La Bella Durmiente del Everest: La Trágica Historia de Francys Arsentsiev
La alpinista estadounidense que perdió su vida en la montaña más alta del mundo
L'essentiel
- Francys Arsentsiev, alpinista estadounidense, murió en 1998 durante el descenso del Everest tras alcanzar la cima sin oxígeno.
- Su cuerpo, abandonado en la 'zona de la muerte', la hizo merecedora del apelativo 'La Bella Durmiente'.
Résumé généré par IA
Pourquoi c'est important
El Everest es una de las siete maravillas naturales del mundo y un desafío para los alpinistas.
El Everest, la montaña más alta del mundo (8.849 metros), es el escenario de numerosas historias, muchas de ellas sobrecogedoras. Una de ellas es la de Francys Arsentsiev, una alpinista estadounidense que ha pasado a la historia con el apelativo de 'La Bella Durmiente del Everest'.
Nacida en Hawái como Francys Yarbro en 1958, desarrolló en su isla natal su amor por la escalada. La alpinista alcanzó la cima de diversas montañas en Estados Unidos y Rusia, y en una de estas expediciones conoció al escalador ruso Sergei Arsentsiev, con quien se casó en el año 1992. Seis años después, decidieron organizar una expedición para alcanzar la cima de la montaña más alta del mundo sin el apoyo de oxígeno. Francys quería convertirse en la primera mujer estadounidense en lograrlo.
Emprendieron su hazaña en mayo de 1998 y el día 22 lograron su objetivo: alcanzar la cima del techo del mundo. Pero aún quedaba otra parte difícil: descender. Como habían llegado a la cima al atardecer, el descenso lo hicieron con poca luz. Sergei y Francys se separaron durante la noche porque sus linternas frontales se estropearon mientras descendían y no se veían entre ellos. El escalador ruso se dio cuenta de que su mujer no le seguía y decidió regresar en su busca, con una botella de oxígeno y medicinas. El tiempo, además, era muy malo.
Esa noche, ya de noche, Francys fue encontrada por un grupo de escaladores uzbekos. Estaba dormida por cansancio o por falta de oxígeno y tenía síntomas de congelación en la cara. Estaba semiconsciente y no podía moverse. "No me abandonen. No me dejen sola, por favor", dijo a sus descubridores. Fueron sus últimas palabras, porque murió a la mañana siguiente, el 23 de mayo de 1998.
Como tantos otros escaladores fallecidos en la 'zona de la muerte' del Everest (situada por encima de los 8.000 metros de altitud), su cuerpo se quedó allí ante la dificultad que entrañaba moverlo. Yaciendo boca arriba en aparente estado de tranquilidad, se ganó el sobrenombre de 'La Bella Durmiente' por los escaladores que pasaban junto a ella.
Questions ouvertes
- ¿Cuál fue el impacto psicológico en Sergei Arsentsiev después de la tragedia?





