a la misma lógica: sacrificar parte del control sobre el territorio en nombre de las inversiones extranjeras.

This article was originally published by La Vanguardia.

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