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Expertos alertan sobre la "nueva era de megaincendios" en España por falta de gestión forestal
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El Mundo18 sa önceEnvironment6 dk okumaSpain

Expertos alertan sobre la "nueva era de megaincendios" en España por falta de gestión forestal

En resumen

  • Expertos advierten que la falta de gestión forestal y el abandono de tareas agrícolas y ganaderas, sumado a condiciones climáticas extremas, están provocando "megaincendios" en España.
  • Reclaman un pacto de Estado para priorizar la ordenación del territorio y la prevención.

Resumen generado por IA

Por qué importa

Expertos alertan que la falta de gestión forestal y el abandono de tareas agrícolas y ganaderas, junto a condiciones climáticas extremas, están provocando "megaincendios" en España, con cifras de hectáreas quemadas no vistas desde finales del siglo pasado.

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«Cuando uno tiene un huerto sabe que tiene que cuidarlo, que tiene que trabajarlo y protegerlo. El monte no es un huerto ni un jardín, pero también tenemos que gestionarlo e intervenirlo porque no hacerlo supone dar alas a incendios tan terribles como este». Aunque todavía queda mucho por dilucidar sobre lo ocurrido en el trágico incendio de Los Gallardos, Verónica Rodríguez Vicente, doctora en Ingeniería de Montes y especialista en gestión y ordenación forestal, tiene claro que tras la rapidez con la que se propagaron las llamas -algunas estimaciones hablan de 100 metros por minuto- hay un cóctel que mezcla unas condiciones de temperatura, viento y humedad idóneas para el fuego con una vegetación que ha crecido y se ha expandido sin ningún control.

Según esta especialista, en los últimos años estamos viendo incendios de características y virulencia excepcionales por dos razones principales: «Unas condiciones climáticas mucho más extremas y unos entornos forestales que cada vez son menos objeto de gestión». Las zonas de monte son cada vez más extensas, entre otras cuestiones por el progresivo abandono de tareas de Agricultura y Ganadería extensivas, aclara Rodríguez Vicente. Y, sin embargo, en general no se presta la atención que se merece a esa vegetación en expansión, lamenta.

«Si el monte avanza en condiciones extremas, lo que provoca una mayor carga de combustible vegetal y, a la vez se dan las condiciones adecuadas para que se produzcan más incendios, el cóctel está servido», subraya esta doctora en Ingeniería de Montes, quien hace hincapié en que este colectivo de profesionales lleva años reclamando que la gestión y la ordenación forestal sean una prioridad estatal. Entre otras cuestiones, para prevenir catástrofes como la ocurrida en Almería.

«Una buena gestión forestal es garantía de menor intervención en extinción de incendios», remarca. Es imprescindible hacer una buena gestión de los montes, pero también es fundamental la ordenación del territorio, de forma que la combinación de distintos usos forestales permita interrumpir y romper la continuidad del combustible vegetal -las zonas de vegetación- «tanto de forma horizontal como vertical», explica Rodríguez, quien pone un ejemplo aclarador: «Si existe una masa de árboles, como un pinar, es necesario separarla con una vía o una pista forestal, de forma que pueda romperse la continuidad y realizar una intervención si es necesario».

Sin embargo, aunque existen diferencias entre las distintas zonas de España, desafortunadamente muchas veces «lo que nos encontramos es un territorio forestal que es fruto del abandono, es monte que de forma natural ha ido avanzando, sin prácticamente ninguna intervención», apunta. En ese sentido, reclama una apuesta por una política forestal nacional. «Necesitamos un pacto de Estado de política forestal y no parches a corto plazo que no sirven para abordar el problema», reivindica Rodríguez.

La misma reclamación la hacían hace unos días los autores de un informe de la Real Academia de Ingeniería, que advertía de que aunque el número de incendios que se producen en España ha disminuido en los últimos años, lo que ha crecido alarmantemente son sus dimensiones y su intensidad. Así, el organismo calcula que en los años 2022 y 2025 se superaron las 300.000 hectáreas quemadas, unas cifras que no se registraban desde finales del siglo pasado. En 2025, los fuegos que se declararon en la península liberaron tanta energía como la que genera en un año un reactor nuclear de 1.000 megavatios, subraya el documento, que insiste en que «por cada 2.700 hectáreas consumidas por las llamas, la energía liberada equivale a la potencia de la bomba nuclear de Hiroshima».

