SpaceX podría convertirse en la mayor OPV de la historia con una valoración de 2,2 billones de dólares
En resumen
- SpaceX se prepara para la mayor OPV de la historia, con una valoración que podría alcanzar los 2,2 billones de dólares.
- A pesar de las pérdidas netas, la narrativa de la colonización de Marte y el éxito de Starlink impulsan la operación, mientras OpenAI también se perfila para salir a bolsa.
Resumen generado por IA
Hablar de riqueza en Estados Unidos solía evocar leyendas de dinastías como los Rockefeller o los Mellon, con sus emporios empresariales forjados a lo largo de generaciones. Hoy, sus grandes fortunas resultarían irrisorias en comparación con los oligarcas de la era digital, un abismo que promete hacerse aún mayor tras la salida a bolsa de SpaceX, la empresa capitaneada por el hombre más rico del mundo, Elon Musk. Los cálculos iniciales hablan de la mayor oferta de venta pública (OPV) de la historia, con una valorización bursátil que podría alcanzar los 2,2 billones de dólares en su jornada inicial y convertir al sudafricano en el primer billonario de la historia.
Habrá que esperar hasta el 12 de junio, la potencial fecha para su estreno en bolsa, para saber hasta dónde llega el frenesí por la carrera espacial y si se justifica la inversión. De momento, los números dicen que es una apuesta arriesgada. Aunque la facturación de la empresa alcanzó los 18.700 millones de dólares en 2025 —un 33% más que en 2024—, la pérdida neta fue de 4.900 millones de dólares debido a la enorme inversión en inteligencia artificial, una tendencia que se ha mantenido en 2026. Solo en el primer trimestre, la empresa con sede en Starbase, Texas, ha perdido casi tanto dinero como en todo el año pasado, 4.300 millones.
El otro factor a tener muy en cuenta es que de sus tres divisiones solo una da dinero: Starlink, su unidad de internet por satélite. Los 11.390 millones de dólares facturados representaron un 61% del total frente a las pérdidas que están dando las naves espaciales, con sus contratos con la NASA y el Departamento de Defensa de EE. UU., y la división de IA que incluye Grok, su chatbot. Starlink opera mediante una constelación de miles de satélites en órbita baja. Ofrece conexión de alta velocidad a zonas rurales, remotas o sin infraestructura terrestre donde el servicio de internet tradicional no llega o es deficiente.
Una empresa con esos números en otro sector difícilmente saldría a bolsa con una valoración de 1,25 billones de dólares. Pero en el actual mercado parece pesar más la narrativa, como la promesa de colonizar Marte y el potencial monopolio que podría derivar de semejante quimera, que los verdaderos fundamentos financieros.
Musk, que controla el 50% de las acciones de SpaceX, podría sumar entre 625.000 millones de dólares y 1,1 billones a su fortuna actual, que según Forbes está en 839.000 millones de dólares, el primero de la lista por delante de Larry Page, el cofundador de Google, con un capital tres veces menor que el pretoriano. La suma total es mareante. Con la nueva fortuna de Musk, rondando los dos billones de dólares, se podría financiar el presupuesto federal de educación de Estados Unidos durante más de 25 años o el presupuesto completo de la NASA durante casi un siglo. Supera ampliamente el PIB de España en 2025.
No solo Musk saldrá ganando. Gwynne Shotwell, presidenta y directora de operaciones de SpaceX, es la quinta mayor propietaria de acciones Clase A. Antonio Gracias, CEO de Valor Equity Partners y miembro del consejo, controla el 7,3% del total de acciones Clase A. Y Alphabet, la matriz de Google, es uno de los mayores accionistas externos de SpaceX tras invertir 900 millones de dólares en 2015 cuando la empresa estaba valorada en unos 10.000 millones. Controla alrededor del 6% de la compañía.
A todo este circo bursátil habrá que sumarle el morbo añadido de la más que posible salida a bolsa del gigante tecnológico en manos de uno de los enemigos acérrimos del sudafricano: OpenAI. Según los rumores que circulan en Wall Street, la empresa podría presentar el viernes la documentación requerida. Todo ello después de que Musk perdiera el juicio contra Sam Altman, el CEO de OpenAI, y contra su presidente, Greg Brockman, a los que demandó por traicionar el espíritu altruista original del proyecto de inteligencia artificial y convertirlo en una máquina engrasada de facturar millones.
Parece una coincidencia pero en realidad no lo es tanto. Que SpaceX y OpenAI salgan a bolsa ahora, con los mercados en máximos históricos, es una decisión estratégica. Las empresas y sus bancos de inversión eligen ventanas de mercado alcista precisamente para maximizar la valoración en el momento de la oferta. Lograr la clase de inyección de capital que buscan SpaceX y OpenAI —la empresa detrás del popular chatbot ChatGPT— solo es posible con los mercados donde están hoy, batiendo récords pese a los temores de inflación y a que estalle una burbuja similar a la era de las dotcom.






