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La boca, clave para una vida larga y sin achaques, según el Dr. Jorge Escobar
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La boca, clave para una vida larga y sin achaques, según el Dr. Jorge Escobar

El odontólogo biológico e integrativo Jorge Escobar destaca la conexión entre la salud oral y el envejecimiento prematuro, y critica el uso de materiales incompatibles.

L'essentiel

  • Jorge Escobar, odontólogo biológico e integrativo, afirma que la salud oral es el indicador más fuerte del envejecimiento prematuro y la clave para una vida larga.
  • Destaca la conexión entre infecciones bucales y enfermedades crónicas, y aboga por una odontología libre de metales y plásticos.

Résumé généré par IA

Pourquoi c'est important

El Dr. Jorge Escobar, odontólogo biológico e integrativo, sostiene que la salud oral es un fuerte indicador del envejecimiento prematuro y está vinculada al 80% de las enfermedades crónicas. La odontología tradicional ha fragmentado la salud, ignorando la conexión sistémica de la boca.

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Ni 'wearables' ni suplementación ni cámaras hiperbáricas. Para el doctor Jorge Escobar, la clave para disfrutar de una vida larga y sin achaques limitantes radica en nuestra boca. Odontólogo biológico e integrativo, fundador de la clínica Meridian BioHealth y referente en el ámbito del biohacking bucal, Escobar sostiene que la salud oral es el indicador más fuerte del envejecimiento prematuro.

"La salud de tu boca es un espejo de tu salud general y uno de los mejores predictores de cómo vas a envejecer. Es imposible optimizar el rendimiento del cuerpo si existen bacterias patógenas, desequilibrios en la microbiota oral o inflamación periodontal latente", afirma.

El 80% de las enfermedades crónicas, asevera, están vinculadas a infecciones o toxinas bucales: "Hay numerosos estudios publicados y respaldados por prestigiosos especialistas que demuestran que tener en mal estado la boca puede contribuir a desarrollar múltiples patologías. No lo digo yo. Lo respalda la ciencia. Una investigación publicada en Nature Communications analizó 293 revisiones sistemáticas con metaanálisis y encontró 28 enfermedades no transmisibles fuertemente asociadas con enfermedades orales. Entre ellas: diabetes, enfermedades cardiovasculares, trastornos neurodegenerativos, depresión, enfermedades reumáticas, enfermedad inflamatoria intestinal, obesidad y cinco tipos de cáncer".

Además, prosigue, "otro trabajo científico identificó 57 condiciones sistémicas que habían sido investigadas por su posible relación con la enfermedad periodontal". Es más, prosigue, "la Organización Mundial de la Salud también confirma que existe una relación demostrada entre la salud oral y la salud general, y señala que las enfermedades orales comparten factores de riesgo con las principales enfermedades no transmisibles".

Si la ciencia lo ratifica, ¿por qué cree que la salud oral ha quedado fuera de la conversación sobre prevención y envejecimiento saludable durante tantos años? "Porque la salud siempre se ha tratado de forma fragmentada, por órganos, sistemas, especialidades, y nunca se ha visto de forma integral. La boca es la entrada al aparato digestivo y está profundamente conectada con la respiración, el sueño, la microbiota, el sistema inmunitario, el metabolismo, la postura y la salud cardiovascular. Es un territorio biológico en constante comunicación con el resto del organismo. Por eso, entender la salud oral de forma aislada del cuerpo es una visión que la ciencia está dejando atrás. Todos los dientes actúan como órganos vivos, conectados al resto del cuerpo".

En su opinión, "la gran falacia es creer que los dientes no están conectados con el resto del cuerpo. Todos y cada uno de ellos tienen un paquete vasculonervioso que los conecta al cerebro a través del nervio trigémino, el par craneal más grande que tenemos".

Hoy sabemos, explica este especialista, que "una enfermedad oral no afecta únicamente a los dientes. Pensemos, por ejemplo, en la periodontitis: hablamos de una inflamación crónica en un tejido altamente vascularizado. Las bacterias orales, sus componentes y los mediadores inflamatorios pueden alcanzar la circulación y contribuir a un entorno de inflamación sistémica. Esto ayuda a entender su estrecha relación con la enfermedad cardiovascular, la diabetes o incluso determinadas patologías neurodegenerativas. La reflexión es sencilla: si una inflamación crónica estuviera activa en cualquier otro órgano del cuerpo, nadie pensaría que no puede afectar al resto del organismo. ¿Por qué seguimos pensando que en la boca es diferente?".

Mala salud bucal. "La evidencia científica es ya muy sólida en algunas relaciones. En enfermedad cardiovascular, los consensos internacionales concluyen que la periodontitis severa se asocia de forma independiente y significativa con la enfermedad cardiovascular. Sabemos, además, que existen mecanismos biológicos plausibles: bacteriemias de origen oral, inflamación sistémica, aumento de proteína C reactiva y estrés oxidativo".

