Vivir en caravanas y campings: la alternativa desesperada al alquiler en España
El alto precio de la vivienda empuja a cada vez más personas a residir en autocaravanas y campings ante la imposibilidad de pagar un alquiler tradicional.
L'essentiel
Ante los desorbitados precios del alquiler en España, ciudadanos como Marta y Antonio en Madrid o trabajadores en Baleares y Málaga optan por vivir en autocaravanas y campings, enfrentando vacíos legales y dificultades económicas.
Résumé généré par IA
Pourquoi c'est important
El incremento sostenido de los precios del alquiler en ciudades españolas como Madrid, Barcelona o Palma supera con creces el salario mínimo interprofesional.
En apenas 16 metros cuadrados caben una cama, una cocina de gas, dos pequeños armarios, una nevera, un baño portátil y dos personas que hace cuatro años decidieron no volver a firmar un contrato de alquiler. Así viven a día de hoy Marta y Antonio, -nombres ficticios para proteger su identidad- en una zona de autocaravanas a las afueras de Madrid. "Los costes de vida, al estar pagando el alquiler de un piso en Getafe, se nos iban de las manos. Entre los dos pagabamos 1.400". Este fenómeno ocurre a nivel nacional . ¿Por qué será?
Ahorraron casi 19.000 euros pensando en la entrada de una hipoteca. "No le veíamos futuro. Si seguimos ahorrando para la entrada, vamos a tardar un montón", recuerda con nostalgia Marta, que mira por la ventana a las demás caravanas aparcadas en la zona. Lo que iba a ser la entrada de una casa se convirtió en un cambio de vida inefable. Una decisión que están tomando muchos.
La vida diaria es, desde entonces, un mapa de suplencias e incluso de imaginación. La ducha está en el gimnasio: pagan una mensualidad low cost para los dos. "A veces nos duchamos aquí, pero la gran mayoría lo hacemos en el gimnasio". La electricidad está en las bibliotecas públicas, donde enchufan dos baterías portátiles potentes mientras trabajan. La nevera, la cocina, la calefacción y el agua caliente van a gas —una bombona al mes en verano, tres o cuatro en invierno— y la placa solar es su mejor amiga. Con ella, alimentan la bomba de agua y las luces aunque apenas haya sol. "Es un ahorro brutal de suministros que en un piso de alquiler no tendrías. Con 600 euros al mes podemos vivir".
Las aguas grises y negras se vacían en áreas habilitadas; para el olor, unas pastillas. Y lo que no cabe dentro, como el nórdico de invierno, duerme en un trastero alquilado en Villaverde que pagan desde que decidieron comprarse la autocaravana en Pamplona por 19.500 euros . "Lo tenemos todo pensado", resume.
Son autónomos que tienen una empresa de animación de eventos, maquillaje, disco móvil y casi todos sus bolos caen en la corona metropolitana de la ciudad de Madrid: orbitan por los alrededores, de un aparcamiento a un área de pernocta "donde no puedes estar mucho tiempo". Muchas veces también se desplazan a otras ciudades de España si merece la pena el evento en comparación con el precio de la gasolina.
ACABAR EN LA CALLE
A unos kilómetros, se vive una situación similar pero en otro contexto: vivir en un mobile home que no se mueve nunca. Crónica ha recorrido el Camping Osuna, en un pinar junto al parque de El Capricho, el Camping Alpha, en el polígono Los Olivos de Getafe y el Camping Arco Iris, entre Villaviciosa de Odón y Boadilla, tres puntos donde converge el mismo fenómeno para corroborar esta forma de vida.Todos a menos de dos horas en transporte público del centro de la ciudad.
Entre los bungalós de fin de semana donde llegan a día de hoy miles de turistas extranjeros, mayoritariamente británicos y de países nórdicos, hay casas y familias con proyectos de vida que no se mueven desde hace años. Lucía, personal de seguridad en el Aeropuerto de Barajas, —nombre ficticio— vive en una de ellas y accede a hablar con una condición: que no se la identifique. "Tenemos mucho miedo a hablar porque nos pueden expulsar del único sitio donde podemos vivir". "Si hablamos se puede levantar la liebre y tener consecuencias". No es un temor abstracto, ya ha ocurrido.
"Los fijos no compensamos nada; solo ponemos impedimento". Paga una media de 300 euros al mes, más luz y agua aparte. Una noche suelta en un mobile home cuesta entre 100 y 150 euros. "El camping, en dos días, ya ha hecho esos 300 euros que haría conmigo en un mes", detalla. En verano llegan autobuses con 150 niños; en temporada baja, ingleses, holandeses y alemanes
Lucía lo mide en vecinos: "Antes de la pandemia éramos 20 personas fijas viviendo aquí, ahora somos siete". Habla con las manos temblorosas porque cuando salen reportajes en prensa sobre esto, dice, empiezan las inspecciones. Detrás de esa cuenta atrás está el auge de las pernoctaciones turísticas en los campings españoles, que ha ido comiendo terreno a quienes viven en ellos todo el año. Entre esas siete hay una amiga suya que lleva seis años.
Se divorció, el piso estaba a nombre de él y las cuentas no daban para otro alquiler: sigue trabajando en Madrid y duerme en el camping, también en una mobile home. "Nadie del mundillo, absolutamente nadie, te va a decir que vive en un camping, porque es algo ilegal que están persiguiendo mucho más ahora".
La normativa le da la razón ya que los campings son alojamientos turísticos temporales y la ley en todas las comunidades autónomas prohíbe permanecer más de 180 días al año.
PROBLEMA NACIONAL
No es un fenómeno madrileño. En Málaga, el asentamiento de Sacaba Beach, cerca de áticos que rondan los 10 millones de euros, -las dos Españas-, reunió cerca de 200 autocaravanas y campers durante un tiempo. El Ayuntamiento fijó el 7 de julio de este año, hace apenas un mes, como límite para desalojarlo y ese día resistían aún 60 vehículos y unas 140 personas.
En Baleares, especialmente en Palma de Mallorca, Ibiza y zonas de gran afluencia, se han creado auténticos poblados de autocaravanas. Uno de ellos es el aparcamiento del polideportivo Son Hugo, en la capital, donde muchos empleados de la industria turística se ven obligados a estar en esa situación por la burbuja de precios de los alquileres. En concreto, las estimaciones sitúan en 400 las personas que viven sobre ruedas en las Islas Baleares.
Los números explican el mapa. Según informes del sector, teniendo como referencia el sueldo mínimo interprofesional en España, situado en 1.225 euros, el porcentaje de retribución que hay que destinar al alquiler de un piso es desorbitado. En la Costa del Sol, la media de un alquiler -a precio de mercado- de dos dormitorios ronda los 1.300 euros. En Baleares, 1.600. En Madrid, es de 1.650 euros. En Barcelona, la más cara actualmente según Idealista, 1.790.
À surveiller
Perspective IA — des possibilités, pas des certitudes
Desalojos y mayores inspecciones en campings y áreas de autocaravanas.
Probable · En quelques mois
Questions ouvertes
- ¿Qué medidas tomarán las administraciones ante el aumento de asentamientos de autocaravanas?
- ¿Cómo se fiscalizará la normativa de permanencia en los campings?



