Telecinco y el regreso de 'El Rosco' sin su nombre: ¿una estrategia fallida?
L'essentiel
Telecinco intenta recuperar su audiencia con el regreso de la popular prueba "El Rosco" (sin poder usar su nombre original), pero la estrategia de marketing y la elección de Carlos Sobera como presentador son criticadas por no transmitir modernidad ni entusiasmo, evidenciando la crisis de imagen de la cadena.
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Pourquoi c'est important
Telecinco, en crisis de imagen, busca reinventarse con el regreso de la popular prueba "El Rosco", aunque sin poder usar su nombre original, lo que genera críticas sobre su estrategia de marketing y elección de presentador.
Cuando una televisión sufre una crisis de imagen tiene tres posibilidades principales: apostar por la creatividad como forma de reinventarse, remover su personalidad pública con algún fichaje inesperado o volver al lugar donde triunfó. Aquí es donde se está intentando salvar Telecinco con el anuncio del regreso de El Rosco. Aunque sin poder pronunciar El Rosco. Tienen los derechos del círculo de letras, pero no del nombre.
Y que algo falta lo evidencian las propias promos con los presentadores rodeados por el círculo de letras. Su ejecución pobre visualmente también delata el problema principal de la cadena: Telecinco ya no transmite la alegría de la modernidad, ahora quizá hasta muestra la desesperación de los complejos. Esos que afloran cuando sientes que todo te sale al revés.
Podían haber optado por unos spots más humorísticos, ya tienen los derechos de la prueba original de Pasapalabra y pueden jugar con mil situaciones. Lo intentan. Sin embargo, en los anuncios remarcan la debilidad: que no tienen la propiedad de la denominación de El Rosco. Emma García, por ejemplo, se refiere forzadamente al juego como “esto”. Que suena fatal. Incluso deja a entrever sin pretenderlo que la rosquilla por si sola no vale demasiado.
El entusiasmo que provocaba la prueba final de Pasapalabra estaba en todo el prolegómeno de sopas de letras y pasatiempos con famosos y concursantes. Todos sentados en una misma mesa, con un presentador que no parece presentador: sin corbata ni americana. Así se favorecía la atrayente atmósfera de una reunión de pandilla de amigos.
Mediaset ahora tiene que diseñar el programa que acompañará a su círculo de letras que esconden palabras a adivinar. El nuevo espacio se está creando con la productora Bulldog y con el que fue director de Pasapalabra en Telecinco, Rafa Guardiola, que asentó la dinámica actual del concurso que actualmente se ve en Antena 3. De ahí que ya, para empezar, sorprenda la primera decisión de contenidos: colocar a Carlos Sobera de presentador. En el canal habrán pensado que un nombre de su reputación otorga infalible credibilidad. Aunque, al mismo tiempo, encorseta al nuevo rosco en lo previsible.
Sobera es uno de nuestros mejores comunicadores, sí. Juega muy bien con la ironía, sabe escuchar en directo y cuenta con muchas tablas en concursos desde que alcanzó la popularidad en 50x15. Y es en aquel ¿Quién quiere ser millonario? donde empieza el traspiés de esta decisión. Su perfil pone traje a un icono de la televisión que fue brillando cuanto más joven se veía. Christian Gálvez, en su momento, y Roberto Leal, ahora, representan a colegas más que a presentadores levantando la ceja. Así se anima en Pasapalabra ese clima de quedada en el bar para echarse un juego, pero con el punto de competitividad de la épica del colofón.
Sobera está sabrosón en El Precio Justo, empático en First Dates y puede hacer lo que pretenda en televisión. Pero lo hemos seguido en tantos concursos con protocolos de concursos clásicos que al frente de Rueda la letra, que así se titulará el formato que contendrá El Rosco sin poderlo llamar El Rosco, no inyecta el tono disruptivo que merecía este regreso para animar al personal a verlo. Hasta el diseño del rosco que están mostrando en emisión se ve en un 3D de tele demodé. Lo que retrata la base de los males de Telecinco: están queriendo volver a un lugar de éxito pasado donde ya no está la gente. Ni el propio Telecinco estaba hace veinte años con una programación que era más espontánea que cohibida. Más sonriente que engolada.
Questions ouvertes
- ¿Cómo afectará la elección de Carlos Sobera al tono del nuevo concurso?
- ¿Qué otros elementos del programa acompañarán a 'Rueda la letra'?
- ¿Logrará Telecinco recuperar la audiencia perdida con esta estrategia?






