El Agapo: el bar insigne de Malasaña que cerró por denuncias
En resumen
- El Agapo, bar emblemático de Malasaña en los 80, cerró en 1993 por denuncias.
- Regentado por Santi Camuñas, fue un punto de encuentro para la escena rock, con anécdotas de bandas y la vida nocturna del barrio.
Resumen generado por IA
El Agapo, bar insigne de Malasaña durante los años 80, ya existía antes de que Santi Camuñas, viejo rockero y agitador cultural, comenzase a regentarlo. Su antiguo dueño se llamaba Agapito, de ahí el nombre del local. Estaba en la calle Madera número 22. Ya por entonces era un bar de rock n roll.
El tal Agapito trabajaba en televisión, donde ejercía como director de arte. Tras conocerlo, éste invitó a Santi y a su amiga Eva a celebrar conciertos en el lugar. También estaban los hermanos Ruiz, que tenían un bar en Tirso de Molina llamado el Cinematógrafo.
Fueron ellos los primeros en llevar el Agapo tras marcharse el dueño original, hecho que tendría lugar en torno a 1984. Poco tiempo después de comenzar a trabajar en el local como encargado, Santi Camuñas pasó a ser socio capitalista. Los dueños del Agapo eran cuatro: Marisa, Álvaro, Kike y Santi.
El Agapo era bastante pequeño, contaba con una barra a la derecha de la entrada, dos columnas y una cabina para pinchar ubicada en alto. Al final del local había un pequeño escenario, los baños a la derecha y, tras el escenario, había una oficina que acabó por convertirse en camerino cuando había conciertos. En el escenario había una mesa de billar, que era retirada cuando había actuaciones. El Agapo estuvo abierto hasta 1993, cuando la policía lo cerró por acumulación de denuncias no recurridas.
Alberto García-Alix era asiduo al local, al ser amigo de Santi. Entre otras cosas, Santi tuvo problemas con los Franceses, una banda de rockers que sembraron el terror en Malasaña durante esos años. "Recuerdo un 20 N que llegaron al local con los skinheads", comenta.
"Llegaron agazapados, debajo de los coches y acabaron tirando litronas contra la puerta del bar. El portero echó el cierre, pero dieron una paliza a un tipo que había en la puerta. Luego fueron al Palentino, donde estaba esperándolos Casto, dueño del bar, con un bate de béisbol en la puerta; con él no se atrevieron. Iban atacando todos los bares del barrio". Hay quien dice que, durante una época, Santi llevaba siempre consigo una pequeña hacha de mano para defenderse de potenciales agresiones de los Franceses.
El Palentino fue muy importante en la historia del vecino bar Agapo: "El Palentino era donde íbamos todos a abrevar, a comer ya que estaba abierto toda la noche; al menos hasta las cuatro de la mañana te atendían por una ventanita. También nos pasaban Coca-Cola, hielo, limones, etc. El Palentino era como la prolongación del Agapo. Ambos bares estaban muy cerca".
Continúa: "En la calle Madera estaba el Agapo y a la vuelta estaban ellos. Yo vivía al lado del Agapo, por lo que desayunaba, comía y cenaba en el Palentino. Enfrente también vivía Calamaro. El bar de Casto era como el casino del barrio y él era el camarero más famoso de España, por su personalidad, por su estilo... Él daba cuartel a todo el mundo porque no discernía entre unos y otros".
"Te podías encontrar a la policía tomando algo ahí, pero al mismo tiempo había yonquis, travestis y todo tipo de gente. Ahí todos éramos iguales. Era barato, un bar de barrio, barrio. Por la mañana iban las señoras, por la tarde llegaba la gente del Teatro Alfil y por la noche la gente del Agapo. Casto vendía minis muy baratos y era un tipo muy auténtico y con una personalidad y forma de ser muy filosófica, muy castiza".
Sigue: "Decía cosas del estilo de: 'Estos del Agapo confunden libertad con libertinaje'. Casto, además, era un tipo duro, saltaba la barra como un chavalito y cogía el bate de béisbol... Con él no se metía ni dios, ni rockers, ni punkis, ni skinheads, ni su puta madre. Más de una vez se pasó por el Agapo a buscar a uno que se había ido sin pagar una caña. Era el sheriff del barrio, aunque también un tío muy cariñoso, muy tierno, nunca te dejaba colgado".
"El Palentino era el bar más mítico de Madrid, había pertenecido a su padre. Mucha de la gente que paraba en el Agapo, tenían padres que se habían conocido en el Palentino. Debía ser un bar de los años 50. Yo sé que había sido una sala de fiestas: el padre de Casto montaba guateques en el piso de abajo. Cuando el Palentino fue traspasado marcó un poco la decadencia del barrio".
Continúa con el relato: "Manu Chao rodó ahí un videoclip y podías encontrarte a Javier Krahe, Montxo Alpuente o Calamaro desayunando por la mañana, muchos sin dormir, claro. Yo he hecho reuniones en el Palentino a las nueve de la mañana bebiendo aguardiente porque no había dormido todavía. Ahí se juntaban señoras con gente que no había dormido, para Casto todo era válido, mientras pagases y no montases líos no había problema y eso es algo que se ha perdido por completo, ¿no?"
Kama-sutra en las paredes
Al principio la música que sonaba en el Agapo era punk y rock n roll. Con el tiempo acabaron por tocar grupos mods, de garaje, etc. Originalmente, el bar era de color negro, como los locales de rock de Nueva York, aunque con el tiempo la estética cambió y Santi y sus amigos pintaron las paredes con motivos psicodélicos.
"Pintamos un montón de muñequitos follando", recuerda él. "Como si fuese el Kama-sutra. Había una explosión de colores". El bar se llenaba sobre todo desde las tres a las seis de la mañana.






