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Los papamóviles para la visita del Papa León XIV a España: Isuzu D-Max y Mercedes Clase G
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La Vanguardia02.06.2026Mundo6 dk okumaSpain

Los papamóviles para la visita del Papa León XIV a España: Isuzu D-Max y Mercedes Clase G

En resumen

  • El Papa León XIV utilizará un Isuzu D-Max y un Mercedes Clase G en su visita a España del 6 al 12 de junio.
  • Estos vehículos modernos contrastan con los primeros papamóviles, marcando la evolución tecnológica y de seguridad de la Iglesia.

Resumen generado por IA

Por qué importa

La visita del Papa León XIV a España del 6 al 12 de junio contará con papamóviles modernos, un Isuzu D-Max y un Mercedes Clase G. La historia de los papamóviles se remonta a 1930, con la donación de un Mercedes-Benz a Pío XI, y ha evolucionado significativamente en seguridad, tecnología y diseño.

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Los papamóviles que utilizará el pontífice León XIV en su visita oficial a España, del 6 al 12 de junio, ya han llegado a nuestro país. Para esta ocasión, los modelos elegidos son un Isuzu D-Max y un Mercedes Clase G, ambos adaptados a las necesidades de seguridad, confort y visibilidad que necesita el jefe de la Iglesia católica para saludar a los feligreses que se acercan a verlo en sus desplazamientos multitudinarios.

El Vaticano comenzó a utilizar automóviles oficiales en 1930, durante el pontificado de Pío XI. El 14 de noviembre de ese año, Mercedes-Benz donó para la ocasión un ejemplar del 460 Nürburg limusina, que contaba con un único asiento posterior tapizado en brocado carmesí. Este ejemplar equipaba un motor de 80 CV y podía alcanzar una velocidad punta de 110 km/h.

Casi un siglo después, los vehículos que utilizará León XIV durante su visita a España poco tienen que ver con aquella elegante limusina alemana. La evolución de los papamóviles refleja los cambios vividos por la propia Iglesia, el desarrollo tecnológico de la industria del automóvil y la creciente importancia de la seguridad en los desplazamientos públicos del pontífice.

Un Mercedes con un trono incorporado para el Papa

Antes de la llegada del automóvil, los desplazamientos de los Papas se realizaban en carruajes de gala y mediante la tradicional “silla gestatoria”: un trono portátil que era transportado a hombros para que el pontífice pudiera ser visto por encima de la multitud. Sin embargo, la llegada del motor transformó una tradición centenaria y abrió el camino a una evolución que continúa hasta nuestros días.

El Mercedes-Benz Nürburg 460 de 1930 fue mucho más que el primer automóvil oficial del Vaticano: su interior estaba concebido como un auténtico salón rodante, con un asiento papal elevado y varios mandos instalados junto al trono. Según la documentación histórica de Mercedes-Benz, el pontífice podía comunicarse con el conductor mediante botones que transmitían órdenes como ‘sinistra’ (izquierda), ‘destra’ (derecha), ‘presto’ (más rápido) o ‘casa’ (regresar al Vaticano). Aquella sofisticación tecnológica para la época contribuyó a que Pío XI lo definiera como “una obra maestra de la ingeniería moderna”.

Tres décadas más tarde llegó otro de los grandes iconos de la historia de los papamóviles: el Mercedes-Benz 300d Landaulet entregado a Juan XXIII en 1960, un elegante descapotable que destacaba por su enorme distancia entre ejes y porque su parte trasera estaba diseñada para que el Papa pudiera viajar de pie saludando a los fieles.

Además, equipaba comodidades como aire acondicionado y una radio bidireccional que permitía al pontífice comunicarse directamente con el conductor. Fue uno de los últimos vehículos oficiales de la Santa Sede de color negro antes de que el blanco se convirtiera en el color habitual de los papamóviles.

Aquellos modelos marcaron el inicio de una tendencia que acabaría definiendo a los vehículos papales modernos: ofrecer la máxima visibilidad posible al pontífice durante sus desplazamientos públicos.

El camión polaco que desafió al bloque soviético

La elección de Juan Pablo II como Papa en 1978 transformó por completo la movilidad del Vaticano: hasta entonces, ningún otro pontífice había viajado tanto ni congregado a tantas personas en sus desplazamientos internacionales, por lo que se reforzaron aún más las medidas de seguridad para sus desplazamientos oficiales.

Durante su histórica visita a Polonia en 1979, utilizó un FCS Star 660 adaptado por el fabricante polaco Starachowice: un vehículo militar transformado en una plataforma elevada con los colores blanco y amarillo del Vaticano, equipada con varias filas de asientos y un toldo para proteger del sol al pontífice.

Aquel singular papamóvil se convirtió en uno de los símbolos de un viaje histórico, pues Juan Pablo II regresaba por primera vez a su Polonia natal apenas unos meses después de ser elegido Papa, en un momento en el que el país se encontraba bajo la órbita de la Unión Soviética.

