España celebra su segunda Copa del Mundo con una fiesta histórica en Madrid
En resumen
- Madrid fue el epicentro de una celebración histórica donde más de dos millones de personas recibieron a la selección española de fútbol, bicampeona del mundo.
- El equipo desfiló en autobús hasta Cibeles, compartiendo la alegría con aficionados y artistas en una fiesta inolvidable.
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Por qué importa
España celebró su segunda Copa del Mundo de fútbol con una multitudinaria fiesta en Madrid, donde la selección desfiló ante más de dos millones de personas.
España se echó a la calle. Madrid fue el epicentro de una celebración histórica, pero la sensación era que todo un país había viajado hasta la capital para abrazar a los campeones del mundo. Más de dos millones de personas convirtieron las calles en un inmenso río rojo y amarillo para recibir a la selección de Luis de la Fuente, flamante campeona del mundo por segunda vez. Una fiesta inolvidable que confirmó que este equipo ha conquistado mucho más que un título: ha conquistado el corazón de todo un país entero.
El autobús descapotable arrancó su recorrido en Moncloa y avanzó lentamente hasta la plaza de Cibeles entre una marea humana que no dejaba un solo hueco libre. Banderas, bufandas, camisetas, bengalas de color y miles de teléfonos móviles acompañaron el desfile de los héroes, que respondían mostrando la Copa del Mundo, saludando sin descanso y recogiendo los regalos que les lanzaban desde ambos lados de la calle. La mayoría eran niños y jóvenes, la generación que ha crecido soñando con volver a ver a España campeona y que por fin pudo celebrar una segunda estrella.
La imagen del trofeo elevándose sobre el autobús se repetía una y otra vez, mientras Ferran, el autor del gol que ya forma parte de la historia del fútbol español, recibía una de las mayores ovaciones de la tarde. A su lado, Marcos Llorente disfrutaba también sin camiseta de cada metro del recorrido y hacía gala de su filosofía de vida: descuento de sus gafas de Freehuman y botella de champagne de 2.500 euros para brindar. Mientras Lamine Yamal y Nico Williams no dejaron de bailar, regalando una colección interminable de los ya famosos “pasos prohibidos” que hicieron enloquecer a los aficionados.
La música nunca dejó de sonar. Borja Iglesias ejerció de animador oficial de la selección siendo el DJ, mientras el micrófono iba cambiando de manos. Hasta Rodri, siempre de los más serios, estuvo a los mandos de la fiesta por momentos. El centrocampista, Balón de Oro del Mundial, fue uno de los grandes protagonistas también fuera del césped. Se sentó junto Gavi en la parte delantera del vehículo con las piernas colgando al vacío, provocando incluso algún gesto de preocupación entre quienes seguían el recorrido. Pero nada podía romper el ambiente de felicidad absoluta .
Un equipo histórico
Hubo también espacio para los guiños a los clubes. Baena, Llorente y Pubill presumieron de sentimiento rojiblanco al colocarse una bandera del Atlético, siendo los únicos internacionales que exhibieron los colores de su equipo durante el recorrido, un detalle que no pasó desapercibido entre los miles de aficionados. ¡Hasta Rodri se sumó a la foto, demostrando que no renuncia a los colores de su ex equipo!
El viaje terminó en una abarrotada plaza de Cibeles, convertida en un auténtico estadio al aire libre. Allí llegó el momento de presentar uno por uno a los campeones ante un público entregado que coreó todos los nombres y que bailó al ritmo de la canción elegida por cada protagonista. Sonaron Julio Iglesias, Bad Bunny, el Waka-Waka de Shakira, Quevedo, Dani Martín, El Barrio... Los cánticos, la música y las emociones se mezclaron con las palabras de los protagonistas, que levantaron de nuevo la Copa del Mundo para cerrar una jornada inolvidable. No faltó el recuerdo a María Caamaño, fallecida en abril y cuya sonrisa iluminó a España en el Mundial, y a todos los que vieron el triunfo desde el cielo.
El éxtasis terminó de apoderarse de Cibeles cuando llegó el turno de Luis de la Fuente. Su nombre retumbó en la plaza y todos sus jugadores corrieron a rodearlo antes de levantarlo por los aires en un manteo espectacular, la imagen perfecta de la unión de un grupo que siente verdadera devoción por su seleccionador. De la Fuente, feliz y completamente entregado a la fiesta, todavía guardaba una sorpresa: micrófono en mano, se arrancó a cantar una canción de Julio Iglesias ante las carcajadas, los saltos y los aplausos de sus futbolistas. Genio y figura, el técnico que llevó a España hasta su segunda estrella también demostró que, cuando llega la hora de celebrar, no hay quien le gane.
No se quedó atrás Rodri como animador de la fiesta, poniendo en valor a Ferran, que no quiso hablar al público de Madrid, y lanzando cada grito que se le venía a la cabeza: "¡Viva España, viva el Rey y no sé qué más decir!". También Cucurella tuvo su momento interpretando su particular hit "¡Cucu, Cucu, Cucurella...!".
España volvió a celebrar un Mundial dieciséis años después del primero. Y lo hizo con las calles teñidas de rojo, con dos millones de gargantas cantando al unísono y con un grupo de futbolistas que ya pertenece para siempre a la historia del deporte español.
Un cartel de lujo para los campeones
La fiesta no terminó con la llegada del autobús a Cibeles. El escenario instalado para recibir a los campeones se convirtió en el gran broche de oro de una jornada inolvidable gracias a un cartel de artistas a la altura del momento. Lola Índigo, Ana Mena, Aitana, Arde Bogotá y Viva Suecia pusieron la banda sonora a una celebración única, haciendo cantar y bailar a las decenas de miles de aficionados que abarrotaban la plaza.







