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España Campeona del Mundo: Ferran Torres Sella la Victoria en la Prórroga contra Argentina
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La Vanguardiail y a 14 heuresSport3 min de lectureSpain

España Campeona del Mundo: Ferran Torres Sella la Victoria en la Prórroga contra Argentina

L'essentiel

  • España se corona campeona del mundo al vencer a Argentina 1-0 en la prórroga de la final, con un gol decisivo de Ferran Torres en el Estadio MetLife.
  • La selección de Luis de la Fuente mostró una superioridad abrumadora, culminando una trayectoria de leyenda.

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España ganó la Copa del Mundo en una final contra Argentina, un partido que se extendió a la prórroga y donde España dominó ampliamente.

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España gobierna el mundo, una realidad que reflejaba su fútbol y que confirmó el Mundial. La segunda estrella ya vuela de regreso a la Península para quedar incrustada en el pecho de una selección admirable, que tiene un nuevo héroe. Desde Foios irrumpió Ferran Torres en la prórroga para disfrazarse de Iniesta y abrir las puertas de la eternidad de un zurdazo. Un gol que trasladó la apabullante superioridad de la selección española al marcador, borrada del mapa Argentina sin ningún tipo de recelo y finiquitada la etapa Messi entre lágrimas.

Que el equipo de De la Fuente tuviera que esperar a la prórroga para alcanzar la gloria no significa nada, completada una final casi sin precedentes, en la que Argentina chutó una vez (minuto 122) y ni siquiera fue a puerta. Otra lección magistral de fútbol de un equipo que maneja los partidos a su gusto y cuya trayectoria ya es de leyenda. Pero es que quizás el título no sea lo mejor porque De la Fuente maneja una plantilla muy joven, con un futuro aún más prometedor que su brillante presente.

Y eso que era sobre el papel un duelo entre dos selecciones con trazos parecidos, como así empezó dibujándose sobre el maltrecho verde del MetLife Stadium, con cinco minutos de retraso, eso sí, cortesía del fútbol moderno y su pirotecnia. Tanto España como Argentina intentaban robar arriba pero eran los primeros los que empezaban mandando en esa tarea, anticipando su supremacía. El equipo de De la Fuente no tardó en lanzar el primer aviso, que resultaría ser el más peligroso de una algo insulsa pero aún igualada primera mitad. El susto argentino se fraguó en la conexión entre Olmo y Lamine Yamal en la frontal, una combinación que brindó al de Rocafonda una gran ocasión para hacer historia pero al que su disparo ralentizó Lisandro y acabó atrapando el Dibu Martínez.

Argentina tenía las cosas claras, a pesar de todo, y cortaba cualquier amago de peligro con faltas que no sobrepasaban ningún límite pero sí flirteaban con ser objeto de amarilla. Como la de MacAllister a Olmo en la línea de medios, que más que flirtear, cortejó con todas sus fuerzas a una tarjeta. La tolerancia de Vincic encendió al banquillo español pero el duelo estaba siendo limpio y no se acabó de encender la mecha. Lamine se las tenía también con Tagliafico, ante el que le salió un buen recorte pero que no supo cristalizar luego con un buen centro.

Al otro lado, Scaloni parecía haber ordenado buscar la espalda de los centrales con balones largos pero Unai Simón se mostraba muy atento y rápido, en especial en un par de carreras ante Messi, bastante desaparecido, noticia que el rival nunca sabe si calificar como buena o mala. Rodri se multiplicaba en las ayudas ejerciendo de capitán general, tremendo su desempeño. Camino del descanso, España certificó su superioridad con un par de disparos, uno de Oyarzábal que atrapó el Dibu y otro de Cucurella que salió desviado. Había ganado a los puntos la roja, pero en una final del Mundial eso no vale de nada.

Le faltaba una chispa al encuentro, que no tardó en subir de temperatura tras el eterno show del descanso. A Argentina comenzaron a fallarle las fuerzas demasiado pronto, y eso que Scaloni intentó fortalecer el centro del campo con la entrada de Paredes al descanso. Pero sus jugadores iban dando pasos atrás, fruto del empuje español y de su agotamiento, así que tocaba tirar de todo tipo de artimañas. A los cinco minutos ya tenía lugar la primera tangana, la segunda parte se iba a hacer larga.

El balón no salía del campo argentino y España acechaba al Dibu. De la Fuente iba refrescando a su equipo poco a poco mientras Scaloni se veía obligado a agotar los cambios a veinte minutos para el final dado el panorama que estaba viendo. Por aquel entonces, un cabezazo de Ferran Torres y un par de disparos de Pedri y Cubarsí habían provocado que el Dibu rompiera a sudar. Argentina seguía sin intentar un solo disparo en toda la final mientras su rival iba sumando y sumando, casi siempre a puerta.

La superioridad de España era apabullante pero sin gol no hay gloria. Argentina se sabía inferior y se encomendaba a otro milagro de Messi, que apenas tocaba el balón. Superado el 90, Enzo Fernández se pasó de vueltas y se ganó la segunda amarilla por una inocente falta a Cubarsí. Se quedaban con diez los de Scaloni, a los que apenas se veía. Una falta de Lamine que desvió el Dibu bajó el telón y señaló el camino de la prórroga.

Todo el peso que estaban soportando los argentinos hasta entonces les cayó encima como una losa gigante en esa media hora extra. Nico Williams era un incordio y se quedaba sin gol por un ligero fuera de juego. Merino se equivocaba con su cabezazo. Hasta que llegó el momento en el que el cielo abrió sus puertas. El momento en que Porro centró, Nico cedió atrás y España cambió la pierna derecha de Iniesta por la izquierda de Ferran Torres para alcanzar la eternidad. Sí, España es campeona del mundo.

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