Estudio revela epidemias letales de peste en cazadores-recolectores hace 5.500 años
En resumen
- Un estudio en Nature revela epidemias de peste letales en cazadores-recolectores de Siberia hace 5.500 años.
- Investigadores secuenciaron ADN antiguo, identificando cepas virulentas que causaron alta mortalidad, incluso en niños, antes de la agricultura.
Resumen generado por IA
Por qué importa
Un nuevo estudio publicado en Nature revela la existencia de epidemias letales de peste en comunidades de cazadores-recolectores hace 5.500 años en Siberia Oriental, analizando ADN de restos humanos.
Un nuevo estudio publicado este miércoles en la revista Nature revela la existencia de epidemias letales de peste en las comunidades de cazadores recolectores hace 5.500 años. Un equipo internacional de investigadores ha secuenciado ADN de restos humanos hallados en cuatro cementerios de la región del lago Baikal, en Siberia Oriental, y ha analizado los resultados la información genética con restos arqueológicos y con los registros de radiocarbono para reconstruir cómo diferentes brotes afectaron a los grupos presentes en la región.
"Nuestros hallazgos sugieren que la peste —un patógeno que ha devastado a la población humana a lo largo de toda nuestra historia— se originó entre las comunidades de cazadores de Asia Central", afirma el autor principal, Eske Willerslev, catedrático de las universidades de Copenhague y Cambridge. "Y que brotes que provocaban una mortalidad masiva entre las comunidades de cazadores probablemente fueron frecuentes, lo que pone en duda la idea de que los brotes de peste se limitasen únicamente a sociedades posteriores, con mayor densidad de población".
Los autores pudieron reconstruir genomas bacterianos antiguos a partir de restos de sangre conservados en los dientes de personas afectadas por la enfermedad, lo que les ha permitido identificar las cepas de la peste más antiguas que se conocen. En total, se detectó ADN de Yersinia pestis —la bacteria causante de la peste— en 18 de los 46 individuos estudiados, lo que supone casi el 40 por ciento, una presencia superior a la registrada en algunas fosas comunes medievales de víctimas de la peste.
Estudios previos habían apuntado que las primeras cepas de Y. pestis posiblemente carecían de algunos de los rasgos genéticos que más tarde permitieron que la peste bubónica medieval se propagara de forma eficaz (como por ejemplo la capacidad de transmitirse a través de las pulgas). "Este hallazgo cambia nuestra forma de entender los primeros brotes de peste: incluso antes de que la bacteria desarrollara una transmisión eficaz a través de las pulgas, estas cepas antiguas parecen haber presentado una potente combinación de factores de virulencia que podían hacer que la infección resultara altamente letal", afirma el autor principal, Martin Sikora, profesor asociado de la Universidad de Copenhague.
Algunos investigadores también consideraban que era poco probable que las primeras formas de la peste hubieran provocado brotes importantes, máxime teniendo en cuenta la dispersión y el tamaño de los asentamientos. "Si las primeras formas de peste eran leves o virulentas ha sido objeto de debate, pero nuestros hallazgos demuestran que estas cepas antiguas ya eran muy letales", señala Eske Willerslev.
La datación por radiocarbono reveló que muchos de los entierros tuvieron lugar en un periodo de tiempo muy breve. Los autores reconstruyeron los vínculos de parentesco entre los individuos y pudieron demostrar que se vieron afectados pequeños grupos familiares, lo que concuerda con la transmisión interpersonal de la enfermedad y no requiere que todos tengan contacto con el vector original. También descubrieron a personas con lazos familiares enterradas en tumbas separadas, lo que sugiere dos brotes distintos (que sitúan hace 5.520-5.265 años y 5.315-4.235 años, respectivamente).
El estudio señala que los genomas de Y. pestis asociados a estos dos brotes difieren de las cepas antiguas y modernas de la peste conocidas, y sugieren que esta cepa concreta pudo surgir hace aproximadamente 5.700 años, por lo que sería la más antigua de la que se tiene constancia.
Mortalidad infantil
Por otro lado, los perfiles de mortalidad y su distribución por edad en los dos cementerios más grandes de la época habían desconcertado a los arqueólogos que llevan décadas trabajando en ellos. En concreto, la presencia de un número excepcionalmente elevado de niños y adolescentes. Los resultados del nuevo estudio apuntan a una cepa con características particulares, que portaba un superantígeno único, un factor genético productor de toxinas que no se ha observado en otras variantes históricas.
Los superantígenos pueden desencadenar respuestas inmunitarias extremas y se asocian a complicaciones inflamatorias graves, lo que probablemente aumenta la gravedad de la infección y su alta mortalidad, y podría haber resultado especialmente letal para el sistema inmunitario de los jóvenes.
El estudio también respalda la idea de que la peste pudo haberse dispersado por toda Eurasia partiendo desde Asia Central o del Noreste —donde la enfermedad sigue presente en la actualidad— a través de roedores silvestres que actúan como reservorios. Las pruebas arqueológicas sugieren que estos cazadores-recolectores ya interactuaban estrechamente con las marmotas, grandes roedores excavadores portadores de la enfermedad, por sus pieles, sus dientes o su carne. Y los investigadores creen que los brotes pudieron haberse transmitido directamente de las marmotas infectadas a los seres humanos.
Los autores subrayan que sus hallazgos demuestran que se produjeron brotes de peste entre los cazadores-recolectores prehistóricos cientos de años antes de que se observaran infecciones en las poblaciones neolíticas de agricultores. Y señalan que esto pone en tela de juicio la idea de que las altas densidades de población que trajo la transición a la agricultura fueran necesarias para que se produjeran epidemias de peste.
Preguntas abiertas
- ¿Cómo se propagó exactamente la peste entre los grupos familiares?
- ¿Cuál fue el alcance geográfico total de estas epidemias prehistóricas?





