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Sánchez y Feijóo: Dos estilos en el Cercle d'Economia de Barcelona
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La Vanguardia·5 sa önce·🇪🇸Spain·Politique

Sánchez y Feijóo: Dos estilos en el Cercle d'Economia de Barcelona

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Esparta y Atenas. Sánchez y Feijóo. El pasacalles de la España política ha tenido parada esta semana en Barcelona bajo el auspicio del Cercle d’Economia.

El martes fue el turno para del líder de la oposición. Estuvo Feijóo hierático, amargo. Nada complaciente con el auditorio. Como si hubiese tomado nota de la matrícula de los presentes. En especial la de la presidenta del Cercle, María Teresa García-Milà, por haber comentado hace ya días que las elecciones anticipadas provocan desconfianza ciudadana y hacen peligrar la posición de España en el contexto internacional.

Si ya venía algo mosca Feijóo, como quien sabe que ha de salir a jugar a un campo difícil, la entrevista del secretario general de Junts, Jordi Turull en Catalunya Ràdio, un par de horas antes de su intervención, hizo el resto. Le dijo el juntero al gallego que si quiere hablar de una moción de censura que se vaya a Waterloo a despachar con Carles Puigdemont, que es quien hace y deshace las presidencias de España.

Por esto o por aquello, lo cierto es que llegada su hora, Feijóo salió al escenario como un caballo mustang de las Rocosas en un rodeo. Corveteó de lo lindo, dejando claro que no se iba a dejar montar. Su discurso sonó incluso ligeramente amenazante. Un traductor atrevido podría transcribirlo tal que así: tienen ustedes, gente del Cercle, una actitud remilgosa con lo que es inevitable, un gobierno presidido por mí. La ruleta girará más o menos. Pero la bolita caerá en el impar negro. Si siguen apostando al rojo par, ustedes mismos.

La pregunta con la que Teresa García Milà le invitó a empezar el debate, ¿por qué en España no pueden pactar PSOE y PP cuestiones estratégicas, si lo hacen a menudo en Europa?, fue contestada por el líder gallego apelando a un elefante en la sala que, según él, los presentes y los organizadores fingían no ver: la corrupción y la degradación institucional.

España es una cloaca desbordada, vino a decir el mandamás popular. Y de nada puede hablarse con el PSOE hasta que los poceros no hayan limpiado. Trató de imponer, sin conseguirlo –al menos entre este auditorio– el marco que obliga a la toma de posición: quien no considere prioritaria la agenda de la regeneración, que pasa por unas elecciones, es cómplice de ella. ¡Con tu escudo o sobre él! Esparta.

Sánchez fue ayer todo lo contrario. Bordó el papel de invitado ideal. Primero se loan las virtudes del menú, el acierto de los vinos, la magnificencia de la vajilla y la preciosa decoración del salón. Y sólo después, desarmado el anfitrión, empieza la loa interminable de uno mismo, cosa que Sánchez desgrana con la habilidad del mismo Demóstenes. Atenas.

Tampoco tuvo el presidente interés en profundizar seriamente en las cuestiones que le planteó García-Milá. La presidenta del Cercle compartió la preocupación de su entidad por la base del crecimiento económico español: inmigración masiva y baja productividad. De tal forma que el PIB país crece pero no el nivel de riqueza de los ciudadanos. Sánchez contestó como quien ha oído llover: ¿No quieren caldo? ¡Pues dos tazas! Más inmigración y más trabajo de poco valor añadido. ¡Vamos a ser más de cincuenta millones de habitantes y nos van a visitar cien millones de turistas cada año! ¡Batiremos todos los récords!

En el plano político, Sánchez utilizó de nuevo el comodín de los presupuestos que nunca presenta y siempre anuncia. Ayer lo hizo por enésima vez con los del 2027, de nuevo con una clara intención utilitarista. Demostrar que su ademán permanece impasible y que de esta guisa continuará, así caiga el diluvio universal. Aunque más visto que el tebeo, el truco no deja de tener efecto. La agenda presidencial de resistencia a corto es el Papa, el mundial y el mes de agosto. Y a la vuelta, morenos y relajados, presupuestos. Aunque ya se sepa cuál va a ser el recorrido de esas cuentas.

A pesar de las diferencias, sí coincidieron en algo Feijóo y Sánchez en el Cercle. Aunque ese punto de encuentro sea por pasiva y no se exprese con palabras, solo con hechos. Los dos saben que España está ahora entre paréntesis. La única arma real de Feijóo es la paciencia y Sánchez necesita ganar tiempo a la espera de mejores momentos, aunque sepa que el motor del Congreso está gripado.

Mientras tanto, los debates serios, como el propuesto por el Cercle estos días sobre la autonomía estratégica europea, permanecerán a la espera. Hasta que la política coloque el corchete de cierre del paréntesis abierto. Decíamos Esparta y Atenas. A veces, más bien Sodoma y Gomorra.

This article was originally published by La Vanguardia.

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