La sequía histórica reduce drásticamente los caudales de los principales ríos de Europa
El Rin, el Danubio, el Loira y el Po sufren mínimos históricos que afectan a la producción energética, la navegación fluvial y el suministro de agua.
L'essentiel
- Los principales ríos de Europa, como el Rin y el Danubio, registran volúmenes mínimos debido a la sequía y las olas de calor.
- Esto obliga a recortar la producción de centrales nucleares, dificulta el transporte fluvial y amenaza el suministro.
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Pourquoi c'est important
La combinación de altas temperaturas y escasez de precipitaciones agrava la sequía estacional en Europa.
Los principales ríos de Europa han visto drásticamente reducidos sus caudales. El Rin en el oeste de Alemania y el Danubio en Rumanía registran aproximadamente un tercio del volumen de agua que transportan habitualmente, mientras que el Loira y el Po sufren igualmente los efectos de la sequía que azota buena parte del continente.
Varias centrales nucleares se han visto obligadas a reducir o cesar su producción eléctrica al no poder refrigerar sus reactores, mientras que el bajo nivel del caudal ha dificultado la navegación de las embarcaciones y ha perjudicado por ello al comercio y al turismo.
Los bajos niveles del agua del Danubio han obligado a que varias centrales nucleares que utilizan el agua del río para refrigerar sus reactores reduzcan o incluso cesen su actividad. La situación más preocupante se da en Hungría, donde la central nuclear de Paks, que genera cerca del 40% de la electricidad del país, desconectará su último reactor en funcionamiento en las próximas horas, lo que supondrá el cese de la actividad en la central por primera vez en sus 44 años de funcionamiento. El primer ministro, Peter Magyar ha advertido de que, en consecuencia, el mercado eléctrico de Hungría se enfrentará a condiciones “críticas”, ya que la probabilidad de que la central se reactive pronto es pequeña, debido a la sequía prolongada.
Mientras, al sureste de Rumanía, las autoridades cerraron el pasado martes un reactor de la central de Cernavoda por motivos de seguridad y la decisión de cerrar el segundo reactor podría llegar a tomarse si el nivel del agua continúa en descenso, según Nuclearelectrica, la empresa operadora de la central. Además, el ejército rumano utilizó este lunes explosivos para volar rocas cerca del canal de Bala, en el curso bajo del Danubio, con el objetivo de redirigir el agua hacia el cauce principal del río y hacia la central nuclear.
En Francia, donde la energía nuclear genera aproximadamente dos tercios de la electricidad del país, también ha sido necesario recortar la producción, ya que los ríos no pueden suministrar suficiente agua para la refrigeración.
La combinación de las altas temperaturas y la escasez de precipitaciones han incrementado la evaporación, reducido la humedad del suelo y limitado el agua que alimenta los ríos, según un análisis de World Weather Attribution, que destaca que el cambio climático ha intensificado este proceso.
El caudal de los ríos se situó por debajo de la media el pasado junio en toda Europa, concretamente en gran parte de Francia y de Europa central y oriental, así como en territorios del noreste del continente, según el servicio de Cambio Climático de Copernicus. En todo ello incide también la falta de nieve en las regiones de alta montaña, como los Alpes, que reduce las aportaciones de agua por el deshielo desde los glaciares.
La 'arteria' vital para la navegación interior en Alemania, el río Rin, atraviesa una situación crítica. En la estación de aforo de Kaub (al oeste de Frankurt), el principal cuello de botella para la navegación comercial hacia el sur de Alemania y Suiza, el nivel del agua registrado el pasado viernes fue de 25 centímetros, por lo que igualó el mínimo histórico registrado anteriormente en 2018 (esta cifra no refleja la profundidad real del río, sino el nivel del agua respecto al punto de referencia de la estación de aforo; muestra la profundidad útil para la navegación y el riesgo de encallamiento).
La escasa profundidad de la columna de agua ha obligado a reducir la carga de los buques que lo recorren y a distribuir las mercancías entre varios barcos. Esto conlleva un incremento en los costes de transporte y supone una dificultad adicional para la economía de Alemania.
Además, el caudal, es decir, el volumen del agua que transporta el río, descendió hasta los 550 metros cúbicos por segundo (m³/s), frente a una media de 1.490 m³/s en julio, casi un tercio de reducción, lo que lo convierte en el caudal más bajo para el mes de julio desde que se comenzaron las mediciones en 1901, según el Sistema de Información sobre Niveles Bajos de Agua en Alemania y la Dirección General de Vías Navegables y Navegación de Alemania.
