España instala barreras marítimas en Ceuta para el rechazo en frontera
L'essentiel
- Ceuta ha instalado barreras marítimas en el espigón del Tarajal, plenamente operativas, para permitir el rechazo en frontera de quienes intenten acceder por mar.
- Esta infraestructura, de 500 metros, busca dificultar la entrada y sortear una sentencia judicial que impedía las devoluciones en caliente a quienes llegaban a nado.
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Pourquoi c'est important
La instalación de barreras marítimas en Ceuta responde a la llegada irregular de unas 60.000 personas desde Marruecos y a sentencias judiciales que impedían las devoluciones en caliente por mar sin obstáculos físicos.
Las barreras marítimas instaladas el sábado frente al espigón del Tarajal quedaron ayer plenamente operativas, lo que permite al Gobierno recuperar el régimen especial de rechazo en frontera para quienes entren en Ceuta por mar después de franquearlas. La infraestructura incorpora por primera vez un obstáculo físico en una ruta utilizada durante años por quienes alcanzaban la ciudad a nado y se pone en marcha tras la llegada irregular de alrededor de 60.000 personas desde Marruecos entre el jueves y el viernes, en la mayor avalancha migratoria registrada en la ciudad autónoma.
La infraestructura se extiende a lo largo de 500 metros frente al espigón y está formada por una barrera neumática que sobresale entre 30 y 70 centímetros sobre la superficie y alcanza hasta un metro de profundidad. Incorpora además un faldón sumergido que impide sortearla buceando. Por delante se ha fondeado una primera línea de boyas proporcionadas por la Armada, mientras el espacio situado entre ambos elementos sirve como canal de navegación para las patrulleras del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, encargadas de custodiar la instalación y garantizar su mantenimiento.
La barrera no sólo busca dificultar las entradas, sino que modifica también el marco jurídico de los accesos por mar. Un juzgado de Ceuta estableció el 4 de septiembre de 2024 que las devoluciones en caliente no podían aplicarse a quienes alcanzaban la costa a nado, ya que la Ley de Extranjería reserva ese procedimiento para los inmigrantes que intentan entrar después de superar «elementos de contención fronterizos». Al no existir en el agua ninguna valla ni obstáculo equivalente, los agentes debían recurrir al procedimiento ordinario de devolución.
La Abogacía del Estado trató de revertir esa interpretación, pero el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía la confirmó en marzo de 2025 y el Tribunal Supremo hizo lo mismo en una sentencia notificada el pasado 8 de julio. El alto tribunal precisó, no obstante, que la ley no limita esos elementos de contención a las vallas terrestres y que también pueden instalarse en el mar.
Esa es precisamente la vía que el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha elegido ahora con las barreras neumáticas del Tarajal, en lugar de reformar la Ley de Extranjería. Lo ha hecho casi un mes después de conocer la sentencia del Supremo, cerca de dos años después del primer pronunciamiento judicial y sólo una vez consumada la entrada masiva. El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez, justificó ayer la demora porque, según explicó, «había que aclarar por parte de las autoridades judiciales» si la barrera podía instalarse con arreglo a la normativa, pese a que esa posibilidad ya figuraba de forma expresa en ambas resoluciones.
Desde que la nueva infraestructura quedó plenamente operativa no se han detectado nuevos intentos de acceso por ese punto, según informó ayer Interior. Varias unidades marítimas de la Guardia Civil permanecen desplegadas en el entorno del Tarajal y mantienen una vigilancia permanente desde el canal abierto junto a la barrera.
Questions ouvertes
- ¿Cómo afectará la barrera a futuros intentos de entrada?
- ¿Qué impacto tendrá en las relaciones con Marruecos?
- ¿Se presentarán nuevos recursos legales contra esta medida?






