La derrota de Orbán abre un nuevo ciclo político en Europa
El líder húngaro, un modelo para la ultraderecha, sufre un revés histórico que puede marcar el declive de la ola populista en el continente y facilitar la autonomía estratégica de la UE.
Auf einen Blick
La derrota de Viktor Orbán en Hungría se interpreta como un revés para la ultraderecha global y un posible fin de ciclo para el populismo en Europa, abriendo la puerta a una mayor autonomía estratégica de la UE.
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Viktor Orbán, quien comenzó como un enérgico y talentoso dirigente estudiantil anticomunista, fundó Fidesz tras estudiar en Oxford con una beca de George Soros. Inicialmente liberal y europeísta, su partido no lograba ganar elecciones hasta 1998, cuando obtuvo su primer mandato. Sin embargo, con la Gran Recesión, protagonizó un giro brusco y radicalizado hacia la derecha. En 2010, con Hungría en profunda crisis, regresó al poder y desde entonces ha llevado a cabo una demolición sistemática de la democracia y el Estado de derecho, siguiendo el manual del populista.
Orbán consolidó su poder controlando el poder judicial, colonizando instituciones independientes, tomando los medios de comunicación y colocando a afines al frente de grandes empresas. A sus 62 años, acumula 16 años consecutivos en el poder, un récord en Europa. En esta metamorfosis, se convirtió en un feroz antieuropeo y un arquetipo de ultraderechista exitoso, especialmente en Europa del Este. Sin embargo, esa era parece estar llegando a su fin.
El líder húngaro ha infestado de corrupción el Estado y ha capitalizado las políticas contra la migración, a pesar de la pérdida de población de su país. Ha sido elogiado por figuras como Steve Bannon, quien lo calificó de "héroe", y Donald Trump, quien se sintió "como si fuéramos gemelos". Aunque Putin y Xi Jinping han sido menos explícitos, se han apoyado en él para afianzar sus intereses en Europa.
La derrota de Orbán tiene una doble lectura: es un revés de primera división para la internacional ultraderechista, que lo considera un modelo de éxito, y abre un nuevo ciclo político en Europa, donde los ultras han sufrido reveses, pero ninguno de esta magnitud. Además, Bruselas ve en esta derrota un alivio de cara a las presidenciales francesas de 2027, al eliminar un "submarino" de Trump, Putin y Xi.
Orbán ha torpedeado la estrategia europea de ayuda a Ucrania y ha obstaculizado la autonomía estratégica de la UE en defensa, energía y economía, en un contexto geopolítico marcado por la ley del más fuerte. Ha sido prorruso, protrumpista y prochino, inspirando a líderes como Robert Fico (Eslovaquia) y Andrej Babis (República Checa). En su campaña, recibió el respaldo de Trump, Giorgia Meloni (Italia), Santiago Abascal (España) y Alice Weidel (Alemania).
Ha protagonizado una campaña populista clásica, presentando las elecciones como un plebiscito entre guerra y paz, con el objetivo de "preservar a Hungría como isla de seguridad y tranquilidad", recurriendo a "posverdades", incidentes de "falsa bandera" y acusaciones a Ucrania. A pesar de haber reformado el sistema electoral para darse ventaja y de haber intensificado las políticas clientelistas, ha sufrido una derrota demoledora a manos de Péter Magyar, un candidato de su círculo íntimo que basó su campaña en acusaciones de corrupción.
Magyar, un conservador o ultraconservador, ha logrado unir al centroderecha y centroizquierda contra Orbán. Aunque Hungría representa solo el 1,1% del PIB europeo y menos del 2% de su población, estas elecciones son consideradas las más importantes en la UE en 2026, midiendo la fuerza de la ola ultra en el continente.
