Ferran Torres lleva a Foios a la eternidad con un gol histórico en el Mundial
L'essentiel
- El pueblo valenciano de Foios celebra con euforia el gol histórico de Ferran Torres en el Mundial, que llevó a la selección a la victoria.
- Vecinos, incluyendo la prima de su madre y el alcalde, expresan orgullo y alegría por el impacto del jugador en su comunidad.
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Pourquoi c'est important
Ferran Torres, originario de Foios (Valencia), marcó un gol decisivo en la prórroga de un partido del Mundial, generando una gran celebración en su pueblo natal y un sentimiento de orgullo colectivo.
Fue una jugada colectiva nada más comenzar la segunda parte de la prórroga. Un centro al área, una dejada de cabeza de Nico Williams en el segundo palo y, después, el éxtasis. El estallido. El empuje de todo un país y de todo un pueblo, Foios (Valencia, 7.995 habitantes), que remató con el corazón ese balón hacia la red para llevar a su paisano, Ferran Torres, hacia la eternidad. Un gol para la historia que, como aquel de Iniesta en 2010, quedará grabado para siempre en la memoria de todos.
Aunque para esa hora, Laura, casada con el primo de la madre del protagonista, ya estaba dormida. El despertador debía sonar a las 04:30 horas para poder abrir la pastelería a primera hora de la mañana y la prórroga se hacía demasiado larga. «Tuve la sensación de que tenía que marcar gol, tenía ese presentimiento», explica a EL MUNDO a las puertas de su local, visitado por multitud de medios de comunicación. «Cuando me he levantado y he cogido el teléfono... me he emocionado muchísimo. Me he alegrado mucho por él y por su familia», añade.
Si bien dice que no ha hablado con Ferran ni con nadie de su familia, por razones obvias, unas cuantas fotografías suyas -una de ellas regalada por él mismo- colgadas en la pared desde 2018, cuando jugaba en el Valencia CF, dejan claro la admiración y el cariño que sienten por su ídolo. «Cuando viene, va a ver a su familia. Siempre saluda y pregunta a la gente con muchísimo respeto», asegura.
«explosión de euforia»
En la plaza del pueblo, azotada este lunes por un calor agobiante, la noche fue sinónimo de júbilo. Allí no cabía un alma. Sólo la fuente impedía que el lleno fuese total. Desde los dieciseisavos, la instalación de una pantalla gigante ha permitido a los vecinos vivir las últimas fases del Mundial de la mejor forma posible. Todos juntos. Amigos, familiares, jóvenes y mayores entusiasmados con el juego de su selección, deseando volver a ser campeones y ver al xiquet coronarse ante el mundo.
El grito se escuchó por todo lo alto. «Estaba en casa, muy cerca de aquí, viendo el partido y me llamó mi hijo a gritos: "¡Ven a la plaza, ven a la plaza, ven a la plaza!"», relata su alcalde, Sergi Ruiz. «Fue una explosión tremenda de euforia. Era indescriptible», completa el regidor con una amplia sonrisa.
«Foios hoy es el centro del universo. Nos produce satisfacción y orgullo. Es como si nos hubiera caído un meteorito -sin consecuencias negativas- y que hubiera puesto el foco aquí. Para nosotros supone habernos situado en el mapa durante décadas. El nombre de Foios irá siempre unido al de Ferran Torres», explica.
Asimismo, Ruiz comenta que conoce a la familia de Ferran y que trata a diario con su padre, electricista de la empresa que lleva el mantenimiento del Ayuntamiento. Aun así, admite, nunca hablan de fútbol. «Ni a él le gusta, ni a mí. Es una persona que, a pesar del hijo que tiene y de todos los sacrificios que ha hecho para que él disfrute de las mejores oportunidades, no comparte esa afición. No es excesivamente futbolero. Es una faceta más como padre que como aficionado».
Cerca de allí, con un poco más de sombra, Alfredo, bombero jubilado, se relaja con unos amigos tomando unas patatas bravas. Es casi la hora de comer y en Foios no hay mucha gente por la calle. «Yo vi el partido en casa con mi familia y cuando marcó Ferrán fue la leche». «Es un chaval de pueblo, una buena persona y un excelente jugador de fútbol. Ahí está la marca», señala.
«Se merece eso y mucho más»
«Lo que ha hecho es la hostia», añade al tiempo que un amigo suyo, mirando una fotografía del móvil. Le describe a la perfección: «Visión, clase, talento, humildad, elegancia y garra. Ahí está todo dicho». «Tiene amigos aquí, conocidos... el campo de fútbol lleva su nombre. Yo le conozco desde que nació», apunta.
Para Joaquín, otro vecino habitual del pueblo, la celebración del gol fue algo «exagerado». «Les dije a mis amigos hace una semana que el gol lo iba a marcar Ferran. Tenía algo en el estómago que me decía que iba a ser él y cuando pasó, me faltaba sitio. Estaba en el pub con unos amigos y me quedé sin palabras. Fruto de la emoción empecé a llorar y hasta que entregaron la copa no paré».
«Yo vivía justo en la calle de atrás donde vive su padre. Cuando jugaba en el Valencia y ganó la Copa del Rey, saludó a mi hija sabiendo que somos vecinos. Es una persona muy buena, excepcional», añade. «Se merece eso y mucho más. Se lo está ganando a pulso», señala, con una especial alegría.



