Desaparecidos y morgue saturada: la tragedia humana tras el asalto masivo a la frontera de Ceuta
Familias en Marruecos buscan desesperadamente a decenas de jóvenes y menores tras el mayor asalto de la historia en la frontera de Ceuta, mientras el antiguo Hospital Militar funciona como macro morgue.
L'essentiel
- Familias marroquíes buscan desesperadamente a decenas de desaparecidos tras el asalto fronterizo en Ceuta.
- El antiguo Hospital Militar se ha convertido en una macro morgue que acumula más de un centenar de muertos en una de las mayores tragedias migratorias de España.
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Pourquoi c'est important
Más de 60.000 migrantes protagonizaron un asalto masivo a la frontera de Ceuta, generando una avalancha humana sin precedentes.
Hicham El-Ghayati, 17 años; Abdullah Al-Hafi, 17 años; Salam Makoh, 22 años; Mohamed Afasi, 9 años; Nada Al-Shiba, 14 años; Marwa Aheithour, 16 años; Ismail, 16 años; Omar, 24 años...
Las redes sociales se están llenando en los últimos días de los nombres de las mujeres, hombres y niños a los que sus familias, en Marruecos, no encuentran desde el jueves y que, sospechan, formaron parte de los más de 60.000 migrantes que protagonizaron el mayor asalto a la frontera de la ciudad autónoma en toda su historia y ninguno de ellos está entre la mayoría que ha ido regresando tras desandar el camino hasta el Tarajal.
También las centralitas de los servicios funerarios de la ciudad están colapsadas de llamadas procedentes de Marruecos con un denominador común, la búsqueda de información sobre parientes en paradero desconocido desde el jueves de la semana pasada. "No paran de llamar", señalan las fuentes consultadas.
Hay decenas de familias marroquíes que están difundiendo en diversas plataformas mensajes con las fotografías de sus parientes desaparecidos y, en todos, una llamada de auxilio y un ruego, información, una señal de que están vivos, y un número de teléfono al otro lado del cual contienen la respiración.
Son mayoría, entre los desaparecidos cuyas familias han lanzado un SOS, los hombres y, entre ellos, los jóvenes, con una media que se sitúa alrededor de los 20 años, pero también hay menores de edad a los que se ha perdido la pista. Como Mariam, que con solo 15 años y según su familia, podría haberse lanzado al agua el jueves pasado, quién sabe si con alguno de los flotadores que inundaron luego la orilla, en aquella marea humana que inundó la playa del Tarajal.
Los mensajes en redes -muchos de los cuales los ha recopilado el periódico local El Faro de Ceuta- destilan desesperación, la de unas familias que no ven a sus seres queridos desde hace días, que llaman incansablemente a unos teléfonos apagados o fuera de cobertura y que temen la peor de las noticias, que aquellos a los que buscan estén no en las calles de Ceuta -donde permanecen varios miles todavía-, sino en las instalaciones del antiguo Hospital Militar, donde se acumulan ya los cadáveres, como se observa en la imagen exclusiva de EL MUNDO que acompaña a esta información..
El enorme complejo hospitalario, no muy lejos de la frontera con Marruecos, es el epicentro estos días de la mayor tragedia humanitaria que ha conocido Ceuta en su historia y una de las más graves registradas en España en relación con el fenómeno migratorio. Parte de sus dependencias se ha transformado en una macro morgue.
De las 60.000 personas (algunas fuentes hablan de 80.000 o más) que asaltaron la frontera entre el jueves y el viernes, alrededor de un centenar han perdido la vida, aunque las cifras oficiales varían según la fuente.
La Delegación del Gobierno en Ceuta ratificó ayer a EL MUNDO que el número de muertos contabilizados por el ejecutivo central sigue siendo de 72, precisando que son los que se han recogido "en aguas españolas". Pero desde el Gobierno de Ceuta la cifra se dispara a más de 90.
La diferencia se explica, señalaron fuentes de la ciudad autónoma, en que el Gobierno central solo contabiliza los cuerpos recuperados desde el jueves, cuando se produjo la gran avalancha, mientras que el gobierno de Juan Jesús Vivas los cuenta desde el lunes, que es cuando dieron la alerta ante el incremento que se estaba produciendo de entradas irregulares de migrantes a nado por el espigón del Tarajal, un anticipo de lo que luego llegaría.
A esas muertes hay que sumar otras once que ya han reconocido las autoridades marroquíes, con lo que la cifra total supera el centenar y nadie, ni siquiera el Gobierno central, descarta que en los próximos días puedan aparecer más cadáveres arrastrados por las corrientes hasta la orilla de las playas ceutíes.
Todos los cadáveres localizados y rescatados en aguas españolas se concentran en la macro morgue improvisada, a toda prisa, en el Hospital Militar, que en 24 horas ha instalados varias cámaras frigoríficas con paneles y compresores con capacidad para albergar y conservar los cuerpos hasta que puedan ser todos examinados por los forenses y, en el mejor de los casos, identificados y devueltos a sus familias o, en caso contrario, inhumados en el cementerio musulmán de Ceuta, donde este lunes ya han arrancado obras de ampliación con carácter de urgencia.
Un equipo de seis forenses -los dos del Instituto de Medicina Legal de Ceuta y otros cuatro de refuerzo llegados desde la Península Ibérica- trabaja a destajo para realizar las autopsias y ya se han realizado más de una decena, aunque la previsión, según señalaron a este periódico fuentes de ese operativo, es que se tarde entre dos y tres días en completarlas todas.
Al mismo tiempo y de forma paralela, el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil se afana en identificar el máximo número posible de víctimas mortales, para lo que está utilizando un novedoso sistema, el Identisat GC, que permite enviar huellas dactilares al instante y vía satélite sin necesidad de teléfono móvil, lo que agiliza muchos los trámites de consulta de los bancos de datos, sobre todo en Marruecos, de donde procedía la mayoría de los migrantes llegados en avalancha y también los fallecidos.
Por regla general, según ha informado la Guardia Civil, es posible la identificación con solamente la huella dactilar, pero los protocolos forenses exigen, además, una confirmación genética a través de una prueba de ADN.
Para ello, explicaron las fuentes, es esencial la colaboración de las familias para que aporten muestras genéticas que puedan ser comparadas con las de los cuerpos almacenados en la mogue del Hospital Militar, las mismas familias que llevan días rezando para que suene el teléfono y al otro lado, sano y salvo, esté su hijo, su sobrino o su hermano.
À surveiller
Perspective IA — des possibilités, pas des certitudes
Finalización de autopsias en un plazo de dos a tres días
Probable · En quelques jours
Questions ouvertes
- ¿Cuál será el número final de víctimas mortales?
- ¿Cómo se procederá a la identificación de todos los cuerpos no reclamados?





