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Barak Ravid: El reportero israelí que acapara exclusivas en Washington
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La Vanguardia·2 g önce·🇪🇸Spain·Media

Barak Ravid: El reportero israelí que acapara exclusivas en Washington

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La Vanguardia
Yayıncı
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En Washington trabajan miles de periodistas, pero hay uno que parece llevarse casi todas las exclusivas: Barak Ravid.

Este reportero israelí de 46 años se ha convertido en una de las figuras más influyentes del panorama mediático estadounidense. No hay semana en la que no publique una historia de impacto en el portal para el que trabaja, Axios. La última, los detalles de la conversación telefónica que Donald Trump mantuvo este lunes con Beniamin Netanyahu para exigirle contención en Líbano.

Según el relato de Ravid –basado en tres fuentes anónimas–, el presidente estadounidense le dijo al primer ministro israelí que estaba “jodidamente loco” por bombardear Beirut en plenas negociaciones de paz con Irán. “¿Qué demonios estás haciendo?”, le preguntó supuestamente el republicano. “Estarías en prisión si no fuera por mí. Te estoy salvando el pellejo. Ahora todo el mundo te odia. Todo el mundo odia a Israel por esto”, habría agregado.

Una revelación explosiva que ha sido recogida por medios de todo el mundo, al igual que otras exclusivas anteriores de Ravid relacionadas con la guerra de Irán, como su recreación de la llamada en la que Trump exigió a los líderes árabes que se sumaran a los acuerdos de Abraham o los pormenores del principio de acuerdo entre Washington y Teherán para poner fin al conflicto.

Las historias destapadas por Ravid evidencian su acceso privilegiado a la Casa Blanca, así como sus buenas conexiones con los centros de poder de Oriente Medio. No en vano, antes de dar el salto a Washington desde Tel Aviv, el reportero –que también colabora con la CNN– brilló como corresponsal diplomático en dos medios israelíes de referencia: el diario Haaretz y la cadena de televisión Channel 13.

Ravid tiene además larga experiencia manejando información sensible. Antes de dedicarse al periodismo, sirvió como oficial en la Unidad 8200, una de las divisiones más controvertidas del ejército israelí, dedicada a la inteligencia y la ciberdefensa. A este cuerpo se le atribuyen acciones como el ataque con explosivos escondidos en buscas contra miembros de Hizbulah del 2024 o el desarrollo del sistema de IA Lavender, utilizado para identificar objetivos en Gaza.

Esa relación con el mundo del espionaje sale a relucir cada vez que Ravid publica una de sus primicias. En las redes sociales, sus críticos más furibundos le acusan de ser un agente encubierto del Mossad y de trabajar para promover los intereses de Israel. De hecho, el reportero, tras pasar seis años en la Unidad 8200, siguió vinculado al ejército de su país como reservista. Un nexo que mantuvo hasta el 2023, cuando anunció su retirada por la decisión de Netanyahu de destituir al entonces ministro de Defensa, Yoav Gallant.

A Ravid también se le reprocha su excesiva cercanía a Trump y su entorno. Se le acusa de actuar como portavoz oficioso de la Casa Blanca, y de difundir informaciones que más bien parecen diseñadas para manipular los mercados financieros y agitar el tablero político. Un ejemplo paradigmático de ello sería su cobertura de las negociaciones de paz entre Irán y Estados Unidos: en las últimas semanas, el periodista ha anunciado una y otra vez que el acuerdo estaba “cerca” o era “inminente”, basándose siempre en fuentes anónimas, y esos anuncios a menudo han coincidido con movimientos sospechosos en la bolsa, como ventas masivas de contratos de crudo.

“Algún día será esencial descubrir y exigir responsabilidades a las personas que se benefician de estas constantes y absurdas filtraciones de una paz inminente”, decía Ben Rhodes, exconsejero de Barack Obama, el pasado 8 de mayo en X, refiriéndose a una de esas presuntas primicias seguidas de una operación bursátil turbia.

Pero Ravid no responde a las críticas. Él sigue a lo suyo: a la caza de la siguiente exclusiva.

This article was originally published by La Vanguardia.

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