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BackCómo frenar a Tadej Pogacar: la estrategia de los rivales en el Tour
Cómo frenar a Tadej Pogacar: la estrategia de los rivales en el Tour
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Marca15 sa önceDeportes5 dk okumaSpain

Cómo frenar a Tadej Pogacar: la estrategia de los rivales en el Tour

En resumen

  • Ciclistas y directores coinciden: para vencer a Pogacar en el Tour, hay que anticiparle, desgastarle y aislarle, evitando que decida la carrera en su terreno.
  • Vingegaard busca una batalla prolongada en alta montaña.

Resumen generado por IA

Por qué importa

Frenar a Tadej Pogacar se ha convertido en la gran pregunta del ciclismo moderno. Las estrategias para derrotarle pasan por anticiparle, desgastarle y aislarle.

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Frenar a Tadej Pogacar se ha convertido en la gran pregunta del ciclismo moderno. Ya no basta con saber quién tiene las piernas necesarias para seguirle. La cuestión es cómo impedir que convierta cada repecho, cada descenso y cada final explosivo en un territorio propio. Las últimas entrevistas recogidas durante este Tour dibujan una respuesta coral: para derrotarle hay que anticiparse, desgastarle, aislarle y, sobre todo, evitar que la carrera llegue al lugar exacto donde él quiere decidirla. Tan sólo Vingegaard ha podido hacerlo en los últimos tiempos.

Alberto Contador lo resumió con una frase que funciona como advertencia: “A Pogacar no le puedes dejar que te ataque y luego tener que cerrar un hueco”. Cuando el esloveno arranca, el daño no se limita a los segundos que abre. También golpea la confianza del rival, obliga a gastar más de la cuenta y devuelve toda la iniciativa a sus manos. Perseguirle después suele significar entrar en su juego.

Por eso Jonas Vingegaard debe buscar otro tipo de batalla. La alta montaña prolongada continúa siendo el terreno donde puede ponerle en mayores dificultades, cuando la etapa acumula desnivel, altitud, calor y varias horas de desgaste. No se trata de responder a un latigazo, sino de construir una ofensiva desde mucho antes: endurecer la jornada, eliminar compañeros del UAE, obligar a Pogacar a trabajar y conducirle hasta un esfuerzo sostenido en el que la explosividad pese menos.

El problema es que Pogacar ya no es únicamente un corredor explosivo. Ha evolucionado hasta dominar los esfuerzos largos, la gestión de las etapas y la lectura táctica. En las entrevistas aparece una idea repetida: el esloveno corre con una mezcla perfecta de instinto y cálculo. Puede atacar por ambición, pero rara vez lo hace sin medir el escenario. Cuando parece improvisar, suele tener detrás un equipo que ha preparado el terreno y una capacidad física que convierte el riesgo en ventaja. José Joaquín Rojas anticipó antes de la gran jornada pirenaica lo que podía suceder. “Tiene tres puntos más que los demás”, advirtió el director de Movistar. La predicción retrataba uno de los grandes problemas de sus rivales: Pogacar es el más fuerte y, además, dispone de un bloque construido para conducirle hasta el momento decisivo.

Imanol Erviti también ha insistido en que una etapa de alta montaña empieza mucho antes del último puerto. La lucha por formar la fuga, la colocación, el ritmo de los gregarios y el encadenado de ascensiones pueden decidir si un líder llega protegido o expuesto a la batalla final. “Contra Pogacar, cualquier error previo se paga después. Si UAE controla la jornada y coloca a su jefe en la base del último puerto con compañeros, la misión se vuelve casi imposible”, advierte. Richard Carapaz fue directo después de la exhibición del Tourmalet: “Ha pegado un buen golpe al Tour”. El ecuatoriano, sin embargo, sabe que un golpe no equivale todavía a una sentencia. “Queda muchísimo Tour”, recordó al analizar una carrera que también castiga la euforia, las malas jornadas y los esfuerzos acumulados. La única esperanza de los rivales pasa por mantener abierta la prueba, no regalar etapas y obligar al líder a convivir con la tensión diaria.

Esa es la batalla que necesita Vingegaard. El danés asegura que llega mentalmente mejor y con una relación distinta con la competición. “Llego disfrutando más que el año pasado”, explicó a este medio antes de comenzar el Tour. Después de todo lo vivido en las últimas temporadas, su perspectiva también ha cambiado: “Desde ahora, todo es un bonus”. No habla desde la resignación, sino desde la tranquilidad de quien ya ha conseguido derrotar dos veces a Pogacar en la carrera más importante del mundo. Vingegaard sabe que no puede limitarse a esperar. Su gran desafío consiste en resistir al que es probablemente el mejor ciclista de todos los tiempos, como Jonas ha deslizado en alguna ocasión. Pese a todo, el gran duelo no ha terminado.

La rivalidad entre ambos se alimenta de respeto, pero también de señales psicológicas. Pogacar ha reconocido en varias ocasiones que la competencia con Vingegaard le ha obligado a mejorar. El danés forzó al esloveno a hacerse más resistente y metódico. Pogacar, por su parte, ha empujado a Vingegaard hacia una versión más agresiva, consciente de que ya no basta con defender y esperar una crisis.

Prudhomme, director del Tour, se resistía en la previa a imaginar una carrera resuelta demasiado pronto. “Creo que el líder del Tour 48 horas antes del final no tendrá claro que va a ganar, aunque tenga tres minutos de renta”, aventuró. Su deseo retrata lo que busca la organización.

Mirando al futuro

Sin embargo, el Tourmalet dejó una imagen inquietante. Pogacar y Del Toro fueron captados hablando sobre la reacción de Vingegaard ante una aceleración. “¿Conoces la aceleración que hace?”, preguntó uno de ellos. “Ni siquiera lo intenta”, se escuchó después. “No, no, porque ya lo sabe”. Más allá del contexto de la conversación, el intercambio reflejaba la sensación de superioridad que puede instalarse cuando un corredor percibe que su adversario duda antes incluso de responder. Una percepción que puede marcar la diferencia cuando el cuerpo va al límite y el cerebro pide rendirse.

Qué observar

Perspectiva de IA — posibilidades, no hechos

  • Vingegaard intentará una ofensiva sostenida en alta montaña para desgastar a Pogacar.

    Probable · Corto plazo

  • Pogacar podría ser forzado a trabajar más de lo habitual si su equipo no controla la carrera.

    Posible · Corto plazo

Preguntas abiertas

  • ¿Podrá Vingegaard ejecutar la estrategia contra Pogacar?
  • ¿Cómo reaccionará Pogacar a los ataques sostenidos?

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This article was originally published by Marca.

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