**Consecuencias de la derrota de Orbán:**
**Europa:** Orbán ha sido un obstáculo constante para Bruselas, con fondos europeos congelados (unos 18.000 millones) debido a su "deriva iliberal" y falta de controles. Ha sido una piedra en el zapato en políticas migratorias, poder judicial y derechos de minorías. A pesar de calificar a Hungría de "democracia iliberal" defensora de valores cristianos, ha seguido comprando energía a Rusia, torpedeado la ayuda a Ucrania y se le ha acusado de filtrar información al Kremlin. Fuentes europeas señalan que, incluso derrotado, seguirá "dando guerra", pero su caída podría iniciar un ciclo positivo para la UE, indicando que el "péndulo está girando" y la "ola populista está tocando techo". Bruselas ha tenido que recurrir a "cooperaciones reforzadas" y "coaliciones de voluntarios" ante la oposición de Orbán y sus socios de Visegrado, pero con Magyar, se espera un avance más sencillo en agendas clave.
Sin embargo, una encuesta del European Council on Foreign Relations (ECFR) indica que tres de cada cuatro húngaros apoyan la UE y dos tercios desean estrechar lazos, incluso entrar en el euro. No obstante, Piotr Buras del ECFR advierte que "los socios europeos no deberían esperar un giro radical, especialmente en materia de política exterior y Ucrania; ahí hay todavía una gran división en la sociedad".
**Estados Unidos, Rusia, China:** La política de "apaciguamiento" de Ursula Von der Leyen hacia Trump ha tenido malos resultados, pero Trump y el movimiento MAGA han sido fervientes defensores de Orbán, financiando sus think tanks e inspirando el Proyecto 2025. Orbán ha sido aún más favorable a Vladímir Putin, torpedeando sanciones contra Rusia en plena guerra de Ucrania, proporcionándole información delicada y comprándole petróleo. Xi Jinping también ha concentrado inversiones chinas en Hungría, viéndola como puerta de entrada a la UE.
**Modelo para armar:** Steve Bannon lo considera "uno de los líderes morales del mundo". Tras ser expulsado del Partido Popular Europeo, formó el grupo "Patriotas" en la Eurocámara, sirviendo de modelo para populistas en España (Vox), República Checa, Eslovaquia y Alemania. Su derrota sugiere que el respaldo de Trump ya no suma y debilita la marea "etnonacionalista" y el "autoritarismo competitivo" en Europa. Zslyke Csaky del Center for European Reform opina que su caída "ciega una puerta a los populismos y abre un camino para una UE más fuerte", especialmente ante los comicios franceses y los conflictos en Ucrania, Gaza e Irán.
**Contramodelo:** Para los ultras, Orbán es un héroe; para los liberales, el artífice de una autocracia disfrazada de democracia con fondos europeos. Si Peter Magyar confirma su victoria, se convertiría en un "contramodelo", demostrando cómo batir a un populista exitoso. Magyar destaca por ser carismático, hábil en redes sociales, hablar claro y centrarse en la economía y el poder adquisitivo, denunciando la corrupción y la "podredumbre moral" del régimen.
**Economía Húngara:** Hungría lleva tres años estancada, mientras vecinos como Polonia prosperan. Magyar atribuye la "anemia económica" a la corrupción y malversación de fondos europeos. El país, con 9,5 millones de habitantes, sufre emigración y una población en declive. La inflación se disparó con la COVID y la guerra de Ucrania. El salario medio (poco más de 1.000 euros) es el tercero más bajo de la UE, y la renta per cápita es el 75% de la media europea. El desempleo, aunque bajo (5%), está en su nivel más alto en 10 años. La deuda pública (75% del PIB) genera intereses que duplican el gasto en educación y equivalen al de sanidad, provocando descontento social.
Orbán experimentó con políticas nacionalistas, rebajas fiscales, energía barata de Rusia e inversiones chinas, sin éxito, en parte por los 18.000 millones de euros de fondos europeos congelados por Bruselas. Magyar promete reformas, desbloqueo de fondos y acabar con la corrupción. A partir de ahora, se verá si Hungría logra "pasar de las musas al teatro".




