Mercados matrimoniales y apps de citas en China: el Estado busca el amor para combatir la crisis demográfica
L'essentiel
En China, los mercados matrimoniales y las apps de citas, incluso las impulsadas por el Estado y los padres, buscan emparejar a jóvenes para combatir la crisis demográfica, el envejecimiento poblacional y la caída de la natalidad, reflejando un cambio profundo en las prioridades sociales y económicas.
Résumé généré par IA
Pourquoi c'est important
China enfrenta una crisis demográfica con una población envejecida, menos nacimientos y un creciente número de solteros, resultado de la política del hijo único y cambios socioeconómicos.
Cientos de currículos plastificados cubren el suelo bajo los plátanos centenarios del Parque del Pueblo de Shanghái. La mayoría destacan un salario alto, buena salud, el signo del horóscopo chino y una vivienda en propiedad. Algunos paseantes se detienen, leen unos segundos y continúan avanzando. De vez en cuando alguna señora se agacha para tomar una foto y apuntar el número de teléfono. Un visitante recién llegado podría pensar que está ante una especie de feria de empleo al aire libre. Pero aquí nadie busca trabajo. Los candidatos ni siquiera están presentes. Tampoco sus fotos. Los folios son cartas de presentación de hombres y mujeres solteras. Y quienes hacen de comerciales son sus padres o trabajadores de agencias matrimoniales.
La señora Wang sostiene en la mano un paraguas para proteger del sol la mercancía más valiosa que posee: el currículo de su hijo. A sus pies descansan tres fichas con sus principales atributos: 35 años, 1,80 de altura, graduado en Economía, buen empleo en una compañía financiera, apartamento en propiedad y residencia de Shanghái. Algún desconocido se detiene a examinar las hojas. La señora Wang sonríe, responde preguntas y ofrece detalles adicionales que le preguntan otras mujeres candidatas a suegras.
Cada domingo, en el corazón financiero de China, se levanta uno de los mercados matrimoniales más famosos del mundo: un top manta del amor donde las familias intentan encontrar marido o esposa para unos hijos que, muchas veces, ni siquiera saben que están siendo subastados.
El Parque del Pueblo fue durante la época colonial parte del hipódromo más importante de Asia Oriental. Británicos, estadounidenses y japoneses acudían a las carreras de caballos. Hoy es un oasis verde envuelto por el ruido de una ciudad de 26 millones de habitantes. Por la mañana, los jubilados practican taichí. Pero el gran atractivo, junto a una larga pasarela arbolada, es el mercado matrimonial de los domingos.
"Nacido en 1986. 1,82 metros. Ingeniero informático. Salario mensual: 25.000 yuanes. Propietario de un apartamento en el distrito de Changning"; "Nacido en 1995. Abogado. Signo del cerdo. Familia propietaria de tres apartamentos, una licencia de taxi y un restaurante"; "Divorciado. Un hijo. Gerente de compras. Divertido y responsable. Busca mujer divorciada con alto poder adquisitivo".
Una de las agentes matrimoniales contratadas por las familias recoloca siete perfiles impresos sobre una lona. "En Shanghái, tener casa es casi más importante que ser guapo", resume. "Aquí tanto hombres como mujeres prefieren casarse con alguien de Shanghái. Y si además tiene vivienda, mucho mejor." En una ciudad donde el precio medio del metro cuadrado supera los 100.000 yuanes (alrededor de 13.000 euros), poseer un apartamento es la mejor carta de presentación. La vivienda es el gran aval sentimental. Los anuncios reflejan prioridades muy concretas: altura, ingresos, nivel educativo, signo del zodiaco chino y hukou, el registro de residencia.
A más de 1.800 kilómetros al oeste, en Chengdu, la capital de Sichuan, hay otro famoso mercado matrimonial en el Renmin Park, entre jardines de bonsáis y casas de té. Este periódico también lo visitó hace tiempo. "Cuatro mujeres han pedido el contacto de mi hijo", contaba una de las mujeres que había colocado el anuncio sujeto a un palo de escoba: "Wen Xianhui. Nacido en 1988. 1,78. Con casa propia. Alegre, gentil y virtuoso. Trabajo estable. Busca una mujer sincera".
A pocos metros, la representante de una agencia desplegaba medio centenar de perfiles. "Los padres me pagan para organizar citas a ciegas", explicaba. "Cuanto más se paga, mejor colocado queda el anuncio". Las tarifas oscilaban entre 100 y 8.000 yuanes (de 13 a más de 1.000 euros). "Cada fin de semana pasan miles de personas. Incluso vienen de otras provincias. Muchos encuentran pareja aquí".
Las historias del mercado matrimonial de Chengdu y Shanghái conectan con un fenómeno mucho más amplio: una China cada vez más envejecida, donde la población de solteros va en aumento y nacen menos niños. Después de décadas obsesionada con contener la bomba demográfica, la segunda economía del mundo vive ahora aterrorizada por el escenario opuesto. La población disminuye desde la pandemia. En 2025 nacieron menos de ocho millones de bebés: la cifra más baja desde la fundación de la República Popular.
