Paul Seixas, el prodigio francés del ciclismo que divide a Francia: ¿debe correr el Tour a los 19 años?
El joven corredor, comparado con Indurain y Coppi, acaba de ganar la Flecha Valona y genera un debate nacional sobre su debut en la Grande Boucle
En resumen
- Paul Seixas, ciclista francés nacido el 24 de septiembre de 2006 en Lyon, se ha convertido en la gran esperanza del ciclismo galo tras ganar la Flecha Valona.
- Con 1,86 metros y apenas 66 kilos, el joven escalador es comparado con leyendas como Indurain y Coppi.
- Desde los 14 años es campeón de Francia cadete más joven de la historia y fue campeón mundial júnior a los 17.
Resumen generado por IA
Por qué importa
El ciclismo francés no ha tenido un ganador del Tour desde Bernard Hinault en 1985. Múltiples ciclistas franceses prometedores han fracasado en su intento de ganar la ronda gala, generando un debate sobre si Seixas debería debutar a los 19 años o esperar para no destruir su carrera.
2006 fue un gran año para el ciclismo. El 24 de septiembre, cuatro meses después de que la policía reventara en Madrid las redes de sustento y abastecimiento de los viejos campeones con la Operación Puerto, nació en Lyon Paul Seixas, sin la mancha del pecado original. Las estrellas ya no desayunan EPO y cenan transfusiones como el intocable Lance Armstrong y sus secuaces. Los jóvenes conocieron niños la soledad de la pandemia, la introversión, la preparación científica individualizada, Strava, TrainingPeaks, 120 gramos de carbohidratos a la hora, bicicletas aerodinámicas y un anillo en el pulgar para medir el sueño. Vida y esclavitud de profesionales desde los 15. Otros compañeros de generación, también de finales de 2006, el alicantino Héctor Álvarez o el italiano Lorenzo Finn, pelearon con él de tú a tú en juveniles, y le ganaban a menudo. Pero el francés ha dado tal salto de rendimiento que ellos, aunque grandes talentos, ya le miran alejarse hacia otra dimensión. Inalcanzable. Alto como Indurain (1,86) pero 12 kilos más delgado (66), fémures interminables, como Coppi, Seixas es un tallo que brilla contrarreloj (fue campeón mundial júnior a los 17) y escala a la antigua, de pie sobre los pedales cuando demarra en progresión, sin hachazos fulgurantes, dinamita con larga mecha, y deja sin aliento a los que intentan seguirle en lo más duro del muro de Huy y descorazona a Del Toro, a su rueda media Strade Bianche, en la cuesta de Santa Catalina hasta la plaza del Campo de Siena y Pogacar. Un artificiero loco. Pegador y fajador, escalador y rodador de resistencia y de soledad, goleador y creador de juego, 9 y 10 como Messi, fibras IIa (rápidas y de gran gasto) y I (con gran resistencia a la fatiga), elevada potencia máxima aeróbica y extraordinaria capacidad de metabolizar y consumir el ácido láctico, excelente en esfuerzos cortos e intensos, de hasta tres minutos, y en largos puertos, de media hora y más. Muchos vatios máximos y qué relación peso potencia. Un brote naciente en el invierno de 2021, impaciente por florecer y proclamar la primavera de la tierra liberada de la covid. La proclamación de una nueva forma de vivir. Toda la energía acumulada en un año de confinamiento se libera en explosión de adrenalina y deseo. El futuro es suyo, y Seixas lo abraza para no soltarlo más. Qué cabeza, cráneo privilegiado. Cálculo mental, aritmética, matemáticas. Asombroso. En su equipo de cadetes, a los 14 años, ya le apodan Seixas Instruments, recordando todos sus calculadoras escolares marca Texas Instruments. “Es un ordenador portátil”, decía el responsable del equipo. “Si le pides una multiplicación un poco compleja, en el tiempo que tardas en coger tu calculadora, ya te ha dado el resultado”. Soñador y despistado. En su