CATL presenta baterías de 1.500 km de autonomía y carga ultrarrápida en Pekín
El gigante chino desvela avances en sus modelos Qilin y Shenxing, reafirmando su liderazgo global en la tecnología de vehículos eléctricos
L'essentiel
CATL ha presentado en Pekín una nueva batería con 1.500 km de autonomía y una versión mejorada de su tecnología Shenxing, capaz de cargarse casi por completo en menos de 7 minutos, consolidando su dominio en el sector del vehículo eléctrico.
Résumé généré par IA
En una presentación al estilo de los grandes advenimientos de Silicon Valley, el gigante chino de las baterías CATL desveló este martes, durante un evento para periodistas e inversores en Pekín, su próxima generación de modelos de recarga ultrarrápida y con autonomía para recorrer de una tacada, prácticamente, la distancia de Madrid a Bruselas.
Hubo aplausos y gritos de emoción real cuando el responsable técnico de CATL, Gao Huan, descubrió la última versión de su batería de condensación Qilin: el nuevo modelo es capaz de suministrar energía para recorrer hasta 1.500 kilómetros con una sola carga, superando la anterior, que alcanzaba los 1.000 kilómetros.
CATL también dio detalles sobre su nueva versión del modelo ultrarrápido Shenxing, que recarga del 10% al 98% en 6 minutos 27 segundos, un notable avance con respecto a la anterior generación, que cargaba del 5% al 80% en 15 minutos. Y avanzó su visión sobre el futuro de las recargas, con electrolineras a las que acudir para intercambiar las baterías a toda velocidad.
La presentación de la mayor compañía de baterías del planeta cobra aún mayor importancia en un mundo atravesado por un conflicto en Oriente Próximo, cuyos efectos colaterales han evidenciado las costosas dependencias geopolíticas de los recursos fósiles.
“La tecnología china no solo debería basarse en la velocidad y la escala”, aseguró desde el escenario Yuqun Robin Zeng, el multimillonario fundador de la empresa. “Más importante aún, debería depender de las innovaciones de alta calidad”, añadió en un discurso de corte científico, en el que aseguró que aún había margen para explorar nuevas fronteras de los materiales.
Zeng resumió también la filosofía de una multinacional en rapidísima expansión, cuyas baterías impulsan ya más de 28 millones de coches: “El principal enemigo del espíritu científico no es la ignorancia, sino simplificar los problemas demasiado pronto”, dijo este ingeniero que arrancó su carrera empresarial en los noventa. “La verdadera ciencia implica abrazar la complejidad”, agregó.
La presentación, en ocasiones, se convirtió en una clase magistral sobre materiales, resistencias y electroquímica. En otros momentos, CATL apostó por vídeos efectistas con música épica y coches potentes zumbando por montañas y desiertos. La unión de ambos polos sería una buena síntesis del modo en que China concibe su apuesta por subir en la cadena de valor tecnológica: una mezcla de mercadotecnia bombástica y eficiencia matemática.
CATL, que protagonizó una meteórica venta de acciones en la Bolsa de Hong Kong el año pasado, forma parte también del desembarco de nuevas inversiones chinas en España; lleva meses construyendo junto a Stellantis una planta de baterías en Zaragoza, un megaproyecto valorado en más de 4.000 millones de euros. Además, tiene en marcha la construcción de otra fábrica en Hungría.
Con una cuota global de mercado de casi el 40%, CATL sigue dominando el sector frente a su gran rival, la también china BYD, que no solo produce baterías: es el primer fabricante mundial de coches eléctricos.
El evento de este martes, organizado en paralelo al Salón del Automóvil de Pekín, es una muestra de la intensidad que ha cobrado la batalla del vehículo eléctrico y sus tecnologías asociadas. El epicentro de esta contienda se encuentra en China, líder mundial en este campo.