El demógrafo Yi Fuxian resumió el drama con una comparación demoledora: la natalidad china ha retrocedido a niveles del reinado del emperador Qianlong, hace casi tres siglos. Entre 1979 y 2015, Pekín impuso la política del hijo único mediante multas, propaganda y una campaña de abortos y esterilizaciones forzadas. Muchos padres priorizaron el nacimiento de varones. El resultado fue un desequilibrio gigantesco. Hoy China tiene decenas de millones más de hombres que de mujeres. Y, según estimaciones estatales, unos 220 millones de solteros.
Mientras los departamentos de planificación familiar del Gobierno imploran en sus campañas a los jóvenes que se casen y tengan hijos, muchos jóvenes responden con indiferencia. Otros, con agotamiento. Las largas jornadas laborales, el desempleo juvenil, el coste de la vivienda y la crianza y una generación educada para competir han transformado las prioridades.
Mimi Feng, una joven soltera de Pekín, cuenta que sus padres están obsesionados con que encuentre ya una pareja. No han puesto su currículum en ningún mercado matrimonial al aire libre, pero sí que abrieron un perfil suyo en una aplicación de citas dirigida principalmente a que los progenitores busquen a futuros suegros para emparejar a los hijos. Apps como Family Match, Perfect In-Laws o Hongxian Qinjia se diseñaron para usuarios de mediana edad, con filtros que priorizan ingresos, estudios, propiedades y origen familiar. Los padres seleccionan candidatos muchas veces sin que los hijos participen.
Huang Yixuan, fundadora de Jinsheng Youxing, una empresa de búsqueda de pareja con sede en Chengdu, contaba al diario chino Sixth Tone que la demanda no para de crecer. Aseguraba que, entre 2019 y 2024, los padres se convirtieron en la mayoría de sus clientes, representando ahora el 65% de los usuarios.
"Los padres de hijos entre 28 y 38 años sienten más urgencia que estos", explicaba. Estas aplicaciones ofrecen entrevistas telefónicas, verificación de identidad y recomendaciones diarias. También existen opciones premium para promocionar perfiles. La empresa de Huang comenzó con una aplicación de citas para solteros, pero ahora ha lanzado una plataforma separada solo para padres.
La crisis demográfica actual en un país donde viven más de 1.400 millones de personas ha cambiado la forma en que se inicia el emparejamiento en la floreciente industria china de citas online, que creció de alrededor de 373 millones de dólares en 2014 a 1.300 millones de dólares en 2023, según un estudio de iiMedia Research.
El amor también se ha convertido en algoritmo entre universitarios. En los campus de grandes y modernas ciudades como Shanghái o Shenzhen se han popularizado plataformas de citas desarrolladas por los propios estudiantes, como SJTU Date, donde se establecen deliberadamente altas barreras de entrada: aquellos ajenos a la universidad no pueden unirse y cada miembro debe crear un perfil detallado, respondiendo a veces hasta 50 preguntas.
A la semana de su lanzamiento, el pasado marzo, SJTU Date ya contaba con más de 6.000 usuarios. Poco después, estudiantes de la Universidad de Fudan, una de las universidades más prestigiosas de Shanghái, presentaron dos plataformas similares: FDU Date y Solmate. En la Universidad de Zhejiang, en la ciudad de Hangzhou, otra plataforma creada hace cuatro años, MatchUs, presume de haber emparejado a más de 56.000 estudiantes.
"Los círculos sociales se reducen al campus, los laboratorios y las prácticas", sostiene el sociólogo Du Shichao, profesor de la Universidad Fudan y una de las voces más citadas en los medios chinos para analizar la transformación del mercado matrimonial. A su juicio, el auge de las nuevas aplicaciones de citas universitarias refleja un cambio mucho más profundo en la sociedad china. Las generaciones anteriores conocían a sus parejas a través de familiares, vecinos o compañeros de trabajo. Los jóvenes actuales, en cambio, pasan gran parte de su vida en entornos altamente especializados y competitivos, con pocas oportunidades para relacionarse fuera de su círculo inmediato. "Las posibilidades de encuentros románticos espontáneos están disminuyendo", explica.
Para Du, tanto los mercados matrimoniales como las aplicaciones universitarias o las plataformas dirigidas a padres responden a una misma obsesión contemporánea: reducir los riesgos de una relación antes incluso de que aparezcan los sentimientos. "En una sociedad cada vez más competitiva y marcada por la incertidumbre económica, añade, muchos jóvenes consideran que enamorarse de alguien que no encaja perfectamente en una lista de requisitos supone un riesgo demasiado elevado. Y esa búsqueda de la pareja ideal, paradójicamente, puede estar dificultando la formación de parejas estables en el momento en que el país más las necesita".
El gobernante Partido Comunista (PCCh) tampoco quiere quedarse fuera de la carrera por emparejar a los jóvenes. En un país donde la caída de los matrimonios y los nacimientos se ha convertido en una cuestión de seguridad nacional -en el primer trimestre de este año, las inscripciones para casarse cayeron un 6,2% interanual, hasta 1,69 millones de parejas, el nivel más bajo para ese periodo desde la pandemia-, la Liga de la Juventud Comunista, con más de 78 millones de miembros, lleva años ejerciendo de Cupido estatal. La organización anunció que ayudar a resolver "el problema matrimonial de los jóvenes" pasaría a formar parte de sus prioridades, y desde entonces ha desplegado una red de aplicaciones, bases de datos de solteros, encuentros multitudinarios y citas colectivas por todo el país.
