Protestas masivas en la República Democrática del Congo contra una enmienda constitucional que permite un tercer mandato al presidente
En resumen
- Estallaron protestas masivas frente al Parlamento en Kinshasa por la negativa a prorrogar el mandato del Presidente Felix Tshisekedi, en medio de temores de una enmienda constitucional que le permitiría permanecer en el poder para un tercer mandato.
- Las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, mientras los analistas advirtieron sobre una escalada de la polarización política.
Resumen generado por IA
La República Democrática del Congo asiste a nuevas tensiones además de la crisis sanitaria del ébola y de enfrentamientos armados en el este del país, después de que estallaran protestas generalizadas frente a la sede del Parlamento en la capital, Kinshasa, en contra de la prórroga del mandato del presidente Félix Tshisekedi.
Tshisekedi comenzó su primer mandato de enero de 2019 a 2023, antes de ser elegido nuevamente de 2024 a 2029. La constitución actual, promulgada en 2006, limita la presidencia a solo dos mandatos de cinco años cada uno. Lo que significa que no puede postularse para un tercer mandato excepto después de una enmienda constitucional que requiere la aprobación del Parlamento por mayoría y un referéndum popular.
Desde el viernes, la capital, Kinshasa, ha sido testigo de violentos enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y manifestantes de la oposición, en protesta contra lo que las fuerzas de oposición describen como intentos de permitir que el presidente permanezca en el poder para un tercer mandato mediante una controvertida enmienda constitucional.
El viernes, los alrededores del Parlamento en Kinshasa fueron testigos de una protesta generalizada que incluyó a las figuras más prominentes de la oposición congoleña, rechazando la propuesta de enmendar la constitución, que incluye el levantamiento de las restricciones constitucionales sobre el número de mandatos presidenciales, antes de que las fuerzas de seguridad intervinieran para dispersar a los manifestantes utilizando gases lacrimógenos, en medio de rumores de que el destacado líder de la oposición Martin Fayulu Fayulu fue transportado por sus partidarios mientras sangraba de su cabeza.
Las protestas estuvieron salpicadas de manifestaciones de violencia, días después de que el ministro de Información y portavoz del gobierno de la República Democrática del Congo, Patrick Muyaya Katembwe, hablara sobre la importancia de que los ciudadanos congoleños tengan derecho a decidir sobre la constitución y discutir su futuro, y subrayara que el posible cambio constitucional aún está en etapa de propuesta y aún no ha sido discutido en el Consejo de Ministros.
Escenario de liquidación
En marzo pasado, los medios informaron sobre discusiones internas sobre la revisión de la constitución para permitir un tercer mandato para el actual presidente Tshisekedi. El premio Nobel de la Paz, doctor Dennis Mukwege, llamó al presidente Tshisekedi a “no escuchar a quienes lo rodean respecto a la modificación de la constitución”, advirtiendo que “cualquier enmienda constitucional en el contexto actual sería un error histórico”, según informó al sitio web congoleño “Actuality”.
El diario “Congo Novo” también abordó el debate y destacó que la prioridad debe ser mantener la cohesión nacional y respetar el contrato republicano.
El analista chadiano y experto en asuntos africanos, Saleh Ishak Issa, cree que la República Democrática del Congo seguirá cautiva de dos narrativas: una, la expresada por los manifestantes en Kinshasa a través de su rechazo a cualquier cambio constitucional que afecte al principio de transferencia pacífica del poder, en contraste con el discurso de las autoridades de que el debate sobre la constitución se enmarca dentro de las reformas políticas e institucionales destinadas a mejorar la eficacia del Estado y seguir el ritmo de los desafíos actuales.
Ante este panorama, las próximas semanas parecen decisivas para determinar el curso de la crisis, y es difícil decir si el proyecto de enmienda de la Constitución en la República Democrática del Congo se detendrá debido a las protestas. Según Ishaq, esto depende del tamaño de la movilización popular, del grado de cohesión de las instituciones estatales y de las posiciones de las fuerzas políticas y de seguridad, así como de las presiones regionales e internacionales.
Si las protestas empujan a las autoridades a dar marcha atrás o congelar el proyecto, esto puede conducir a una calma temporal y abrir el camino para un diálogo político más amplio, según Ishaq, advirtiendo que este escenario puede ser interpretado dentro de los círculos de autoridad como una retirada bajo presión, lo que puede empujarlas a buscar caminos alternativos para lograr sus objetivos políticos.
Sin embargo, si la autoridad continúa con los procedimientos de enmienda a pesar de las protestas, es probable que la intensidad de la polarización política aumente y el país pueda ser testigo de mayores oleadas de protestas o enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, según Ishaq, quien señaló que el escenario más probable no es a menudo una retirada completa, ni un proceder sin concesiones, sino más bien la búsqueda de un acuerdo político o de enmiendas consensuadas que alivien la gravedad de la crisis y den a las distintas partes una salida que preserve sus intereses y reduzca la riesgos de caer en un malestar mayor.
Acumulación de desafíos
Estos acontecimientos se producen mientras la República Democrática del Congo enfrenta una escalada de ataques por parte del movimiento armado “23 de Marzo” que se opone al gobierno en el este del país, además de la propagación de la epidemia de “Ébola”.
Ishaq dijo a Asharq Al-Awsat que en teoría la República Democrática del Congo puede resistir una nueva crisis política, pero en realidad el margen de maniobra parece limitado y no supera un período de tiempo específico. Explicó que el país enfrenta continuos desafíos de seguridad en el este, crisis humanitarias y desplazamientos a gran escala, además de presiones económicas e institucionales que hacen que cualquier choque político a gran escala sea más costoso de lo habitual.
Advirtió que la continuación de la crisis de enmienda de la Constitución en la República Democrática del Congo durante un período largo y abierto puede tener efectos directos sobre la estabilidad política y de seguridad de una manera sin precedentes.





