Mohamed VI y la reivindicación de Ceuta y Melilla en el aniversario de su trono
L'essentiel
La crisis migratoria en Ceuta coincidió con el 27º aniversario del trono de Mohamed VI, donde medios marroquíes cercanos al Palacio intensificaron la reivindicación sobre Ceuta y Melilla, calificándolas de "ciudades ocupadas", reavivando tensiones históricas.
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La crisis migratoria en Ceuta coincidió con el 27º aniversario del trono de Mohamed VI, durante el cual medios marroquíes cercanos al Palacio intensificaron la reivindicación sobre Ceuta y Melilla, calificándolas de "ciudades ocupadas".
Como si en Ceuta no se estuviera viviendo una avalancha cruzando la frontera marroquí en un "ataque a la integridad de España", en expresión de Pedro Sánchez, a tan solo 40 kilómetros Mohamed VI prosiguió ayer con los últimos fastos con motivo de su 27º aniversario en el trono. El rey alauí presidió en Tetuán la ceremonia de lealtad o vasallaje -conocida en árabe como Bay'a-, en la que los nuevos oficiales graduados de diferentes institutos militares juraron bandera. El centenario acto, de gran importancia en las tradiciones y rituales de la Monarquía marroquí, se convirtió una vez más en una exhibición de sumisión de las principales autoridades del reino a la Corona y a su titular, no sólo en calidad de jefe de Estado sino también de Comendador de los Creyentes.
Igual que había sucedido la víspera con la recepción del soberano en M'diq -Rincón del Medik-, próxima a Tetuán y a muy escasa distancia de la Ciudad autónoma española, la entrada a ésta de decenas de miles de personas dominó toda la atmósfera. Hasta el punto de que la noticia, en plenas celebraciones de la Fiesta del Trono, llevó a medios marroquíes a destacar lecturas que se antojaban un regalo más de aniversario al agasajado Mohamed VI. El periódico digital marroquí Le360, muy cercano tanto a Palacio como al Majzén -el célebre Estado profundo o Gobierno en la sombra marroquí-, no dudó en titular "La recuperación de Ceuta y Melilla es inevitable", en una amplia crónica en la que, llevando el ascua a su sardina, se subrayaba que "este episodio pone de manifiesto, de forma brutal, la anomalía geopolítica de Ceuta y Melilla, dos ciudades ocupadas en territorio marroquí cuya situación actual es claramente insostenible".
Más allá de las obligadas loas del Gobierno español a la colaboración marroquí, lo cierto es que la reivindicación de la Monarquía alauí sobre las dos ciudades autónomas es un pilar de su relato nacionalista que, con más o menos intensidad según las épocas y el estado de las relaciones bilaterales entre Rabat y Madrid, reviste de inflamación patriótica los mensajes de las autoridades del reino norteafricano. Mohamed VI, como antes sucedió con su predecesor, Hasán II, jamás va a renunciar a agitar la reclamación sobre lo que define como dos "ciudades ocupadas". Y desde el Trono se ha dado alas en los últimos tiempos a un relanzamiento de la ideología irredentista articulada en torno al concepto del Gran Marruecos, que reivindica con ardor la recuperación de las fronteras pretéritas recortadas por la colonización española y francesa, aunque ello suponga un falseamiento absoluto de la Historia ante realidades como la centenaria españolidad de Ceuta y Melilla o lo referido a la soberanía de los antiguos sultanes marroquíes sobre el actual Sáhara occidental.
Reclamación tras el incidente de Perejil
La primera vez que Mohamed VI hizo una alusión directa a las dos plazas fue en 2002, en su cuarto discurso por el Día del Trono, tres años después de su proclamación. Había tenido lugar el incidente de la isla de Perejil, y el monarca advirtió con aplomo que "el objetivo final de nuestra diplomacia reside en hacer que Marruecos sea un país con su integridad territorial concluida... (...) que, cueste lo que cueste, no puede abandonar ni transigir. (...) Marruecos no ha dejado, desde su independencia, de reclamar a España el cese definitivo de su ocupación de Ceuta, Melilla y las islas vecinas usurpadas en el norte del reino".
En lo que lleva de reinado Mohamed VI, no ha sido habitual que de sus labios salgan los nombres de las dos ciudades autónomas. Es algo de lo que se encargan otros subalternos del régimen, por no hablar de los medios de comunicación o de los mapas a tamaño siempre gigante que dominan cualquier escena pública. Pero, tras la grave crisis bilateral de Perejil, el soberano alauí volvió a poner el grito en el cielo y expresó su determinación de preservar y garantizar "todos nuestros derechos inalienables y legítimos de soberanía" sobre las dos "ciudades ocupadas" en 2007, con motivo de la única visita que Don Juan Carlos y Doña Sofía hicieron como Reyes a Ceuta y Melilla, en noviembre de aquel año. Mohamed VI condenó el viaje de unas pocas horas como un acto "lamentable" y "contraproducente" que ponía en riesgo la relación bilateral y suponía, según su andanada, un "flagrante irrespeto por parte del Gobierno español de la letra y el espíritu del Tratado de amistad" entre los dos países suscrito en 1991.
La relación entre los padres de Mohamed VI y Felipe VI fue fraternal, forjada cuando Don Juan Carlos era aún tan solo un Príncipe de España con la incertidumbre de si ocuparía el trono o no tras la muerte de Franco. Pero si hubo una cuestión espinosa entre ambos monarcas fue precisamente Ceuta y Melilla. El hoy Emérito cuenta en sus polémicas memorias de reciente publicación que Hassan II le expresaba con franqueza su visión de que el asunto no debía resolverse en su generación, sino que correspondería a las futuras decidir sobre el destino de las dos ciudades autónomas. También es sabido que, en plena Transición, Juan Carlos I pecó como mínimo de imprudencia en conversaciones privadas sobre este asunto, como la que mantuvo con Edmund Muskie, enviado del presidente de EEUU Jimmy Carter, a quien llegó a admitirle la posibilidad de ceder Melilla a Rabat en 1979, según quedó reflejado en un telegrama secreto desclasificado mucho después, como reveló Charles Powell en uno de sus libros.
Mohamed VI, y no digamos ya su Heredero, el príncipe Moulay Hasán, pertenecen a otras generaciones, como apelaba el astuto Hasán II. Y si de algo está dando muestras el actual monarca alauí es de que sus ansias por Ceuta y Melilla no se quedan en mero enunciado retórico. De ahí que cada dos por tres el reino magrebí ejerza mediante distintos mecanismos presión sobre ambas ciudades. Se encuentra, además, el rey alauí especialmente crecido por el apoyo que ha encontrado en la Administración Trump. Cabe destacar cómo un informe interno de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, elaborado por la Comisión de Asignaciones, incluía la pasada primavera una referencia a Ceuta y Melilla como "ciudades administradas por España situadas en territorio marroquí" y las vinculaba a la reivindicación histórica del reino aluíta. El documento, no vinculante, sugeriría que el Departamento de Estado debería fomentar la implicación diplomática entre Rabat y Madrid sobre el futuro estatus de las ciudades.
Questions ouvertes
- ¿Cómo responderá el Gobierno español a las renovadas reivindicaciones?
- ¿Qué implicaciones tendrá el apoyo de la Administración Trump para el estatus de las ciudades?





