Denuncia contra empresa de cobros por métodos neonazis y coacciones
Izquierda Unida León acusa a Céltica de Cobros y a su empleado Alberto Pugilato de organización criminal tras múltiples condenas por amenazas y agresiones.
L'essentiel
- Izquierda Unida León denuncia a la empresa Céltica de Cobros y a su empleado Alberto Gonzalo de Juan, alias Alberto Pugilato, por presunta organización criminal.
- Pugilato, un neonazi con condenas por delitos de odio, ha sido implicado en múltiples casos de coacciones, amenazas y agresiones a deudores.
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Un vídeo viral mostró a un agricultor destrozando un coche de cobros, revelando que el cobrador era Alberto Pugilato, un neonazi con condenas previas por delitos de odio y coacciones.
El vídeo muestra a dos hombres discutiendo, encarados, ante un coche amarillo con rótulos y un tractor. Uno le llama a otro “puto gordo” y el otro responde “medio metro”. El dueño del tractor sube a la cabina y usa las palas de la máquina para levantar el otro automóvil y destrozarlo. El vídeo se viralizó hace semanas en las redes sociales por la reacción del agricultor ante el empleado de una empresa de cobro de deudas, con muchos comentarios jocosos pero un trasfondo: el cobrador es Alberto Gonzalo de Juan, alias Alberto Pugilato, un neonazi con diversas condenas, una de ellas en el Tribunal Supremo por delitos de odio. EL PAÍS ha comprobado que varias de ellas proceden de su trabajo en Céltica de Cobros, una firma que persigue a deudores. Pugilato y otros empleados han recibido varias denuncias y condenas por coacciones, amenazas y agresiones sobre los deudores. La compañía tuvo como apoderado a Eduardo Núñez, número seis en las listas de Falange en las elecciones de Valladolid en 2023.
La secuencia antes citada sucedió en Villamuñío (León). Pugilato reclamó 1.000 euros al agricultor Epifanio Fernández. La discusión desencadenó en el episodio del tractor y que Fernández se justificara alegando que su familia y él habían recibido coacciones. Así respondió a Leonoticias, añadiendo que Pugilato, también cantante de un grupo ultra, hostigó a su esposa y a sus hijos. Fernández, que mostró propaganda nazi caída del coche amarillo, afirma que la bravuconería del visitante ocasionó su reacción agresiva. Pugilato se defendió así en la red social X, antes Twitter, sobre un caso judicializado: “Nunca hablo de mi vida privada por recomendación de mis abogados, me han dicho que me mantenga al margen. Sí quiero hacer apuntes públicos [...] Mi trabajo consiste en mediar y negociar impagados y trato con cientos de clientes que agradecen enormemente el trabajo [...] Uno ve de todo y cada caso es un mundo, por eso la psicología es clave para el éxito en la negociación”.
Este suceso se une a una amplia ristra de casos similares por los cuales Izquierda Unida (IU) León ha presentado una denuncia contra el neonazi y su empresa por incurrir en una posible “organización criminal” porque ampara posibles delitos de “amenazas, coacciones, acoso, realización arbitraria del propio derecho”. “También puede encajar en el delito de grupo criminal o asociación ilícita”, recogen, por validar “extorsiones, coacciones, amenazas y diversos medios de presión sobre aquellas personas y sus familiares que supuestamente deben dinero”. IU destaca un ardid de Céltica de Cobros: “Se aprovechan de que una persona jurídica no puede ser autora de coacciones leves porque el Código Penal no prevé responsabilidad penal para ellas”. El partido advierte de que las empresas “que usan métodos intimidatorios y humillantes desbordan cualquier marco aceptable en un Estado de derecho y suponen un grave riesgo para la convivencia y los derechos fundamentales”.
Este matiz, apostillan, supone casos como el de mayo de 2025, cuando la Audiencia Provincial de Valladolid absolvió a la empresa de un delito similar al que un tribunal de primera instancia la había condenado. Céltica promete en su web “realizar todas las gestiones para la recuperación de la deuda dentro de la legalidad” e “intentar siempre la recuperación de la deuda por la vía amistosa, intentando evitar la vía judicial”. “Todas las actuaciones en nuestro proceso de cobro de deudas desde la contratación de nuestros servicios serán únicamente responsabilidad de Céltica de Cobros”, exponen. Fuentes de la empresa explican que trabajan sobre “70.000 expedientes” y que las denuncias son “muy pocas o falsas”. Su empleado, de 10 años de experiencia, “tiene una vida privada con unas ideas, no somos una empresa de neonazis, no me gusta su ideología, pero no me meto en la vida privada, aquí trabaja gente de toda ideología”. De Pugilato, ahora de baja médica, admiten que “tiene un carácter con una energía enorme, pero no diría violento”. “¿Que en 10 años tiene cuatro, cinco, seis, siete denuncias por coacciones? Sí, también le han pegado a él y hay sentencias”, añaden. De las acusaciones de filofascistas por lo de “Céltica”, atribuible a un signo nazi, lo atañen a que se fundó en Galicia, tierra de linaje celta, y que Eduardo Núñez dejó de ser socio hace mucho.
La denuncia incorpora más de una decena de sentencias públicas de audiencias provinciales condenando en los últimos años a personal de Céltica de Cobros por diversos delitos. Además, IU cree que muchas otras víctimas no acuden a las autoridades por miedo a represalias o por desconocer la ilegalidad de este proceder hostil, potencial delito contra el derecho al honor. Fuentes con acceso a estas sentencias confirman a EL PAÍS que en varias de ellas es Pugilato el condenado, según su empresa el único empleado en Castilla y León, de donde proceden muchos de estos pronunciamientos judiciales.
Las sentencias describen las siguientes actuaciones ilícitas. “Amenazas”, “presiones públicas”, “llamadas, visitas al negocio y al domicilio familiar del denunciante y exhibición de signos visibles de empresa de recobro” o “agresiones causando lesiones y daños en un móvil”. En otro caso el cobrador “lanzó una piedra al denunciante y después le propinó una patada y un puñetazo”. A otra víctima el empleado de Céltica “la golpeó en la cara y en el oído durante una discusión relacionada con una deuda, causándole lesiones y una secuela auditiva”. Ante otro deudor, el acusado “estacionó su vehículo delante del vado de salida de la vivienda de la denunciante, impidiéndole salir, y permaneció reclamando a voces una deuda ajena”.
En otra ocasión el denunciado “acudió en varias ocasiones al lugar de trabajo del denunciante, le reclamó el pago de una deuda y desplegó una conducta de hostigamiento e intimidación mediante expresiones, seguimiento con vehículo rotulado y presencia persistente”. También citan, entre otras, acciones como “apostarse frente al domicilio del denunciante con un vehículo rotulado, tocar el claxon, llamarle moroso y dirigirse al domicilio de su madre para presionarle” o que el condenado “siguió insistentemente a la denunciante por dependencias públicas y, posteriormente, la agarró del brazo y la zarandeó, causándole lesiones”.
À surveiller
Perspective IA — des possibilités, pas des certitudes
Izquierda Unida León continuará con la denuncia contra Céltica de Cobros y Alberto Pugilato.
Très probable · En quelques mois
Questions ouvertes
- ¿Cuántas víctimas más no han denunciado por miedo o desconocimiento?
- ¿Qué medidas tomarán las autoridades tras la denuncia de IU?
- ¿Cómo afectará esto a la operativa de Céltica de Cobros?



