España Gana su Segundo Mundial de Fútbol en 2026 con Gol de Ferran Torres
La selección española repite la hazaña de Sudáfrica tras una emocionante prórroga contra Argentina, consolidando su evolución en el torneo.
En resumen
- España conquistó su segundo Mundial de fútbol el 19 de julio de 2026, 16 años después de su primer título, al vencer a Argentina en la prórroga con un gol decisivo de Ferran Torres.
- El equipo de Luis de la Fuente superó a potencias como Francia, Portugal y Bélgica en su camino hacia la victoria.
Resumen generado por IA
Por qué importa
España ganó su segundo Mundial de fútbol el 19 de julio de 2026, 16 años después de su primer título en Sudáfrica, al derrotar a Argentina en una emocionante final que se decidió en la prórroga.
El 19 de julio de 2026 es ya una de las fechas más importantes de la historia del deporte español. 16 años después, tras varios Mundiales en los que no salían las cosas, España pudo repetir la hazaña de Sudáfrica y conseguir su segundo título. Un título al que se llegó tras una prórroga de infarto ante Argentina y en la que el gol de Ferran Torres puso fin a la agonía y evitó la tanda de penaltis.
El gol de Ferran será seguramente el más recordado por la afición con el paso del tiempo. Pero para conocer realmente lo que ha sido este Mundial y la evolución de España a lo largo del mismo, conviene analizar el proceso al completo. Especialmente a partir de las eliminatorias. La fase de grupos dejó algunas dudas que partido a partido el equipo de Luis de la Fuente fue disipando. Estos partidos a vida o muerte, algunos ante grandes potencias futbolísticas como Francia o Portugal, dejan para el recuerdo momentos y jugadas que el aficionado nunca olvidará.
Ferran desata la locura
Creciendo partido a partido, España se planta en la final ante Argentina, vigente campeona en ese momento. El partido fue un monólogo de España pero el gol no llegó hasta el inicio de la segunda parte de la prórroga. Y llegó de la forma más inesperada: un centro pasado de Porro lo mete en el área de nuevo Nico Williams para que Ferran Torres remate la faena y termine de bordar la segunda estrella en la camiseta de la selección española.
La consagración de Pedro Porro
Semifinales frente a Francia, hasta ese momento la gran favorita. Pero en el momento de la verdad, cuando hacía más falta que nunca, España sublimó su juego de posesión.
La jugada del segundo gol evidenció la superioridad clara y manifiesta de la selección española sobre el conjunto galo. Y la pared entre Pedro Porro y Dani Olmo, para que posteriormente definiera el lateral el extremeño, es sin ninguna duda una de las grandes jugadas de este Mundial.
Mikel, una vez más
En cuartos de final, el rival era Bélgica. Con la generación dorada del fútbol belga ya en su cuesta abajo, se pensó, erróneamente, que sería un rival de entidad menor.
Pero pasar a semifinales sin sufrimiento es prácticamente imposible. Con el partido con empate a uno, vuelve a entrar Mikel Merino, de nuevo en el 85. En el descuento, Cubarsí se anima desde fuera del área y el rechace lo recoge, cómo no, el centrocampista del Arsenal. En su sitio. En su zona.
La 'zona Merino'
El anterior paso, Portugal, la reedición de la final de la Nations League de 2025. Partido duro, trabado, con más control de juego por parte de España pero en el que no pudo rentabilizar el dominio. Minuto 85. 0-0. El encuentro entra en lo que se conoce como la zona Cesarini, momento en el que un gol puede suponer definitivo, bautizada así por el delantero Renato Cesarini, muy hábil y oportuno en estos tramos finales. España se armó de paciencia y cocinó a fuego lento una de sus últimas oportunidades para romper la igualdad.
Falta en el medio del campo. Rodri saca rápido para Fabián, que se la devuelve. De primeras, Rodri rompe líneas con un pase hacia Ferran, que se gira y encuentra a Mikel Merino al espacio. El navarro, que había entrado justo en el minuto 85, define a la perfección dentro del área con su pierna izquierda.
Calentando motores
El primer partido de las eliminatorias, ante un rival de poca entidad como Austria, sirvió para comenzar a intuir lo que iba a ser el juego de España durante el resto del torneo y conocer las que serían sus señas de identidad.