¿Hay síntomas que deberían alertarnos de que un problema en la boca puede estar teniendo consecuencias sistémicas? "Obviamente, los más comunes son: sangrado de las encías, movilidad de los dientes, mal aliento, cualquier tipo de dolor en la boca, respiración oral, ronquidos, infecciones activas, fístulas, signos a observar como dientes apiñados o mala mordida".

En su opinión, "el mayor error que cometemos en el cuidado diario de nuestra boca es pensar que cepillarse los dientes es suficiente. El gran olvidado es el espacio entre los dientes, donde el cepillo no llega y puede mantenerse el biofilm bacteriano durante años, pero también la lengua, que alberga una parte importante de la microbiota oral y que muchas veces olvidamos limpiar. La higiene interdental y lingual diaria, junto con un buen cepillado, son fundamentales. Y añadiría otro gran error: normalizar el sangrado de las encías. Una encía que sangra de forma habitual está dando una señal de inflamación; no deberíamos ignorarla".

Como referencia, este especialista nos aconseja hacernos una revisión bucal dos veces al año. "Evidentemente, la frecuencia debe individualizarse según el riesgo de cada paciente, pero una revisión semestral nos permite detectar cambios antes de que aparezcan síntomas. En odontología, esperar a que algo duela suele significar que hemos perdido una parte muy valiosa: la oportunidad de prevenir, que es donde debemos poner el foco".

¿Se podría decir que algo tan sencillo como una limpieza dental o una revisión pueden tener más impacto en la salud a largo plazo que algunas de las tendencias actuales del biohacking? "Sin duda, una buena revisión realizada por un odontólogo biológico e integrativo y con la tecnología necesaria podría tener más impacto a nivel sistémico porque a veces no consiste en añadir suplementos, terapias o técnicas de biohacking, sino en identificar aquello que lleva años generando inflamación o toxicidad en el cuerpo".

Uno de los asuntos sobre los que más hincapié hace es la bioincompatibilidad de los materiales utilizados en odontología. "Materiales biocompatibles son aquellos que son capaces de integrarse y convivir con el organismo generando la menor respuesta posible. Por ello, estudiamos cómo interactúan con la biología de cada paciente a largo plazo. Afortunadamente, esto está cambiando también. Hace 20 años, la odontología dependía mucho más de metales y aleaciones. Hoy disponemos de cerámicas de alta resistencia, zirconia y otros materiales que nos permiten trabajar desde una perspectiva mucho más biocompatible. A pesar de ello, aunque se ha evolucionado, la odontología convencional todavía se centra en muchas ocasiones en que una restauración funcione y dure, sin valorar suficientemente cómo ese material puede interactuar con la biología y la salud global de la persona a largo plazo".

A día de hoy, denuncia, "muchas personas tienen empastes de amalgama, que están hechos a base de mercurio, material prohibido ya en EE. UU. y Europa debido a su alta toxicidad. Y seguimos viendo coronas de cromo, níquel y cobalto, metales que sufren gran corrosión y generan una alta toxicidad por metales pesados. El estándar en implantes sigue siendo el titanio (más metales para el cuerpo), cuando ya tenemos los implantes cerámicos de zirconia, que son 100 % biocompatibles".

La buena noticia es que los pacientes preguntan cada vez más sobre los detalles de los procedimientos que se les realizan. "No quieren únicamente tener dientes sanos; se preocupan por entender cómo puede influir su boca en su salud a largo plazo. Hoy el paciente quiere saber qué materiales lleva en su cuerpo y cómo pueden interactuar con su salud. Y la odontología tiene que ser capaz de responder a esa pregunta. Tienen más acceso a la información y una mayor conciencia sobre la exposición a tóxicos. El ejemplo más claro son las amalgamas dentales, que contienen aproximadamente un 50 % de mercurio en peso".

La odontología del presente y del futuro, proclama, "debe estar libre de metales, de plásticos y de disruptores endocrinos que están presentes en muchas resinas que se usan para empastes actualmente. La biocompatibilidad es el único camino".

¿Qué afirmaciones sobre longevidad le preocupan más porque pueden generar falsas expectativas? "Sería irresponsable afirmar que tratar la boca va a hacer que una persona viva más años o te cure un cáncer, que eliminar un material va a curar una enfermedad sistémica. La odontología biológica debe identificar y tratar factores orales que pueden estar contribuyendo a la inflamación y a la carga biológica del organismo. La longevidad es multifactorial. La boca es una pieza esencial, pero no es todo el puzle. Y creo que ser honestos con esto es fundamental".

Questions ouvertes

  • ¿Qué porcentaje de la población tiene empastes de amalgama?
  • ¿Cuáles son los pasos específicos para una higiene interdental y lingual efectiva?
  • ¿Qué coste tienen los implantes cerámicos de zirconia en comparación con los de titanio?

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This article was originally published by El Mundo.

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