La comunidad de Lamine Yamal celebra la victoria de la Eurocopa con cábalas y euforia
En resumen
La familia de Lamine Yamal en Larache y su comunidad en Rocafonda, Mataró, siguieron la final de la Eurocopa con rituales y una pantalla gigante, celebrando la victoria de España y el gol de Ferran Torres, que el barrio atribuye a sus "cábalas" y al impacto del joven futbolista.
Resumen generado por IA
Por qué importa
La familia y la comunidad de Lamine Yamal en Larache y Rocafonda siguieron la final de la Eurocopa con rituales y celebraciones, esperando que sus "cábalas" trajeran suerte al futbolista. La victoria de España y el gol de Ferran Torres desataron la euforia en el barrio.
“He hablado con Lamine. Está tranquilo y con ganas de jugar”, explicaba Abdul, tío de Lamine Yamal, a La Vanguardia horas antes de la final. Lo hacía desde Larache, la ciudad marroquí donde nació y a la que había viajado apenas 24 horas antes. Porque las cábalas, esos rituales o manías que se repiten convencidos de que traen suerte, no son patrimonio exclusivo de Argentina. También él decidió mantener la suya, la que le había dado suerte durante la Eurocopa. Para ello cerró esta semana el negocio familiar, el Bar LY 304. Abdul aún no lo sabía, pero la cábala volvería a funcionar. No fue la única.
En el barrio de Rocafonda, en Mataró, las cábalas también tienen su espacio. Como ya ocurrió en la final de la Eurocopa, todos confiaban en que el talismán del Parc Central volviera a surtir efecto con la instalación de una pantalla gigante para seguir el partido. “Yo repito. Igual que en 2024”, cuenta Hatim. Lleva la camiseta del Barça con el 10 de Lamine y juega de portero en el equipo del barrio. “Yo le acompaño”, añade Osma Kikih. Él ha apostado por la camiseta de España con el 19 de Lamine.
Algunas cosas, sin embargo, sí han cambiado. Esta vez, Moha y Suhail, primo y amigo de Lamine, no estuvieron frente a la pantalla. Han viajado a Estados Unidos para acompañarlo, igual que su madre, Sheila; su hermano pequeño, Keyne, y su pareja, Inés.
Su padre, Mounir, presente en la final de Berlín, esta vez se ha quedado en Barcelona. Quien sí permanece en el barrio, por si acaso, es Fátima, la abuela de Lamine, que, algo abrumada, ha decidido no salir a pasear. “Está cansada de tanto ajetreo. Mucha gente se para a hablar con ella estos días”, explica Jaoud, amigo de la familia y dueño de la cafetería Zouhor, que antes fue la panadería Arábica, famosa por el mural de Lamine. El mural ya no está, pero en el interior hay varias fotografías del futbolista con la camiseta de la selección. “Se lo prometí”, explica Jaoud. En el balcón de la casa de la abuela de Lamine también ondea una bandera de España. Otra cábala. También funcionaría.
“Bienvenidos y bienvenidas. Hoy estamos todos con Lamine Yamal”, anunciaron por la megafonía del parque, que comparte el mismo código postal (08304) con el barrio de Rocafonda. Muchos niños y niñas imitan la celebración de Lamine dibujando el 304 con los dedos. Hoy conviven en Rocafonda 54 nacionalidades distintas. Todos los presentes abuchean a Donald Trump cuando aparece en la pantalla, se indignan con la dureza de Argentina y bailan con el espectáculo multicultural de Shakira. El recinto cuelga el cartel de aforo completo con 10.000 personas. También hay sitio para los argentinos en Rocafonda. Incluso hay matrimonios divididos, como el de Nancy, que luce orgullosa la camiseta de Messi, y Dani, con la de España.
Llegó el tiempo del descuento. La expulsión de Enzo Fernández desató la mayor ovación ante la pantalla gigante. Después llegó la falta de Lamine y la estirada del Dibu Martínez. Prórroga. Bengalas con el gol de Mikel Merino. Indignación con el árbitro, Slavko Vinčić, que lo anuló. Y, poco después, el gol de Ferran Torres.
Nadie pudo frenar la euforia contenida, que subió aún más de decibelios cuando vieron a Lamine abrazarlo. “Por ti. Y por la calle”, había publicado el extremo en Instagram horas antes de la final. Y Rocafonda lo celebró. El chico del 304 les ha dado un motivo para creer. Les ha situado en el mapa. Y esa era la mayor de todas las cábalas.
En cuanto a la familia del 19, lo celebró con videollamadas entre Barcelona, Mataró, Marruecos y Estados Unidos. Jaoud les ayudó a mantener la conexión.
Preguntas abiertas
- ¿Cómo reaccionó Lamine Yamal a las celebraciones de su comunidad?
- ¿Qué impacto tendrá el éxito de Lamine en el futuro de Rocafonda?