El atentado que cambió para siempre los papamóviles

El 13 de mayo de 1981 marcó otro hito en la historia de la seguridad papal: aquel día, Juan Pablo II recorría la Plaza de San Pedro a bordo de un Fiat Campagnola cuando recibió varios disparos efectuados por Mehmet Ali Ağca. Gravemente herido, el pontífice tuvo que ser trasladado de urgencia al hospital, aunque sobrevivió tras una compleja intervención quirúrgica.

Aquel todoterreno no había sido incorporado por Juan Pablo II, sino durante el pontificado de Pablo VI. El vehículo permaneció en servicio durante años y seguía formando parte de la flota vaticana cuando se produjo el ataque. Su diseño abierto respondía a una filosofía que priorizaba la cercanía con los fieles, permitiendo al Papa saludar y desplazarse sin barreras visuales.

Pero tras aquel episodio, la seguridad escaló otro nivel y comenzaron a desarrollarse vehículos equipados con blindajes, cristales antibalas y cabinas de protección específicas. El atentado no solo cambió la forma de viajar del pontífice, sino también la concepción misma del papamóvil moderno.

El papamóvil español

La visita de Juan Pablo II a España en 1982 dejó uno de los papamóviles más singulares y entrañables de la historia. Durante los preparativos para su llegada se descubrió que el vehículo oficial enviado por el Vaticano no podía acceder al interior del Camp Nou ni del Santiago Bernabéu debido a sus dimensiones. Ante la urgencia, Seat recibió el encargo de desarrollar una alternativa y construyó un papamóvil sobre la base de un Panda en apenas dos semanas.

Aquel modesto utilitario transformado para la ocasión permitió al pontífice desplazarse por el interior de los estadios y se convirtió en una de las imágenes más recordadas de aquella visita. Décadas después, el vehículo sigue conservándose en la colección de Seat Históricos como una de las piezas más emblemáticas de la marca.

Y mientras en España se apostaba por una solución ligera y funcional, la visita del pontífice al Reino Unido ese mismo año mostró la otra cara de la moneda: durante aquel viaje se utilizó un impresionante Leyland de 24 toneladas equipado con cristales antibalas, suelo blindado y materiales capaces de resistir impactos de armas de fuego. Este vehículo abrió el camino a las famosas cabinas acristaladas blindadas que acabarían convirtiéndose en una imagen inseparable de muchos papamóviles.

Del blindaje extremo a los SUV modernos

La evolución continuó con el Mercedes-Benz ML Class 430 SUV utilizado por Benedicto XVI en 2010, un SUV que incorporaba una cabina acristalada más aerodinámica, sistemas avanzados de climatización y un mayor nivel de confort.

Para entonces, Mercedes-Benz ya se había consolidado como el fabricante más estrechamente vinculado a la Santa Sede. De hecho, alrededor de un tercio de los vehículos papales utilizados a lo largo de la historia proceden de la marca alemana.

La llegada del Papa Francisco al Vaticano supuso una nueva transformación. El pontífice argentino apostó por una imagen más austera y cercana, utilizando con frecuencia vehículos sencillos durante sus viajes internacionales. Nunca ocultó sus reticencias hacia las grandes cápsulas blindadas y llegó a describirlas como una “lata de sardinas de cristal” que se interponía entre él y sus fieles.

Con él llegó también el primer papamóvil completamente eléctrico: el Mercedes-Benz G580 EQ en 2024. Basado en el Clase G eléctrico, incorpora cuatro motores eléctricos independientes y una plataforma especialmente diseñada para facilitar la interacción con los fieles durante los recorridos públicos. Su estreno simbolizó la apuesta del Vaticano por una movilidad con menores emisiones.

Los vehículos con los que León XIV recorrerá España

La última página de esta historia la escribirán el Isuzu D-Max y el Mercedes-Benz Clase G elegidos para la visita de León XIV a España. Casi un siglo después de que Pío XI alabara aquel Mercedes-Benz Nürburg como una “obra maestra de la ingeniería moderna”, León XIV recorrerá España en vehículos que combinan seguridad, conectividad y tecnologías de bajas emisiones. Entre ambos extremos se extiende una historia de 96 años en la que los papamóviles han pasado de ser lujosos símbolos de representación a convertirse en auténticos escaparates de la evolución del automóvil y de los cambios vividos por la propia Iglesia católica.

Preguntas abiertas

  • ¿Cuáles son las especificaciones técnicas exactas de los nuevos papamóviles Isuzu D-Max y Mercedes Clase G?
  • ¿Qué medidas de seguridad específicas se implementarán durante la visita del Papa León XIV a España?
  • ¿Cómo se compara la tecnología de los papamóviles actuales con los modelos históricos en términos de interacción con los fieles?
  • ¿Cuál es el costo estimado de los nuevos papamóviles y su mantenimiento?

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This article was originally published by La Vanguardia.

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