Luis de la Fuente, el 'bodeguero' de la selección española
L'essentiel
El artículo compara la gestión de Luis de la Fuente al frente de la selección española de fútbol con la labor de un bodeguero de su Haro natal, destacando su profundo conocimiento de los jugadores y su intuición para convocarlos, incluso tras lesiones, lo que ha llevado al equipo a la plenitud.
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Pourquoi c'est important
El artículo establece un paralelismo entre la filosofía de Luis de la Fuente como seleccionador de fútbol y la tradición vinícola de su tierra natal, Haro, en La Rioja, para explicar el éxito de la selección española.
A los vinos de Rioja los distingue el equilibrio y la elegancia, no sin la frescura que aporta la acidez de la uva tempranillo, además de la buena resistencia al paso del tiempo. Para producirlos no es únicamente necesario el conocimiento técnico, no basta un enólogo de academia. Es importante el conocimiento de la tierra, el entorno en el que se produce y el respeto a la tradición, pero también audacia para la innovación, para el riesgo. Un equipo de fútbol no es un vino, pero en su buena crianza hay que actuar como un bodeguero.
Luis de la Fuente sabe de vinos. Es hijo de Haro, la capital del Rioja, rodeada de viñedos y donde se encuentran radicadas algunas de las principales bodegas de la denominación de origen. Un lugar donde el vino sabe a la tierra, especialmente en el triángulo formado por Haro, Briones y Laguardia, una tierra con la que el seleccionador se siente profundamente identificado, pese a dejar su pueblo joven para jugar en el Athletic, club con numerosos seguidores allí. La madre, conocida como la Berti, regentó durante años la Mercería Sol, convertida después por su hermana Ana en una boutique.
De la Fuente ha actuado como un bodeguero de su tierra no sólo con esta selección, sino en la crianza de toda una generación a la que ha dirigido en categorías inferiores y a la que ha llevado al descorche en el momento de plenitud. Como un vino redondo, equilibrado, de un rojo intenso, en el que pueden apreciarse a la vez la madera de Rodri y la fruta de Ferran Torres. Lo ha hecho con el tacto de quienes en su pueblo compraban docenas y docenas de huevos para que las claras limpiaran las impurezas del caldo en las barricas.
Sólo desde ese conocimiento profundo de lo que tenía entre manos pueden entenderse, hoy, algunas decisiones que a muchos nos parecían arriesgadas, y de ese modo lo escribimos, como era la de convocar a futbolistas que llegaban después de largos periodos de inactividad por lesiones. Era el caso del propio Rodri, Mikel Merino o Nico Williams. Como el buen bodeguero, el conocimiento de la materia y la intuición le decían que el vino alcanzaría su punto ideal en el momento necesario. Acertó.






