Guía completa para observar el próximo eclipse solar en España con seguridad
Recomendaciones de expertos y oftalmólogos para prevenir lesiones oculares irreversibles durante los próximos eclipses solares en la península ibérica.
En resumen
- La península ibérica se prepara para presenciar varios eclipses solares consecutivos entre 2026 y 2028.
- Expertos y oftalmólogos recuerdan la importancia crucial de utilizar gafas homologadas para evitar lesiones irreversibles en la retina.
Resumen generado por IA
Por qué importa
La península ibérica no presencia un eclipse solar total desde 1912, pero vivirá varios seguidos próximamente.
El conocimiento científico actual permite saber, a diferencia de las civilizaciones antiguas, que los eclipses no son malos augurios ni manifestaciones de dioses enfadados ni monstruos que devoran al Sol o a la Luna. Se trata de un espectáculo único -aunque es un fenómeno frecuente y matemáticamente regular- porque poder verlo desde puntos específicos del globo es algo excepcional. Así, ver un eclipse de Sol total desde un punto geográfico exacto ocurre solo una vez cada 375 o 400 años, de media.
En la península ibérica no se presencia uno desde 1912, pero ahora la suerte (o la manifestación de dioses contentos) ha querido que vivamos varios seguidos: el eclipse total del 12 de agosto, otro total el 2 de agosto de 2027 y uno anular el 26 de enero de 2028. Concretamente el del miércoles que viene se verá como total en casi toda la mitad norte peninsular (del oeste hacia el este por el norte de la península, dejando fuera de esa franja a ciudades como Madrid o Barcelona), mientras que en la mitad sur se podrá ver como parcial.
Hay que aprovechar esta circunstancia para observar el fenómeno, pero debe hacerse con la protección adecuada para evitar lesiones irreversibles en la vista. De hecho, hay múltiples casos documentados de lesiones oculares tras eclipses a lo largo de la historia (el primer caso clínico de retinopatía solar se reportó ya en el siglo XVII). Muchas veces la gente asocia ese descenso de la luminosidad que se produce en un eclipse con poco riesgo del sol, pero la radiación solar sigue siendo lo suficientemente intensa como para dañar la retina. "Precisamente esa falsa sensación de seguridad puede llevar a mantener la mirada durante más tiempo y provocar lesiones irreversibles en la retina", explica el presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas (CGCOO), Andrés Gené Sampedro.
Los daños producidos en la vista ocurren en el mismo instante de mirar el sol, pero los síntomas pueden tardar horas o días en manifestarse y no existe un tratamiento específico para revertir esas lesiones, por lo que la mejor forma de proteger los ojos es prevenir. Aquí van (casi) todas las dudas posibles de cara al eclipse.
¿Podremos observar el algún momento el sol sin protección?
Hasta que el Sol quede cubierto totalmente por la Luna y se haga la oscuridad, pasarán unos 55 minutos. "Pero será de muy corta duración: en la zona central, apenas llega la totalidad a dos minutos (un minuto 49 segundos), mientras que por el norte y por el sur de la franja central de la totalidad será menor el tiempo de visión de ésta", indica a Science Media Centre (SMC) España Mª Ángela del Castillo Alarcos, directora y propietaria de la Escuela de Ciencias-Observatorio Astronómico de Titaguas (Valencia).
¿Podríamos mirar el Sol sin protección en alguno de esos momentos? "El sol emite una radiación peligrosa incluso cuando está parcialmente cubierto por la luna. En ese momento, la radiación de alta energía es especialmente intensa y puede afectar de forma directa a las estructuras oculares. La única forma segura de observar el eclipse total o parcial es utilizar gafas homologadas", remarca Jesús Merayo, director del Instituto Universitario Fernández-Vega.
¿Qué puede pasar si se observa el sol sin protección? ¿Qué consecuencias tiene?
"La exposición al sol puede hacer una quemadura y destruir el tejido expuesto. Esto es conocido para la exposición de otros tejidos como la piel, pero el ojo además tiene un sistema de enfoque (cornea y cristalino) que concentra la energía del sol en el punto donde estamos mirando y multiplica el efecto térmico y el riesgo de daño permanente e irreversible", argumenta el director del Instituto Universitario Fernández-Vega.
La observación directa del sol puede dañar la retina de forma permanente e incluso provocar retinopatía solar, una lesión causada por el daño fotoquímico y térmico de la radiación solar sobre la mácula (donde están la gran mayoría de las células que ven color o nos permiten leer) que puede causar la pérdida total de la visión. "Este riesgo existe tanto si se mira al sol sin protección a simple vista como si se utilizan métodos inadecuados", añade Merayo.
¿Qué partes del ojo son las más afectadas en caso de mirar el eclipse sin protección?
El daño sobre la retina es el más habitual si no se protege correctamente la vista. Afecta a una parte muy pequeña pero importante de la retina que es la mácula. Este daño puede pasar desapercibido en el momento de la exposición porque la retina "apenas tiene receptores del dolor, lo que hace que muchos no relacionen los síntomas con la exposición al eclipse", apunta Merayo.