Por su parte, el nivel del agua del Rin, a su entrada en Países bajos (en el pueblo de Lobith), registró el pasado jueves 6,47 metros sobre el nivel del mar. Esta cifra marca un nuevo mínimo histórico, con respecto al récord anterior de 6,48 metros, establecido en agosto de 2022 y se prevé que continúe su descenso en los próximos días, según medios franceses.
El Rin es una importante vía de transporte para mercancías como cereales, minerales, carbón y productos petrolíferos, incluida la gasolina. De hecho, según la Cámara de Industria y Comercio de Alemania, esta falta de agua podría provocar una escasez de materias primas, que normalmente se transportan en barcos.
Por las mismas razones, el Loira, el río más largo de Francia, se encuentra en estado de alerta. Ofrece las tristes imágenes de bancos de arena que se extienden en el horizonte y temperaturas del agua cercanas a los 30 °C. El río se enfrenta a una sequía excepcionalmente temprana que afecta a su caudal, que habitualmente es bajo en verano, y que repercute en los ecosistemas y en las actividades turísticas.
Por otra parte, las autoridades italianas elevaron el jueves pasado el nivel de alerta por sequía a “alto” en la cuenca del río Po, el principal del país. Además, más de 100 municipios de Piamonte y Lombardía, regiones situadas al norte de la península, ya están experimentando dificultades de abastecimiento y los embalses de los lagos Mayor y Como registraron un descenso de sus niveles de llenado del 7 % y del 6 %, respectivamente, en el plazo de una semana, según indicó la Autoridad del Río Po.
El río Danubio, que atraviesa diez países desde el suroeste de Alemania hasta el mar Negro, sufre los efectos de la sequía en distintos puntos de su recorrido. A su paso por Budapest, ha alcanzado su nivel más bajo registrado hasta la fecha, según la Dirección de Gestión del Agua del Valle Central del Danubio, el organismo húngaro encargado de su supervisión. Este lunes ha llegado a los 10 centímetros, muy por debajo del mínimo histórico de 33 centímetros que estaba vigente desde octubre de 2018.
Asimismo, el turismo y el comercio se han visto fuertemente golpeados por esta situación. En Hungría, los cruceros turísticos han tenido que modificar sus lugares de atraque y el transporte fluvial de mercancías se ha reducido drásticamente, según el Ministerio de Transportes. Y cerca de la ciudad de Vidin, en Bulgaria, encalló un crucero.
Además, extensas zonas de arena han quedado al descubierto en las orillas y han dejado escenas poco habituales, como la de una bomba de la Segunda Guerra Mundial en Budapest y los restos de lo que se cree que es un antiguo mamut en el norte de Bulgaria.
La bajada se repite en otros puntos como en Rumanía, donde el caudal cayó el pasado 19 de julio hasta los 1.700 metros cúbicos por segundo, frente a una media habitual de 4.700, lo que equivale a más de un tercio (36%) del nivel promedio registrado en julio, su punto más bajo en 3 décadas.
En Serbia, el caudal se acerca también a mínimos históricos y en Bratislava (Eslovaquia), el Danubio registró el caudal medio más bajo para un mes de julio en los 125 años de mediciones.
Europa es el continente que más rápido se calienta en el mundo y muchos científicos afirman que el cambio climático provocado por la actividad humana aumenta la intensidad de las olas de calor, las sequías y los incendios.
El pasado mes de junio gran parte de Europa occidental y continental, que incluye Italia, amplias zonas de Europa central y oriental, y el sur del Reino Unido, experimentaron condiciones más secas de lo normal, asociadas a estos episodios de calor extremo, que aumentaron el riesgo de sequía en algunas zonas de Europa del Este, como informa el servicio de Cambio Climático de Copernicus.
Las tres olas de calor registradas desde mediados de mayo han empeorado la situación y, a mediados de julio, la situación hídrica se ha agravado en prácticamente toda Europa, desde Francia y el sur de Alemania hasta Hungría y Rumanía, el sur del Reino Unido y el norte de Italia, con efectos también en Suiza, Austria, Chequia, Eslovaquia y Serbia, según el Observatorio Europeo de la Sequía (EDO) de la Comisión Europea.
À surveiller
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Cierre temporal de más reactores nucleares si continúan bajando los niveles de agua.
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