Francia remonta ante Senegal con exhibición de Mbappé y Olise
L'essentiel
- Francia remontó un partido complicado contra Senegal, con una segunda parte espectacular.
- Un cambio de Olise y Dembélé y un pase clave de Olise a Mbappé cambiaron el rumbo del encuentro, que terminó 3-1.
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Pourquoi c'est important
Francia remontó un partido complicado contra Senegal, con una segunda parte espectacular. Un cambio de Olise y Dembélé y un pase clave de Olise a Mbappé cambiaron el rumbo del encuentro, que terminó 3-1.
Un solo movimiento resultó decisivo, el de intercambiar las posiciones de Olise y Dembélé para permitir que el primero dirigiera las operaciones por detrás del punta. Un solo pase resultó definitivo, el del susodicho para que la pelota sorteara todos los árboles del bosque senegalés y encontrara a Mbappé donde tenía que encontrarlo. Donde resulta definitivo. Era, ésa del gol, la como mínimo quinta ocasión que se plantaba la actual subcampeona desde que había arrancado la segunda parte, dos de ellas neutralizadas por Mendy, otra para que el colegiado dijera digo donde ya había dicho digo: no iba a pitar penalti sobre Kylian por mucho que se le reclamara desde la tecnología.
Aún habría más, por ejemplo la de Rabiot asistiendo para que Barcola saludara su propia y reciente aparición ampliando ventaja en una contienda dividida claramente en dos partes por mucho que la FIFA pretenda dividirlas en cuatro. Hasta el descanso, ni rastro de Francia. Tras el descanso, exhibición. Hasta el punto de que Deschamps, que tanto había tenido que ver en el nuevo curso de los acontecimientos a partir de la intervención relatada, ni siquiera entendió conveniente hacer más cambios que dos, el que trajo consigo la última diana y el de Cherki para que constara en acta. De Senegal ya no habría noticias en el tramo final.
Lo mejor para Francia al descanso era el resultado, las cosas como son. Sobre todo porque la úlitma jugada había derivado en una evidente oportunidad de Senegal, por más que Sarr se mostrara incapaz de hacer los honores a la incursión de Mané. Por lo demás, el balance galo resultaba momentáneamente desolador en lo que a los cuatro fantásticos respecta: Olise se metía hacia dentro aumentando el atasco, Dembélé retrasaba metros mendigando una pelota, Doué pasaba más bien inadvertido y Mbappé andaba errático. Mucho atacante se traducía en muy poco ataque.
Porque se trata de que les llegue la pelota y por ahí el resto del combinado bleu se mostraba incapaz ante un rival bien plantado desde el arranque. Se hizo largo el camino hasta la primera pausa de hidratación, primero porque se fue más allá de los 25 minutos en lo que la pelota salía para permitir al árbitro pausar aquello, segundo porque no había tenido una ocasión digna de tal nombre hasta que, justo sobre la bocina, perdió una pelota Mbappé para que Sarr habilitara en largo a Nico Jackson y para que el punta senegalés astillara la madera con un disparo violento que tampoco entró a la segunda, por más que en el ida y vuelta tocara el cuerpo de Maignan.
Hidratado el personal, hidratado también el césped, el regreso trajo más de lo mismo. Posesión pastosa de Francia, sin que Tchouaméni o Rabiot rompieran una sola línea, sin que los laterales percutieran una sola vez, hasta el punto de que la única contra tirada con cierta velocidad, que ni siquiera derivó en oportunidad, llegó a partir de que el árbitro se hiciera el longuis tras un evidente pisotón de Saliba a Sarr. No andaba el iraní por la labor de utilizar el silbato, casi mejor desde que en el arranque hubiera castigado como falta una que se cometió sobre el portero francés... obviando el pequeño detalle de que el autor de la misma luciera el mismo escudo que la víctima.
Así que, completados los dos capítulos del primer libro, aquello andaba como había empezado. Pero entonces movió piezas Deschamps, pero entonces se desató su gente. Y los sucesivos arreones encontraron traducción en lo de Olise y Mbappé. En los ocho minutos d prolongación, por cierto, Kylian también tuvo respuesta para el excelente gol de Mbaye. Así que el 2-0 pasó a 3-1 en un abrir y cerrar de ojos. Más de 80.000 espectadores confirmaban desde la grada que se puede contar con esta Francia del 'Big Four'.
Questions ouvertes
- ¿Por qué Francia jugó tan mal en la primera parte?
- ¿Cuál fue la estrategia de Deschamps para la segunda parte?





