Las Cúpulas de la Energía: El megaproyecto fallido de Soria que se ahogó en polémica
En resumen
- El proyecto "Ciudad del Medio Ambiente" en Soria, que prometía ser una Silicon Valley española con inversión de 410M€, fracasó por inundaciones, problemas legales y controversias.
- Solo quedan ruinas de "Las Cúpulas de la Energía", apodadas "Chernobyl sin explosión nuclear".
Resumen generado por IA
Por qué importa
El proyecto "Ciudad del Medio Ambiente" en Soria, iniciado en 2003, buscaba ser un polo de desarrollo sostenible e innovación, pero enfrentó inundaciones, problemas legales y controversias que llevaron a su fracaso.
Febrero de 2026. La borrasca Nils descarga con fuerza y en el Parque —antes Ciudad— del Medio Ambiente de Soria parece que se está rodando la secuela de la película Waterworld de Kevin Costner. El agua campa a sus anchas en una edificación cuyo apodo también suena a distopía: Las Cúpulas de la Energía. El Soto del Garray, donde se levantó el proyecto, se encuentra dentro de un área con riesgo potencial de inundación según la Confederación Hidrográfica del Duero.
La zona se considera «inundable a 500 años».Pero allí el futuro ya es hoy: en febrero de 2016 las lluvias anegaron el complejo.Tres años antes, las obras también se empantanaron. Y cada gota ha ido aumentando el caudal de la confrontación política y legal que ha rodeado al proyecto desde su anuncio. La que pretendía ser la primera Ciudad del Medio Ambiente de España aspiraba a ser una Silicon Valley patria, apadrinada por la Junta de Castilla y León, la Diputación Provincial de Soria y el Ayuntamiento de Garray. El proyecto, que abarcaba 560 hectáreas, se presentó en 2003 y la primera piedra se colocó en 2010.
El objetivo era crear un parque empresarial que atrajera a la capital provincial «empleo y población», con una inversión inicial de más de 410 millones de euros y la firma de los arquitectos Félix Arranz y Francisco Mangado. «Será una de las referencias arquitectónicas y empresariales más sólidas y singulares que se pondrán en marcha en los próximos años en España», detallaba los promotores de esta iniciativa. También se calculó que la población de Garray pasaría de 700 habitantes a más de 4.000.
El mandamiento de «obligado cumplimiento» en la ciudad sería «el compromiso con la naturaleza». Se contemplaba la construcción de 780 viviendas de lujo con paneles fotovoltaicos, calefacción de biomasa y 700 aparcamientos con puntos de carga para vehículos eléctricos. El complejo sostenible tendría también un área institucional que daría cobijo a un centro de congresos y equipamiento didáctico ambiental especializado en agua y gestión de residuos.
Junto a los centros de investigación en el campo de las energías renovables y la producción agroalimentaria y bioenergética se edificaría un complejo hotelero para 300 personas y un enclave cultural donde la estrella sería el yacimiento arqueológico de la necrópolis medieval de Garray. Por albergar, la Ciudad del Medio Ambiente también pretendía tener la primera Escuela Nacional Ecuestre, un centro de alto rendimiento deportivo destinado a la formación de jinetes de alto nivel al que se sumaría la creación de un club hípico, un museo del caballo, un centro de documentación ecuestre y rutas a caballo por el monte de Valonsadero y a lo largo del Duero.
De todo aquello, sólo sobrevive unos aparcamientos, algunas calles asfaltadas y el epicentro del proyecto: cinco de las siete cúpulas, que fueron diseñadas por el estudio Mansilla y Tuñón —después Tuñón y Albornoz— inspiradas en la ópera de Sydney con la esperanza de generar un efecto similar al del Museo Guggenheim de Bilbao.
"Un Chernobyl sin explosión nuclear"
La Ciudad se construyó sobre suelo no urbanizable y especialmente protegido. En 2007 la Consejería de Fomento elaboró una ley ad hoc para que fuera legal la construcción. La Ley fue anulada en el 2013 por el Tribunal Constitucional. Antes, la Junta había ordenado la paralización de las obras por la crisis económica. El gasto estimado hasta el momento era de 93 millones de euros. La zona pasó a ser denominada por los vecinos como «un Chernobyl sin explosión nuclear».
En 2014 el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Soria ordenó el derribo de Las Cúpulas de la Energía, aunque después el Tribunal Superior de Justicia estimó el recurso de la Junta, que en 2015 resucita el proyecto con el nombre de Parque Empresarial del Medio Ambiente (PEMA), limitado ahora a 145 hectáreas. El Tribunal Superior de Justicia emitió dos años después una sentencia que confirmaba la legalidad del decreto y descartaba el derribo de las cúpulas, una decisión que fue ratificada en 2020 por el Tribunal Supremo al desestimar el recurso de casación interpuesto por ASDEN-Ecologistas en Acción.
Entre polémicas, recursos y sentencias se eliminaron más de 3.000 pinos negros y se retiraron los nidos de cigüeña blanca. También se destruyeron trincheras, casas, barracones pertenecientes al aeródromo militar de Garray, de donde salieron los aviones que bombardearon Gernika durante la Guerra Civil.
Preguntas abiertas
- ¿Quién asumirá la responsabilidad final por el desvío de fondos?
- ¿Qué sucederá con los terrenos y las estructuras restantes?
- ¿Se tomarán medidas para evitar futuros proyectos fallidos similares?






