Rafael Jódar afronta su debut en la Philippe Chatrier de Roland Garros
Auf einen Blick
- Rafael Jódar, de 19 años, se prepara para su primer partido en la pista Philippe Chatrier de Roland Garros contra Alexander Zverev.
- Jugadores y ex-campeones como Carla Suárez, Mats Wilander y Michael Chang comparten sus experiencias y consejos sobre la exigente pista parisina.
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Warum es wichtig ist
Rafael Jódar, un joven tenista español de 19 años, se enfrenta a su primer gran desafío en Roland Garros: jugar en la icónica pista Philippe Chatrier contra Alexander Zverev. El artículo explora las sensaciones y estrategias previas al partido, basándose en las experiencias y consejos de ex-jugadores y analistas.
A las puertas del cruce de este martes (hacia las 15.00, Eurosport) con Alexander Zverev, rival en los cuartos de final, Rafael Jódar prefiere la discreción de la pista 21 del complejo Jean Bouin. Allí, en un segundo plano y lejos de miradas indiscretas, él su padre diseñan la estrategia a seguir contra el alemán, el hombre que, siguiendo esa lógica que tantas veces acaba desapareciendo en esto del tenis, encabeza ahora las apuestas para hacerse con este Roland Garros imprevisible. Se expresa el de Hamburgo, de 29 años, con la nostalgia propia del que mira atrás y que a la vez ve cómo viene el otro: “Es una etapa muy divertida porque no tienes presión. Cuando estás empezando juegas con libertad y lo vives todo por primera vez”. Y el español, con esos 19 años de pura efervescencia, afronta con hambre y sin miedos su primera experiencia en la Philippe Chatrier, el templo francés.
“Será una experiencia muy bonita. Al final son los partidos que cuando eres pequeño y ves en la tele: los Grand Slams, Roland Garros y eso… Son los que sueñas con jugar alguna vez, así que intentaré aprovecharlo al máximo. Lo disfrutaré”, anticipa el tenista de Leganés, que hasta hace bien poco competía en las pistas universitarias (enrolado en Virginia) y desde enero ha ido descubriendo marcos extraordinarios como la Rod Laver Arena de Melbourne, la central de Barcelona, la Caja Mágica (con todas sus particularidades) y la historia que emana el Foro Itálico de Roma. Ahora, sin embargo, se enfrenta a un reto superior, el que propone a todo debutante una pista tan impresionante como la de París, donde la sensación espacial se multiplica, la grada aprieta como pocas y las piernas pesan el triple.
Así lo transmiten los y las que han pasado por ahí. Por ejemplo, la canaria Carla Suárez, ahora capitana de la Billie Jean King Cup y cuartofinalista del grande parisino un par de veces (2008 y 2014). “Será clave que Rafa no se precipite”, introduce. “Y creo que parte con la ventaja de que ya ha jugado durante estos días en un par de pistas grandes como la Lenglen [con capacidad para 10.000 personas] y la Simonne Mathieu [5.000], así que es diferente a si lo hubieran colocado directamente ahí. Ahora bien”, precisa, “en una pista de ese tipo [15.000] nunca sabes exactamente cómo vas a reaccionar. Al haber tanto espacio detrás de la línea los rivales tienen más margen para correr de lado a lado y devolver una bola extra; en consecuencia, los winners [ganadores] no llegan con la misma facilidad que en otras pistas. En las que son más pequeñas normally no puedes retrasar tanto tu posición”.
Y remarca Suárez, de 37 años y retirada desde 2021: “El principal riesgo de estas pistas tan amplias es precisamente ese, que al ver que el rival devuelve muchas bolas, uno se precipite intentando cerrar el punto antes de tiempo. Será fundamental que no se acelere cuando busque el tiro definitivo. Deberá mantener la paciencia y construir bien los puntos”.
Mats Wilander, por su parte, considera que a Jódar (23º) no le impondrá el escenario porque “los jóvenes no se ponen nerviosos ante estas situaciones; simplemente salen a jugar”. No obstante, cree que la experiencia de una primera vez en la Chatrier es muy difícil porque “es enorme y siempre hay algo de viento que sopla desde un lado”, así que “lleva un tiempo entender cómo hay que jugar desde cada extremo de la pista” y “necesitas ir acumulando experiencia”. El nórdico conquistó tres veces el torneo (1982, 1985 y 1988), la primera de ellas con solo 17 años y tres meses. “No es sencilla, especialmente para los jugadores con un estilo agresivo como el suyo. Diría que es más difícil que jugar en las centrales de Australia, Wimbledon o el US Open. Da la impresión de ser más grande”, concreta a este periódico.
En términos técnicos, Wilander añade el matiz de que “en tierra batida y una pista exterior es más fácil jugar cerca de la línea de fondo, pero en una tan grande resulta mucho más complicado”. También especifica que “el bote de la pelota parece más alto; no sé si realmente lo es, pero esa es la sensación”. Además, hace hincapié en que “cuesta más encontrar una buena percepción de la profundidad”. En definitiva, “es una pista muy exigente”.
Michael Chang también fue un campeón precoz. De hecho, nadie triunfó siendo más joven que él, ganador de la edición de 1989 con 17 años y tres meses (seis menos que Wilander). Consultado por este diario durante un encuentro en el Bois de Boulogne, el técnico estadounidense define la experiencia como “diferente”. Y comparte la impresión del sueco: “Una de las primeras cosas que notas es el tamaño. No sé si es más grande que la de Australia, pero sin duda parece más grande que las de Wimbledon y el US Open. Los jugadores necesitan un tiempo para adaptarse a esas dimensiones”. Respecto a Jódar, no cree que “las condiciones le preocupen demasiado” porque el español creció compitiendo sobre tierra y sus resultados en la gira “han sido excepcionales”.
A continuación, se pronuncia Jo-Wilfried Tsonga. “Es grande, un poco diferente, así que y hay que adaptarse a ella. Para algunos jugadores es fácil y para otros resulta un poco más complicado. Veremos cómo se adapta él a estas condiciones”, responde a EL PAÍS el galo, quien se quedó en un par de ocasiones (2013 y 2015) a las puertas de la final del torneo. Llegó a ser el número cinco del mundo, pero nunca pudo triunfar en casa. Aun así, cuenta, jugar ahí dentro fue “la mejor sensación” de su vida. Y remata: “Estar en la pista y poder jugar allí, delante de un público tan ruidoso y que se vuelca tanto con los jugadores, es un privilegio. Si él [Jódar] lo vive de esa manera, seguramente va a jugar bien”.
Offene Fragen
- ¿Cómo se adaptará Rafael Jódar a la presión y las dimensiones de la pista Philippe Chatrier?
- ¿Podrá Jódar implementar la estrategia diseñada con su padre contra Zverev?
- ¿Cómo influirá la experiencia previa en pistas grandes de Jódar en su rendimiento en la Chatrier?
- ¿Cuál será el impacto del público y las condiciones de la pista en el desarrollo del partido?






