El BCE, entre el patetismo y el surrealismo ante una inflación modesta
L'essentiel
- El Banco Central Europeo (BCE) ha subido los tipos de interés un 0,25% ante una inflación en la eurozona del 3,2%, considerada modesta y sin previsión de continuidad.
- La subida se percibe como un "perdigón" ante el temor a una crisis energética, que no se ha materializado como se temía inicialmente, aunque podría agravarse en los próximos meses.
Résumé généré par IA
Pourquoi c'est important
The European Central Bank (ECB) raised interest rates by a modest 0.25% in response to moderate inflation in the eurozone, which is currently at 3.2%. This action is seen as a minimal response to potential energy price increases stemming from geopolitical tensions.
El BCE acaba de matar moscas a perdigones —nada de cañonazos—, ejercicio poco glorioso. Mosca es el temor a una inflación en la eurozona nada enorme (3,2% en mayo, un punto menos que en EE UU, e igual que en abril) y sustentada en un aumento modesto de los precios del petróleo (por debajo de 100 euros el barril de brent).
Perdigón es el alza del tipo de interés discretísimo —un cuartillo, el 0,25%, lo menos que se despacha—: si la percepción fuera dramática, lo propio era subir medio. Pero no hubo caso. Se redujo a micro-signo de combatir una inflación también exigua. Una cacería ni convincente ni convencida. De trámite, para evitar críticas por pasividad ante un desastre en Oriente Próximo… que pocos prevén inmediato.
Todo queda pues entre patético y surrealista. Pero al menos, no es grave ni demasiado para el personal: el encarecimiento del dinero de créditos a empresas y de hipotecas a los jóvenes es acotado. Y sin indicación de que vaya a tener continuidad.
Al inicio de la guerra de Irán, la Agencia Internacional de la Energía dramatizó. Afirmó que era una crisis energética “más grave que las de 1973 y 1979 [las petrolíferas] y la de 2022 [invasión de Ucrania] juntas”. Pues no ha sido así. Y no ha matizado, exagerar es gratis.
No ha habido catástrofe porque el petróleo, que afrontó la guerra a unos 70 dólares el barril el 28 de febrero, tuvo su pico en 114, al cierre del 30 de abril. Luego se situó por debajo de los 100. Y esta semana de retorno, y rápida contraorden, a los bombardeos histéricos —malos para las expectativas de paz— por encima de los 93, y cerró el jueves ligeramente por debajo de los 89.
Y es que se ha evitado lo peor. Porque el bloqueo naval de Irán va siendo sorteado de múltiples formas (barcos de bandera incierta, navegación en la sombra); la liberación de reservas; la reducción de inventarios; la reducción de importaciones de China; y las elusiones parciales de las sanciones del crudo ruso. Con interrupciones episódicas, como la actual, de la relativa bonanza.
Pero el peor momento no es ahora; lo será en todo caso a partir de julio/agosto si la tensión empeora, según distintos pronósticos. La reciente previsión de primavera de la Comisión (a 31 de mayo) auguró un crecimiento asténico, del 0,9% para todo el año. Y la última del Peterson Institute auguraba que en el caso de agravarse la reducción del suministro entre uno y tres años, EE UU lo notaría poco (menos 1,18 puntos de PIB); China, bastante (menos 2,53) y Europa, a mitad (menos 1,58), aunque lo suficiente para condenarla a recesión. Pero solo en caso de agravamiento.
Y el propio BCE en su Informe de Estabilidad Financiera (27/5/2026) reconocía que el pico reciente era temporal y los niveles se han moderado en la mayor parte de los mercados: solo “un choque energético más persistente” acarrearía peores daños.
Con parecida prudencia, el banco concluía el jueves que la inflación energética solo se transmitirá “en cierta medida” a la general; que todo dependerá de si se produce una “escalada de sus efectos indirectos y de segunda ronda” (reivindicaciones salariales), por ahora no oteados; y en suma, en condicional lejano, de que la inflación “crezca más y más directamente de lo esperado”.
Así que no preanuncia otra próxima subida. Piedad para tanta trivialidad, tan escasa convicción y tantas ganas de conservar la “credibilidad” de la institución, como si esta se basara en la testosterona monetaria: endurecer tipos esté justificado o no.
À surveiller
Perspective IA — des possibilités, pas des certitudes
The worst of the energy crisis could occur from July/August if tensions worsen.
Possible · En quelques mois
A worsening of the supply reduction could lead to recession in Europe.
Possible · En quelques années
Questions ouvertes
- Will the ECB raise rates further?
- How will escalating tensions affect oil prices?
- What is the long-term impact on the Eurozone economy?