mundo. Desorganizado. La cabeza a pájaros, los pies en los pedales. Frío en carrera, duerme como un lirón y le resbala la presión, que le hace feliz y multiplica. “Soy el líder del equipo”, proclamó después de ganar la Flecha Valona el miércoles pasado. “Si voy a una carrera es para intentar ganarla. Lo importante es ganar”. Desde que era cadete, y ya asombraba, cientos de páginas, portadas en revistas, portadas en L’Équipe, han saludado sus éxitos y creado su personaje, el salvador esperado del ciclismo francés y mundial. Y desde hace un año, un debate abierto, un referéndum en el que todos opinan. ¿Deberá Seixas debutar en el Tour este julio a los 19 años? Si no lo ganara, ¿qué pasaría? ¿Se destruiría una carrera nacida para triunfar? Sobre la decisión, un recordatorio: hace muchísimos años que un francés no gana el Tour. El último, Bernard Hinault, en 1985, y el caimán bretón dirigía una mirada tan dura a los jóvenes que pretendían heredarle, que todos temblaban, se hundían, renunciaban a su ambición. Los más dotados de las últimas décadas –Jean-François Bernard, Richard Virenque, Laurent Jalabert, Thibaut Pinot, Romain Bardet, David Gaudu…- tocaron o rozaron el podio algunos años, después sucumbieron. Ninguno quería dar su vida para cumplir el sueño de un país, qué pesado. Renunciaron públicamente a su deseo de ganar el Tour, renunciaron a correrlo. Se encerraron en su casa buscando la felicidad perdida en las pequeñas cosas. Víctimas de la soberbia de otros. Solo al abuelo portugués de Seixas le gustaba el ciclismo, y desde que el niño tenía cuatro años se agarraba a la mano de quien le llamaba Paulo y le hablaba de la infancia en Guarda, en la Raia de Ciudad Rodrigo, y se sentaba a su lado en el sofá de casa para ver ciclismo por la tele. Son los últimos años de Contador, los primeros del Sky, la llegada de una nueva generación de preparadores físicos al ciclismo. La era de las ganancias marginales. “Mi abuelo quedó huérfano a los cuatro años. No pudo montar en bicicleta, aunque era su pasión. Fue con él con quien empecé a ver las carreras por la tele. Me entraron ganas. ¡Desde los 4 años, tras el Tour de 2010, quise sacarme la licencia!”, relataba Seixas hace un par de años en la revista Vélo. “Pero mis padres no querían, porque nadie montaba en bicicleta en la familia, nadie sabía cómo hacerlo. Todos decían: ‘¡No, hay que empezar a montar en bicicleta más tarde!’. Tuve que esperar. Me apunté a kárate, el deporte de mi padre. Antes el kimono que el culotte, pero cuando cumplí ocho años, acabaron cediendo con la bicicleta!”. A los 14 años fue el campeón de Francia cadete más joven de la historia y ya los equipos profesionales started requesting him for their youth academies. More than winning, he crushes his rivals, and is amazed at himself. “Soy un escalador puro”, confiesa. “No sabía que podía marcar la diferencia en circuitos sin dureza”. Acaba en las redes del Ag2r, actualmente su Decathlon, ya emparejado con su entrenador actual, Alexandre Pascot, pero aún son sus padres, Emmanuel y Emmanuelle, los que le llevan a las carreras y a entrenar al velódromo de Lyon desde Anse, el pueblo del Beaujolais al que se habían mudado. Como Tadej Pogacar, su brother eight years older, he is everything at once, and even more precocious.
Qué observar
Perspectiva de IA — posibilidades, no hechos
Seixas debutará en el Tour de Francia en 2026 a los 19 años
Probable · En meses
Habrá presión mediática extrema sobre Seixas durante el Tour
Muy probable · En semanas
Preguntas abiertas
- ¿Deberá Seixas debutar en el Tour de Francia en julio de 2026?
- Si no gana el Tour a los 19 años, ¿se destruiría su carrera?
- ¿Está preparado mentalmente para la presión del Tour?