Otras lesiones por exposición al sol pueden dañar tejidos oculares como la piel de los párpados, la córnea y la conjuntiva que requieren también prevención de las mismas y tratamiento. Por ejemplo, puede causar fotoqueratitis, una quemadura de la córnea que se manifiesta horas después con dolor, escozor, picor, rojez, lagrimeo y mucha molestia con la luz.
¿Se puede observar el eclipse a través de telescopios, prismáticos, cámaras fotográficas o el móvil?
Según Marcos Pérez Maldonado, director de los Museos Científicos Coruñeses, hay que evitar usar telescopios o binoculares "salvo que tengas los filtros necesarios y experiencia en observación solar", en declaraciones a SMC España. Por esa razón no lo recomienda en principio Merayo, "ya que no tenemos constancia de que las cámaras, el móvil o los instrumentos ópticos tengan filtros adecuados para la exposición al sol. Para evitar daño en el sensor, los aficionados a la fotografía o a la astronomía están habituados a proteger estos instrumentos ópticos, incluidas sus lentes, con filtros y protectores. Pero no es el caso de la población en general. Por tanto, la mejor recomendación es proteger la vista con gafas homologadas".
¿Qué tipo de gafas son las recomendadas?
La única forma segura de observar el eclipse total o parcial es utilizar gafas homologadas que cumplan la norma ISO 12312-2:2015. Deben evitarse algunos errores frecuentes que pueden producir lesiones irreversibles en la retina, como son el uso de gafas de sol convencionales; los métodos caseros como radiografías, negativos fotográficos, CD o DVD, gafas de esquí, cristales ahumados o filtros improvisados; "o el uso de instrumentos ópticos utilizando únicamente las gafas de eclipse, puesto que estas no están diseñadas para soportar la luz concentrada por sistemas de aumento", indica el director del Instituto Universitario Fernández-Vega. El especialista recalca que muchos de estos métodos "reducen el deslumbramiento y generan una falsa sensación de seguridad, pero no bloquean la radiación que puede producir daños permanentes en la retina".
El especialista recomienda comprobar que el filtro no presenta arañazos, perforaciones o cualquier otro deterioro. "En el caso de los niños, la observación del eclipse se debe hacer siempre bajo supervisión de un adulto que pueda revisar el uso correcto de las gafas homologadas", subraya.
¿Hay un tiempo recomendado para observar el fenómeno?
"La observación del fenómeno debe ser breve, en tramos no superiores a 30 segundos, alternándolos con descansos", aconseja Merayo. Si bien muchos especialistas en astronomía o astrofísica recomiendan mirar al Sol sin protección durante los segundos que dure la fase de totalidad del eclipse (recordemos, no en toda España), los oftalmólogos lo desaconsejan porque apenas son unos segundos y al no sentir dolor en la retina quizá se prolongue el tiempo de observación y se esté causando un daño que no percibamos. "Aunque teóricamente durante el periodo de eclipse total en el que está todo oscuro las gafas se podrían retirar, no se recomienda que se haga ya que habría que volverlas a poner cuando aparezca el primer borde brillante. Si tenemos niños a nuestro cargo, debemos comprobar que tienen la protección bien puesta en todo momento", apostilla Merayo.
¿Cómo se puede saber si se ha dañado la retina? ¿Qué se notaría si eso sucede?
Después de seguir las recomendaciones de protección no debería producirse daño en la retina, considera Merayo, quien recuerda que el daño en los pacientes con retinopatía solar en general puede pasar desapercibido en el momento de la exposición porque la retina apenas tiene receptores del dolor y muchos no relacionan los síntomas con la exposición al sol.
Los síntomas más frecuentes son la visión borrosa, la aparición de una mancha central (como un punto oscuro o borroso en el centro de la visión), la distorsión de las líneas (ver ondas) y la dificultad para leer, distinguir los colores o enfocar detalles. "Ante cualquiera de estos síntomas, se recomienda acudir cuanto antes al oftalmólogo para una mejor valoración. En cualquier caso, la mejor opción es la prevención, ya que las lesiones pueden ser irreversibles", remata Merayo.
¿Qué otras recomendaciones deben seguirse?
Al margen del aspecto visual, hay otra serie de precauciones que tomar para ver el eclipse. La Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes) recomienda elegir un lugar seguro, "alejado de zonas de difícil acceso, barrancos o áreas con riesgo de incendio"; no detener el vehículo en arcenes o lugares no habilitados para contemplar el eclipse; y mantener la atención en la conducción y evitar distracciones relacionadas con la observación del fenómeno.
Asimismo, el Ministerio de Sanidad emitió ya en mayo un documento sobre los riesgos de todo tipo, contemplando también las enfermedades respiratorias y prevenibles mediante vacunación (cuya transmisión se ve favorecida en los eventos multitudinarios), las enfermedades transmitidas por vectores (mosquitos y garrapatas), las infecciones de transmisión sexual, el consumo de alcohol, tabaco y sustancias psicoactivas/drogas, la seguridad alimentaria o la exposición al sol y el aumento de temperaturas.
Preguntas abiertas
- ¿Cuáles serán las zonas exactas con mejor visibilidad meteorológica?
- ¿Habrá escasez de gafas homologadas en los días previos al evento?






