La "casita" de Bad Bunny: el escenario que atrae a celebridades y genera contenido viral
En resumen
- La réplica de una vivienda tradicional puertorriqueña en los conciertos de Bad Bunny se ha convertido en un imán para celebridades, generando contenido viral y manteniendo el interés en la gira.
- Futbolistas, actores e influencers son habituales en este escenario.
Resumen generado por IA
La pregunta lleva formulándose desde que se anunció que la gira de DeBÍ TiRAR MáS FOTos pasaría por España. Cualquier persona con conexión a internet sabe que esa réplica de una vivienda tradicional puertorriqueña, uno de los escenarios del directo de Bad Bunny diseñado por Mayna Magruder Oriz, suele estar cargada de caras conocidas. Influencers, deportistas, actrices o personajes populares se pasean por dentro y por fuera de esa residencia en la que caben unas 30 personas —el techo sostiene a 20— y en la que dentro hay sofás, una cocina convertida en bar, pantallas con lo que sucede en el concierto y obras colgadas de artistas como Lorenzo Omar y Alexis Díaz.
Aunque Bad Bunny va entrando en la casa durante el show, al público que espera el contenido en redes le interesa lo que pasa fuera, en los porches. Allí fue donde Penélope Cruz gritó “¡Acho, PR es otra cosa!" en agosto y por ahí pasaron entre la Super Bowl y la residencia puertorriqueña Karol G., Ricky Martin, Ana de Armas, Bad Gyal, Javier Bardem, Lionel Messi, Paco León, Kylian Mbappé, LeBron James, Salma Hayek, Pedro Pascal, y se vio tan contento y sabrosón a Jon Hamm en bermudas, camisa hawaina y gorrito de pescador que internet le apodó a partir de entonces como “Jon Jamón“. ¿Quién estaría en Barcelona y Madrid? En el primer concierto del viernes, sobre todo futbolistas del FC Barcelona. A excepción del presentador Marc Giró, que mantuvo un discreto segundo plano apoyado en la pared, desde el atardecer se paseó por la casita Lamine Yamal, futbolista del F.C. Barcelona, acompañado de su pareja, la influencer Inés García, junto a otros jugadores del equipo como Robert Lewandowski, Gavi, Pau Cubarsí, Dani Olmo, João Cancelo y Eric García.
Lo de ver a VIPS en los directos de Bad Bunny no es un fenómeno aislado. Las grandes giras de los últimos años han añadido una nueva regla no escrita a su ejecución: la de que no hay concierto sin famoso con su momento viral. Rosalía lo sabe y por eso ideó el confesionario en el Lux Tour. El momento sucede antes de cantar La perla, cuando invita a caras conocidas a despotricar de su ex. Por ese espacio han pasado desde Lyas, el influencer de moda que lo estrenó en Lyon, a famosos de todo tipo, ajustándose a distintas burbujas y nichos algorítmicos. A rajar de amores pasados han ido desde Esti de Soy una pringada o Aitana (España); la modelo Cara Delevingne y la cantante Lola Young (Londres) o Najwa Nimri (Berlín). Ese despellejadero tan ingenioso no ha hecho más que confirmar lo obvio: los famosos sorpresa son una tendencia que se ha estandarizado para que la gente siga pendiente de las grandes giras mundiales.
¿Cómo se hace para que un tour de varios meses en el que cada directo es prácticamente igual al interior siga generando titulares y la gente no se canse de hablar de esa gira? Consiguiendo un momento viral en cada puerto. Vistos todos los trucos del show el primer día, los artistas ya no solo compiten por el mejor espectáculo de estadio, sino por conseguir el mejor momento: ese que marcará el scroll de Instagram o de TikTok durante las siguientes horas, replicado hasta la naúsea, disputando la atención del día por ese factor sorpresa.
En la gira Brat, Charli XCX elegía a sus “Apple Girls” entre la zona VIP de cada concierto para que aparecieran en las pantallas ejecutando la coreografía de la canción del mismo nombre (Chappell Roan, otra diva pop, la hizo en Barcelona, para delirio de los asistentes del Primavera Sound del año pasado). Justo antes de cantar Juno, Sabrina Carpenter ha ‘arrestado’ a una celebridad “demasiado atractiva” en cada parada de Short n’ Sweet y ya le ha puesto las esposas a Nicole Kidman, Anne Hathaway, Gigi Hadid, las hermanas Elle & Dakota Fanning, Salma Hayek o Millie Bobby Brown, entre otras.
Y todo TikTok se ha preguntado quién será la próxima “Sally”. Desde que lanzó su exitosa canción Sally, When The Wine Runs Out, Role Model —también conocido como Tucker Pillsbury, un músico de 28 años que es la actual pareja de la actriz Dakota Johnson— invita a un asistente a subir en cada concierto para bailar como la Sally de la noche. No importa si se conoce alguna canción suya o no, internet se ha visto invadido por clips de Natalie Portman, Kate Hudson u Olivia Rodrigo sobre el escenario bailando el tema junto al cantante.
“La industria musical está explotando un mecanismo bien conocido en la industria del espectáculo y es el morbo que despierta ver a las estrellas”, apunta el sociólogo y músico Hans Laguna. “El interés está en hacer a la gente partícipe de alguna forma en ese reino superior e inalcanzable en el que viven las celebridades”, aclara el autor del reciente ensayo Yo siendo yo. El teatro de la autenticidad de las estrellas pop (Anagrama).
Laguna ve en la casita de Bad Bunny un salto de narrativa respecto a otras fórmulas sorpresivas con gran aceptación en los últimos años. “Con C. Tangana y la gira de El madrileño, que era un disco en el que se recurría obscenamente al recurso de las colaboraciones de estrellas invitadas, pudimos ver ese interés sobre qué estrellas iban a aparecer encima del escenario a interpretar las canciones porque el propio escenario se planteaba como una gran fiesta de personajes ilustres. Lo que ha hecho Bad Bunny es dar un nuevo giro: ya ni siquiera son artistas relacionados con la música o con los que haya trabajado, sino que son celebrities en general”, explica.




