La odisea política del unicornio y el empate de España
En resumen
- Un artículo de opinión compara la dificultad de Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo para formar gobierno con la "odisea" de tres jóvenes que intentaron viajar por río en un flotador de unicornio.
- Destaca el "Empate España" y la rigidez política actual.
Resumen generado por IA
Por qué importa
El artículo utiliza la analogía de la Odisea y una anécdota de jóvenes en un flotador de unicornio para analizar la actual dificultad de Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo para formar gobierno en España.
Tenía 18 cuando leí por primera vez La Odisea junto a La Ilíada . Recuerdo perfectamente cómo disfruté de este viaje lleno de trampas y sentido de supervivencia. Lo que sentí con el troleo supremo al Cíclope: Nadie; la fiesta de hombres-cerdo con la bruja Circe que me recordaba a una escena de la película Willow ; y a Argos, el perro que espera durante 20 años a su amo, siendo el primero en reconocerlo al regresar. Los que hemos tenido perros sabemos en este punto que despiertan algo en el alma que literalmente no sabíamos que existía y cuando no están vuelve a irse con ellos. Ese nacimiento y esa despedida. Pero éste no será el enésimo análisis estival sobre el famoso poema épico de Homero a raíz de la reciente adaptación cinematográfica de un genio como Christopher Nolan. De la odisea de la que voy a hablarles, si les parece bien, es de tres chicos de Deva y de su relación sobre lo que les pasó con la política española, Odiseo mediante.
Éste es el cuadro: terminan las fiestas de Soraluce. Y estos tres jóvenes pierden el autobús. Es entonces cuando pretenden cubrir los 9 kilómetros que separan Soraluce de su localidad, Elgoibar, comprándose un flotador gigante en forma de unicornio y lanzándose al agua río abajo. Todo apunta a que estaban a gusto y llevaban una buena juerga encima. Meten sus teléfonos móviles y su documentación dentro de bolsas de plástico para evitar que se mojaran y se tiran. Querían evitar un trayecto de unas dos horas a pie. Huelga decir que no tienen en cuenta que deberán superar varias presas con saltos de agua peligrosos, zonas de rocas, vados profundos como su Poseidón particular. Y, claro, los chicos de Deva viven como Odiseo el mismo drama, pero cambiando la mitología griega por el gin-tonic y el barco por el flotador de unicornio . Avanzaron tan sólo 3 kilómetros, pincharon, salieron del agua y el resto del camino tuvieron que hacerlo andando. Tardaron cuatro horas, el doble, como el héroe homérico. Si bien ya son eternos en las redes sociales, la Circe del norte, el agua helada, les dejó la piel de gallina y los pies como auténticos percebes.
Ganar la presidencia también tiene su propia odisea política. Si lo de los chicos de Deva con el flotador de unicornio fue lento, el viaje de Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo para llegar a Ítaca-Moncloa está siendo una gincana política que deja a los protagonistas de La Odisea como aficionados al remo de velocidad. Feijóo, que tenía las maletas hechas en julio de 2023, tarda tanto en llegar que ya le convalidan el viaje por una vuelta al mundo. Y en el caso de Sánchez, el Madrid DF continúa cacareando que el barco se hunde, con los tiburones mordiéndole los talones, pero ahí sigue agarrado a un tablón suelto sonriendo como si estuviera en un spa. Ambos llegarán como en La Odisea al momento de la prueba del arco. Y ahí les queremos ver: tendrán que tensarlo con su mayoría. Pero el arco de nuestra política actual está tan rígido y oxidado que ninguno de los dos es capaz todavía de tensarlo para garantizarla.
El Consorcio de las Derechas Españolas (PP-Vox) obtuvo en julio de 2023 poco más de 11,2 millones de votos. Hoy están en los 11,7 millones. Tan solo medio millón de votos más, tras tres años de altísimo voltaje. La Mayoría de la Investidura, por su parte, el 23-J logró 12,6 millones de votos que hoy se sitúan en los 12,2 millones. Un leve retroceso de menos de medio millón de votos, a pesar del ligero aumento de participación que esperamos para el próximo año. Este es el Empate España. En otras palabras, la España de la Amnistía, en la que caben muchas Españas, superó en un millón largo a la España del Consorcio, en la que solo cabe una España. Nadie, nunca mejor dicho, tiene garantizado nada en esta odisea de mayorías. Ese medio millón es tan sólo el 1,5% del censo, ahora que tanto se habla del censo electoral en los ambientes más conspiranoicos. De esto va la relanzada y de un desempate que solo se logra proponiendo un horizonte renovado de convivencia. Leyendo estratégicamente, más que la realidad de tu partido, la de tu mayoría. El concepto mayoría nos remite a lo que somos: una democracia parlamentaria. Y al anhelo de los españoles: un nuevo acuerdo en el Congreso. Mientras los españoles miran a sus políticos tirando de un extremo a otro del arco, al mismo tiempo piensan que, como los chicos de Deva, más de uno se pasea por el Congreso con un flotador de unicornio.
Preguntas abiertas
- ¿Cómo lograrán Sánchez o Feijóo la mayoría necesaria?
- ¿Qué nuevas propuestas surgirán para la convivencia?



