Israel realiza genocidio en Palestina y busca colonización, afirma fundador de The hands up
Nick Bilbrough presenta en San Cristóbal documental sobre su labor con niños en Gaza y Cisjordania.
L'essentiel
El fundador del proyecto The hands up, Nick Bilbrough, afirmó en San Cristóbal de Las Casas que Israel comete un genocidio en Palestina por motivos coloniales y territorialistas, destacando la solidaridad internacional de la infancia.
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Pourquoi c'est important
The hands up es un proyecto fundado hace 11 años que trabaja con niños en Gaza y Cisjordania mediante arte y educación.
San Cristóbal De Las Casas, Chis., “El mundo tiene que saber que Israel está realizando un genocidio en Palestina; la gente que no lo sabe está ciega o vive en un agujero porque está en todos lados como en las redes sociales”, afirmó el inglés Nick Bilbrough, fundador del proyecto The hands up (Manos arriba), que desde hace 11 años trabaja con niños y niñas en Gaza y en Cisjordania.
Dijo que “uno de los objetivos principales de Manos arriba es amplificar las voces de los niños y niñas de Gaza para que el mundo sepa que son como los de todas partes, que tienen sueños y pueden escribir cosas bonitas en otro idioma”.
En entrevista agregó que esos menores “pueden ser muy creativos, quieren conectar con el mundo y esa es nuestra misión, amplificar el trabajo. Tengo muchas cartas de solidaridad escritas por niños en El Salvador y Guatemala para los niños de Gaza”.
Sostuvo que “Israel quiere que la gente piense que es un asunto de religión, pero no es porque Palestina tiene cristianos. Es colonialismo. Quiere más tierra. Y van a seguir en más países, pero eso se puede acabar en un momento si Estados Unidos deja de ayudarle”.
Recordó que Manos arriba ha editado varios libros, entre ellos uno con 60 poemas escritos por niños y niñas de Gaza de entre 9 y 15 años; dos de ellos, cuando menos, ya fueron asesinados por Israel.
Uno de los poemas impresos en el libro después de realizarse un concurso en Gaza en 2023, titulado Luna, dime la verdad, fue escrito por una niña de 11 años y dice: “Llévame al cielo, donde las estrellas brillan, llévame a las estrellas que viven en paz, podemos vivir juntos, podemos ser estrellas, para vivir con amor no nos hace falta techo, sólo necesitamos a la gente que vive en nuestro pecho”.
Aunque sufren mucho, los niños escriben poemas muy universales, muy lindos, expresó, al tiempo de señalar que el libro se puede comprar mediante un código QR y el dinero es para apoyar a Gaza.
Nick llegó a San Cristóbal para presentar el martes y jueves próximos un documental sobre el trabajo que realiza The hands up en Gaza y en Cisjordania. Antes estuvo en El Salvador, donde lo presentó 10 veces y fue bien recibido, sobre todo en la universidad nacional de ese país. Después visitó Guatemala con el mismo propósito.
“Tengo muchas cartas escritas por niños en El Salvador y Guatemala para los niños de Gaza. Un texto escrito por una niña de 10 años de Guatemala, dice así: ‘Palestina significa para el mundo lo que la paz, la verdad y la justicia significan para la libertad’. Los gobiernos del mundo están negando el genocidio, pero los niños saben que es malo matar personas. Y existe esa solidaridad entre niños”.
Antes de involucrarse de lleno en la ayuda a niños y niñas de Gaza hace 11 años, Bilbrough trabajó durante mucho tiempo como profesor de inglés en Inglaterra, Japón, Brasil y Chile y después se dedicó a la capacitación de profesores. “Tengo maestría en educación teatral. Mi especialización es cómo enseñar idiomas a través de los métodos teatrales. En Manos arriba hacemos mucho de eso; tenemos varios libros de obras de teatro escritas por niños de Gaza”.
Escribió varios libros sobre metodología y capacitación a profesores, viajó mucho por el mundo invitado a dar capacitación en muchos países por universidades y otras instituciones, pero “ahora ya no me convidan y desde 2023 no puedo entregar a Gaza porque Israel no me deja. Tenemos varios proyectos en Gaza, pero no puedo viajar. En julio 2023 fui la última vez para presentar este libro de poemas escritos por niños y niñas de entre 9 y 15 años antes del genocidio”.
–¿Por qué te involucraste en Gaza?
–No sabía que Manos arriba viraría en una cosa tan grande. Estaba trabajando en una universidad en Inglaterra y comencé a hacer enlaces con niños en Gaza y pensé que sería una cosa que haría como voluntario una vez por semana en 2015. Rápidamente mucha gente dijo que quería hacer eso en su escuela también y creció mucho y muchas personas de otros países querían participar contando cuentos a los niños en Gaza. Lo hice porque no sabía nada de la situación en Palestina por mi culpa. Fui convidado a ir a Cisjordania a trabajar con unos profesores en 2014 y abrí los ojos porque vi que los maestros de Gaza y los niños son muy dedicados a la educación. Los niños lloraban cuando no podían ir a la escuela porque es un tipo de santuario, donde se podían sentir seguros cuando no habían sido destruidas.
Agregó que “en Gaza hablan inglés y la alfabetización con un nivel muy alto como pocos países en el mundo; muy pocos no saben leer. Muchos menos que en Inglaterra. Algunas personas no saben eso porque Israel siempre pinta a Gaza como un lugar atrasado y como si los niños no tuvieran posibilidades de estudiar, pero es mentira”.
Remarcó: “Vi que es un lugar donde la gente realmente valora la educación y las artes; no conozco otro lugar como ese y he trabajado en muchos sitios del mundo. No fui a ningún lugar donde haya tanto interés en las artes creativas, pero hay mucha injusticia. Yo no sabía antes del genocidio sobre la situación muy mala de muchas personas en Gaza”.
Afirmó que para frenar el genocidio en Gaza, es necesario que Inglaterra, “el país en el que nací, pare de mandar armas a Israel, lo mismo que Estados Unidos y Alemania. Israel no podría continuar sin su apoyo. Eso debe terminar. El sionismo como idea fue equivocada completamente”.
Dijo que “las protestas son importantes, pero tenemos que hacer la lucha en varios frentes: En las escuelas, por ejemplo, porque ahora los niños no tienen poder, pero si aquí crecen con la idea de que los niños de Palestina son iguales que ellos, el mundo puede cambiar. Ese es nuestro objetivo en Manos arriba”.
Ante el escepticismo de muchas personas sobre cómo luchar, manifestó que “tengo una etiqueta que dice: Yo soy solamente una persona dijeron 8 mil millones”.
De 57 años, Nick concluyó: “Envejecí mucho en los pasados tres años porque el genocidio me tocó muy fuerte, perdí a mucha personas y amigos, profesores, alumnos; no soy la misma persona de antes. Me dan rabia las cosas cuando veo personas ignorando lo que pasa en Gaza, que no se dan cuenta y continúan con su vida. Ahora soy una persona muy pesada. Me cuesta reír. Es imposible ser feliz cuando eso está pasando”.
Questions ouvertes
- ¿Cómo afectarán las restricciones de viaje de Israel la continuidad presencial del proyecto?





