Junta de Paz de Trump: cuatro meses sin financiación oficial y sin avances en Gaza
El fondo del Banco Mundial no ha recibido aportaciones oficiales; las únicas transferencias ocurren en una cuenta no sometida a transparencia, mientras el plan de reconstrucción permanece estancado.
En resumen
- Poco después de lanzarse la Junta de Paz para Gaza, el proyecto de Donald Trump acumula meses sin financiación oficial ni progreso en el terreno.
- Un informe del Financial Times señala que el fondo del Banco Mundial no ha recibido aportes y que las transferencias se canalizan vía una cuenta sin controles; el dinero destinado a Gaza permanece congelado y las promesas de financiamiento no llegan a los destinatarios, mientras se critica la eficacia de la iniciativa y se cuestionan sus objetivos políticos.
Resumen generado por IA
Por qué importa
Trump lanzó la Junta de Paz para Gaza como alternativa a la ONU, con un amplio poder de decisión y una cuota obligatoria de 1.000 millones de dólares por país; hasta ahora el fondo no recibe financiamiento oficial y los fondos existentes no avanzan en la reconstrucción.
Poco después de lanzarse la Junta de Paz para Gaza, el proyecto de Donald Trump acumula meses sin financiación oficial ni progreso en el terreno. Un informe del Financial Times señala que el fondo del Banco Mundial para canalizar donaciones a la Junta no ha recibido ni un dólar. Las únicas transferencias se han hecho a una cuenta en JP Morgan Chase; a diferencia del fondo oficial, esa cuenta no está sujeta a mecanismos de transparencia ni control externo.
Los pagos conocidos —3 millones de dólares aportados por Marruecos y 20 millones de Emiratos Árabes Unidos— han servido para cubrir gastos de la oficina del director general de la Junta, el diplomático búlgaro Nikolai Mladenov, y poco más: el Gobierno emiratí desembolsó también 100 millones para formar una nueva fuerza policial en Gaza, pero el programa no se ha puesto en marcha y los fondos están congelados. Asimismo, EE.UU. tiene presupuestados 1.200 millones de dólares para diversos proyectos en la franja, pero el dinero tampoco ha llegado a sus destinatarios.
En un informe remitido el pasado 15 de mayo al Consejo de Seguridad de la ONU, la Junta ya alertaba de “una brecha” entre los compromisos de sus miembros —unos 17.000 millones de dólares— y los desembolsos efectuados, y urgía a acelerar los pagos para poder avanzar en el plan de reconstrucción del enclave palestino.
En ese informe, también se reconocía que el proceso de paz está estancado y se culpaba a Hamas de ello, por su negativa a desarmarse y ceder el control de Gaza a un Gobierno de transición, tal y como estipula el plan trazado por Trump. En cambio, en el documento apenas se menciona a Israel, a pesar de que en estos meses su ejército ha violado repetidamente el alto el fuego: según las autoridades gazatíes, más de 880 habitantes de la franja han muerto por el fuego israelí desde el pasado octubre, cuando entró en vigor la tregua.
La Junta no solo se ha revelado completamente ineficaz a la hora de apaciguar la franja, sino que tampoco está siendo capaz de facilitar la entrada de ayuda al enclave. Las organizaciones humanitarias denuncian que Israel sigue obstaculizando su labor, obligándolas a superar múltiples —y interminables— trámites burocráticos para poder asistir a la población civil.
“Los palestinos de Gaza siguen pasando hambre, siguen sin poder acceder a la atención médica”, aseguró la semana pasada Adam Coogle, director adjunto para Oriente Medio de Human Rights Watch, quien recalcó que el organismo creado por Trump no está haciendo nada para aliviar la situación.
La parálisis de la Junta afecta también a su único órgano con representación palestina: el Comité Nacional de Administración de Gaza, integrado por una quincena de tecnócratas. Su función es la de supervisar la gobernanza de la franja hasta que la Autoridad Palestina pueda hacerse cargo del control del enclave. Pero, aunque esta entidad celebró su primera reunión en enero, sus miembros todavía no han pisado Gaza. Según medios árabes, están recluidos en un hotel de El Cairo, bajo la vigilancia de agentes estadounidenses y egipcios.
Nada se mueve pues en una institución que siempre pareció más pensada para satisfacer las ambiciones personales de Trump que las necesidades de Gaza.
El magnate concibió la Junta como una alternativa a la ONU, y la diseñó a su gusto, como si se tratara de uno de sus clubes de golf: se reservó el rol de presidente perpetuo, así como el poder de anular las decisiones de sus miembros, a los que se exigía una cuota de 1.000 millones de dólares. Eso hizo que buena parte de los países occidentales rechazaran la invitación a unirse al organismo. Los únicos dispuestos a dar el paso fueron los aliados ideológicos de Trump, entre ellos varios autócratas, como el primer ministro camboyano Hun Manet, o el presidente kazajo Kassym-Jomart Tokayev. Socios más que dudosos si el objetivo es buscar la paz.
Qué observar
Perspectiva de IA — posibilidades, no hechos
El pago de donaciones seguiría sin materializarse a corto plazo, limitando la capacidad de la Junta para avanzar en la reconstrucción de Gaza.
Probable · En semanas
Presión de la ONU y donantes para acelerar desembolsos podría aumentar, con posibles anuncios de nuevos mecanismos de transparencia.
Posible · En meses
La relevancia de la Junta podría disminuir si no se materializa el financiamiento y la ayuda humanitaria continúa enfrentando obstáculos.
Posible · En meses
Preguntas abiertas
- ¿Cuál será el destino de la Junta si no se financia?
- ¿Qué impacto tendrá la falta de fondos en la reconstrucción de Gaza?
- ¿Qué medidas tomará Israel para facilitar la ayuda humanitaria?



