Los ataques hutíes en el mar Rojo disparan el petróleo y amenazan la estabilidad de los mercados
Auf einen Blick
- Los ataques de los hutíes de Yemen a buques en el mar Rojo han disparado el precio del Brent por encima de los 100 dólares, revirtiendo el optimismo de junio.
- Esto amenaza la estabilidad de los mercados globales, con caídas en Bolsas y alzas en la deuda, y reaviva el temor a un nuevo shock energético e inflación.
KI-generierte Zusammenfassung
Warum es wichtig ist
Tras un junio de acercamiento entre EE UU e Irán, los ataques hutíes en el mar Rojo han revertido el optimismo, intensificando la confrontación.
Después de un mes de junio en el que la Bolsa, el petróleo y la deuda celebraron el acercamiento entre EE UU e Irán, julio ha dado un vuelco al sentimiento de los mercados. Dos semanas después de que Washington diera por rota la tregua y los ataques se intensificaran, un nuevo actor ha entrado en escena: los hutíes de Yemen. El grupo armado aliado de Teherán ha cumplido sus amenazas con el ataque a los buques Encila y Layla, a los que acusa de vulnerar el bloqueo marítimo en el mar Rojo. La reacción del mercado ha sido inmediata. Con el temor a nuevas interrupciones del suministro energético acaparando la atención de los inversores, el brent acelera su ascenso y vuelve a superar los 100 dólares por barril, nivel que no se veía desde mayo. En lo que va de mes, su escalada supera el 38%, una subida todavía inferior al repunte del 62,4% registrado en marzo, el mes en que estalló la guerra, pero suficiente para borrar el desplome del 21% de junio.
En apenas 20 días, el mercado ha pasado de confiar en la normalización del tráfico por el estrecho de Ormuz, mientras los cargueros daban salida al petróleo acumulado desde febrero, a enfrentarse a nuevos cuellos de botella en dos de las rutas marítimas más estratégicas del mundo. Al frenazo de la actividad en el enclave por el que transita cerca de una quinta parte del crudo mundial se suma ahora la amenaza sobre Bab el-Mandeb, la puerta de entrada al mar Rojo, una ruta que durante los cinco meses de cierre de Ormuz permitió a Arabia Saudí mantener parte de sus exportaciones energéticas. Con las rutas alternativas cada vez más comprometidas y las amenazas de Donald Trump elevando el tono de la confrontación, las perspectivas no dejan de empeorar. La economía mundial y unas Bolsas que habían logrado sobreponerse a los momentos de mayor tensión vuelven a ver amenazada su estabilidad, más aún cuando algunas de las medidas que ayudaron a contener el alza de los precios, como la liberación de reservas estratégicas, empiezan a agotarse. Los analistas llevaban meses advirtiendo de que estos mecanismos eran poco más que un parche temporal, pero si la situación se complica, el margen de maniobra para evitar un nuevo shock energético será cada vez más reducido. Y más aún cuando las reservas se encuentran en niveles mínimos y las economías se adentran en los meses previos al invierno, un periodo clave para la reposición de existencias energéticas.
Las expectativas de inflación y tipos más altos han vuelto a primera línea con la subida de los precios energéticos. Aunque el BCE ha acordado darse una pausa y mantener los tipos sin cambios, el consenso del mercado aguarda a septiembre para un nuevo ajuste. Konstantin Veit, gestor de carteras de Pimco, considera exagerada la idea que cotiza el mercado de un repunte de 70 puntos básicos, pero espera que septiembre vuelva a mover ficha.
La subida de los tipos de interés amenaza a las Bolsas porque encarece la financiación, enfría la actividad económica y aumenta el atractivo de la renta fija frente a la variable. Todo ello en un momento en el que el repunte de los precios vuelve a poner en riesgo el consumo, uno de los principales motores del crecimiento. El resultado son caídas generalizadas a ambos lados del Atlántico. Esta vez ni el beneficio récord de Bankinter, ni la espectacular subida de las ganancias de Repsol al calor de los ascensos del crudo, ni la cartera de pedidos de Indra han servido de escape a las caídas. El selectivo español ha cedido un 1,6% y ha sufrido por mantener los 19.200 puntos.
Las caídas son aún mayores para el Dax alemán y el Euro Stoxx 50, que han registrado recortes en el entorno del 1,7%. Una de las economías más perjudicadas por los problemas de suministro energético, especialmente en lo que respecta al gas, es la alemana. Esto ya se pudo comprobar tras el estallido de la guerra en Ucrania, cuando el corte del suministro ruso disparó los costes energéticos, deterioró la competitividad de la industria y llevó a la mayor economía europea al borde de la recesión. El temor de los inversores es que un nuevo shock energético vuelva a reproducir ese escenario, precisamente cuando el Gobierno alemán ha dejado atrás parte de su ortodoxia fiscal para tratar de reactivar una economía que acumula años de debilidad.
Aunque Estados Unidos es menos vulnerable que Europa a las tensiones sobre el suministro energético, Wall Street no es ajena al temor a nuevas subidas de tipos. A la espera de conocer la decisión de la Reserva Federal la próxima semana, el mercado asigna una probabilidad superior al 55% a un aumento del precio del dinero en septiembre. Al mismo tiempo, gana fuerza la posibilidad de un segundo endurecimiento monetario antes de final de año. Este escenario, unido a las crecientes dudas sobre los multimillonarios planes de inversión de las grandes tecnológicas, se traduce en caídas cercanas al 2,5% para el Nasdaq. Aunque los fabricantes de semiconductores son los que generan más dudas por su ascenso meteórico en el año, hoy son las siete magníficas las que encajan el mayor castigo. Los resultados de Alphabet (-6,5%) y Tesla (-14,3%) han reabierto el debate sobre unas valoraciones exigentes y el elevado coste de la carrera por liderar el desarrollo de la inteligencia artificial. Después de años en los que han sostenido buena parte de las subidas de Wall Street, las siete magníficas se han convertido también en su principal foco de riesgo.
Las expectativas de tipos de interés e inflación más altos se dejan sentir también en el mercado de deuda. Las rentabilidades de referencias como la alemana a diez años rondan máximos de 2011 en el 3,2% y, desde los mínimos vistos a finales de junio, cuando el mercado daba por hecho que los bancos centrales no tendrían que volver a subir los tipos, avanzan 35 puntos básicos. Un incremento similar registran los títulos franceses, que se mantienen por encima del 4%, niveles vistos por última vez en 2009. La deuda española también ha repuntado, aunque se mueve en niveles no vistos desde noviembre de 2023, en el entorno del 3,67%. Los ascensos tienen su réplica en EE UU, donde la deuda a 10 y 30 años revisita máximos de enero de 2025 al situarse en el 4,7% y el 5,17%, respectivamente. Unas rentabilidades más elevadas reducen el atractivo de la renta variable al ofrecer a los inversores alternativas cada vez más rentables y menos arriesgadas.
Worauf zu achten ist
KI-Ausblick — Möglichkeiten, keine Fakten
El BCE realizará un nuevo ajuste de tipos en septiembre.
Wahrscheinlich · Innerhalb von Monaten
La Reserva Federal aumentará el precio del dinero en septiembre.
Wahrscheinlich · Innerhalb von Monaten
Offene Fragen
- ¿Cómo responderán EE UU y sus aliados a los ataques hutíes?
- ¿Qué nuevas medidas tomarán los bancos centrales ante la inflación energética?
- ¿Se agotarán las reservas estratégicas de energía antes del invierno?