El texto habla de «la nueva era de megaincendios en España», recordando que cinco de los 10 mayores incendios registrados en España desde 1968 han tenido lugar después del año 2022.

El informe también destaca que, aunque la mayoría de los fuegos siguen estando provocados por la actividad humana, los rayos son ya la principal causa de esos megaincendios que complican las labores de extinción. Además, el texto también concluye que el principal combustible que arde en estos fuegos no son eucaliptales o pinares, sino la acumulación de matorrales y otro tipo de vegetación que crece sin ningún control.

No obstante, para Fernando Ojeda, catedrático de área de Botánica de la Universidad de Cádiz y responsable del grupo de investigación Función, Ecología y Biodiversidad en Ecosistemas Mediterráneos en el Instituto de Investigación Vitivinícola y Agroalimentaria (IVAGRO), tanto en este incendio de Los Gallardos como en otros fuegos previos no han sido los espartales o los tomillares lo que más han contribuido a la propagación del fuego. En su opinión, si bien la mayoría de vegetación de la zona almeriense afectada por el incendio que ya ha dejado 12 fallecidos está compuesta por este tipo de vegetación semiárida, en la expansión del fuego ha intervenido la existencia de pino carrasco en la zona.

«Muchas zonas se han forestado para evitar la desertificación y se han creado formaciones forestales de pino más vistosas que los espartales pero que arden con muchísima facilidad», señala.

«Desde mi punto de vista, además de este escenario de cambio global que sufrimos, estamos recogiendo lo que se sembró en la segunda mitad del siglo XX, con una forestación que favorece que el fuego avance rápido y con grandes llamas».

En ese sentido, el catedrático recuerda, ya pensando en la futura recuperación de la zona, que un paisaje sin árboles también puede ser un ecosistema funcional y saludable. «La flora arrasada no es igual a muerte. Esa buena intención que tiene la gente después de un fuego de ir a plantar árboles supone subestimar a la naturaleza», subraya Ojeda, haciendo hincapié en que los matorrales no son monte sucio ni etapas de la vegetación degradadas, sino valiosos reservorios de biodiversidad que no deben forestarse artificialmente» y en cuyo ecosistema también interviene el fuego.

Eduardo Rojas, ingeniero forestal y profesor de la Universitat Politècnica de València, recuerda que España es hoy en día un país con mucha más vegetación de la que había hace 80 o 90 años. «Cuando uno ve fotografías de la Guerra Civil puede comprobar que había una gran deforestación en esa época. Se ha recuperado mucho bosque y a día de hoy tenemos más bosques que Alemania, Francia o Italia, lo cual tiene muchas cosas positivas. Pero hay que tener en cuenta que esa biomasa genera un riesgo y, por tanto, ese territorio debe gestionarse".

Todas las actuaciones contra las incendios, continúa Rojas, se han centrado en la extinción, "no se ha abordado el estado del paciente, en el hecho de cómo están los montes y el territorio en general", subraya. Y es ahí donde hay que actuar, recuerda. Por ejemplo, eliminando vegetación muerta, generando espacios en masas de árboles, desbrozando, favoreciendo la implantación de ganadería extensiva en algunas zonas, usando cultivos como la vid que pueden servir de cortafuegos naturales...

Qué observar

Perspectiva de IA — posibilidades, no hechos

  • Aumento de megaincendios si no se implementa una gestión forestal proactiva.

    Muy probable · Medio plazo

  • Implementación de un pacto de Estado para la política forestal.

    Posible · Largo plazo

Preguntas abiertas

  • ¿Se implementará un pacto de Estado para la política forestal?
  • ¿Qué medidas concretas se tomarán para la ordenación del territorio?
  • ¿Cómo se abordará la acumulación de vegetación sin control?

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This article was originally published by El Mundo.

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