Su laboratorio más ambicioso está en Zhejiang, una de las provincias más ricas. Allí, las juventudes comunistas han desarrollado plataformas digitales para conectar a solteros, organizan regularmente encuentros y manejan enormes bases de datos alimentadas por universidades, empresas estatales, administraciones públicas y organizaciones afiliadas. Los participantes rellenan fichas con información que recuerda a los anuncios de los mercados matrimoniales: edad, altura, profesión, ingresos, estudios y situación familiar. La diferencia es que aquí el intermediario no es una madre sentada en un parque, sino el propio aparato del Estado.
Wang Jun, uno de los responsables de la Liga en Zhejiang, explicaba en medios estatales que el objetivo era combatir el creciente número de jóvenes solteros en una sociedad cada vez más móvil y competitiva. Según datos difundidos por la propia organización, solo en Zhejiang llegaron a participar alrededor de 100.000 jóvenes en actividades de emparejamiento en un solo año. Algunos eventos han reunido a miles de personas. En uno de los más famosos, celebrado a las afueras de Hangzhou, más de 5.000 solteros acudieron a una gigantesca cita colectiva patrocinada por las juventudes del PCCh.
Mark, ingeniero de 34 años, conoció en uno de esos encuentros a Cai, auxiliar de enfermería. Él llevaba años saltando de aplicación en aplicación sin demasiado éxito. Ella nunca había utilizado una plataforma para encontrar pareja. Comenzaron a salir, se casaron a principios de 2020 y, poco después, recibieron un mensaje de felicitación de uno de los administradores del programa: "Enhorabuena. Ahora ha llegado el momento de formar una familia. El país os necesita".
La frase resume perfectamente cómo ha cambiado el discurso oficial. Durante más de tres décadas, el mismo Estado que ahora anima a tener hijos perseguía a quienes superaban el límite permitido por la política del hijo único. Hoy el mensaje es exactamente el contrario. La pareja acabó teniendo un hijo, aunque no ocultó cierta incomodidad ante aquella presión institucional. "Primero nos decían que no tuviéramos más hijos. Ahora nos piden que tengamos varios", reflexionaba Mark en conversaciones con este periódico.
Un reciente informe del centro de estudios estadounidense Rhodium Group, especializado en el análisis de la economía china, sostiene que el verdadero problema para Pekín ya no es únicamente la caída de la natalidad, sino el cambio de comportamiento de toda una generación. Según sus investigadores, la edad media del matrimonio ha aumentado de 32,4 años en 2018 a 34 años en 2025, mientras que el número de bodas se ha desplomado un 40% en apenas seis años, hasta caer a poco más de seis millones anuales.
Para los autores del estudio, el hundimiento demográfico chino ya no puede explicarse únicamente por la herencia de la política del hijo único. Factores como la precarización laboral están modificando las decisiones vitales de millones de jóvenes. El informe advierte de que China podría perder cerca de 60 millones de habitantes durante la próxima década y que el envejecimiento acelerado amenaza con convertirse en un lastre para la sostenibilidad del sistema de pensiones. En otras palabras: el problema, como en tantos otros países, no es solo que nazcan menos niños, sino que cada vez hay menos adultos dispuestos a formar las familias que el PCCh considera imprescindibles para sostener el futuro económico del país.
A nivel nacional y provincial, el Gobierno, que busca desesperadamente más bebés, cada vez ofrece mayores subsidios, amplía permisos de maternidad, organiza más eventos para solteros e incluso encarece el IVA de los anticonceptivos, que durante décadas estuvieron exentos. Y los encuentros organizados por los cachorros del régimen suelen reunir ahora a más empleados públicos, trabajadores de empresas estatales, profesores, médicos o ingenieros: perfiles considerados estables y adecuados para construir familias.
Cada domingo a media tarde, en el Parque del Pueblo de Shanghái, los padres y agencias recogen el top manta. Doblan cuidadosamente los currículums de los pretendientes. Un ingeniero con apartamento propio en una zona cara de la ciudad. Una abogada nacida bajo el signo del cerdo. Un divorciado que presume de ser divertido. En un país acostumbrado a planificarlo todo -el crecimiento económico, el número de hijos, los movimientos de población-, incluso el amor parece haberse convertido en una cuestión de Estado.
À surveiller
Perspective IA — des possibilités, pas des certitudes
La edad media del matrimonio en China aumentará a 34 años en 2025.
Très probable · En quelques mois
China podría perder cerca de 60 millones de habitantes durante la próxima década.
Probable · En quelques années
Questions ouvertes
- ¿Qué impacto tendrán las nuevas medidas gubernamentales?
- ¿Cómo evolucionarán las prioridades de los jóvenes?
- ¿Se revertirá la tendencia de caída de matrimonios?




