Ravalear: La serie de HBO Max inspirada en un restaurante familiar del Raval
Can Lluís fue un restaurante del corazón del Raval que estuvo casi un siglo abierto. El establecimiento pasó de manos de los bisabuelos del director Pol Rodríguez a sus abuelos, y de ellos a sus padres. Varias generaciones crecieron entre las mesas de un local que también formó parte de la memoria de uno de los barrios más emblemáticos de Barcelona. En 2021, su historia dio un vuelco cuando un fondo inversor compró el edificio y obligó a cerrar el negocio. De esta pérdida personal y comunitaria, de esa herida aún abierta, nace Ravalear, una nueva serie de HBO Max que puede verse a través de Movistar, codirigida por el propio Pol Rodríguez e Isaki Lacuesta.
“En el momento en el que no pude levantar la persiana del restaurante me di cuenta de que tenía que contar esta historia”, explicó Pol Rodríguez durante su participación el podcast Toma Extra, de Movistar, en el que también estuvieron dos de los actores de la serie, Enric Auquer Sardà y María Rodríguez Soto. Allí hablaron de la ficción, pero también de los vínculos familiares y de la sensación de pertenencia al barrio. Del compromiso comunitario en todas sus vertientes. De las transformaciones que se están viviendo en los barrios históricos de las grandes ciudades.
'Toma extra', el pódcast de Movistar
Pocos sitios mejores para describir un rodaje tan diferente que Toma Extra, el videopodcast de ficción de Movistar. Presentado por Sebastián Gallego y grabado con público en directo en el Espacio Movistar, Toma Extra recibe en cada episodio a los protagonistas, directores y creadores de los nuevos contenidos que llegan a Movistar, compartiendo en exclusiva los secretos de rodaje, curiosidades y anécdotas que nadie conoce.
En el último capítulo de Toma Extra, Sebastián Gallego pudo conversar con Pol Rodríguez, María Rodríguez Soto y Enric Auquer. En un ambiente distendido, entre bromas, pero sin abandonar la crítica social, el equipo compartió las anécdotas del rodaje y detalló, entre otros asuntos, cómo fue la relación con los vecinos. Durante unas horas, el Espacio Movistar, ubicado en la Gran Vía de Madrid, se transformó en el corazón del Raval. Pocos lugares tan emblemáticos como este para hablar del origen de la serie o de su paso por la Berlinale.
Hubo tiempo también para esos juegos que forman parte del programa. No hay que perderse el momento en el que los tres invitados tuvieron que identificar la procedencia de platos tradicionales de la gastronomía española como la olla podrida, el matamaridos o el atascaburras. Y merece también mucha atención el juego “verdad o ficción” en el que Sebastián Gallego leyó diferentes titulares y Pol, Enric y María tuvieron que adivinar si eran ciertos o inventados. Un adelanto: “Una mujer de Badalona finge su secuestro y se gasta el dinero del rescate en el bingo”. Acabamos, no podía ser menos, con un spoiler. Al final de Toma Extra, Sebastián Gallego preguntó a los invitados ¿por qué debemos ver Ravalear?”. Ninguna respuesta tuvo desperdicio. Te dejamos la de Enric Auquer: “Es la mejor serie de este año en todo el mundo”.
El título no deja lugar a engaño. Con Ravalear, nos zambullimos en uno de los barrios más carismáticos de Barcelona. En pleno corazón de la ciudad, el Raval es diferente. Con alrededor de 50.000 habitantes en poco más de 1 km², es el barrio más densamente poblado de Barcelona. Sus calles estrechas condensan décadas de historia en un mosaico social y cultura único, donde la vitalidad creativa convive con focos de degradación y una gentrificación que ha ido expulsando a comercios históricos y, con ellos, rompiendo parte de su identidad. Pese a todo, su esencia aún resiste. Lo expresó muy bien Enric Auquer en Toma Extra, “Es cierto que el Raval es un barrio con diferencias económicas, pero es de los pocos en los que todavía ves a los niños jugando solos por la calle”.
Todo eso se respira en Ravalear. La serie toca la piel del barrio y de su gente. La cámara se funde con los vecinos, con el ruido de las calles, con las contradicciones y la humanidad que definen al Raval más humano. No hay un decorado. Hay una presencia muy real que condiciona el relato y a sus personajes. Bien lo sabe María Rodríguez Soto, actriz y vecina del distrito, quien tiene claro que “el Raval es el verdadero protagonista de la serie”. El barrio empuja la historia y la transforma en cada secuencia.
¿Cómo se consigue rodar una serie con tanta sensación de verdad? La relación con las asociaciones vecinales resultó fundamental para que el Raval formara parte de la propia construcción de la historia. Incluso buena parte del equipo pertenecía a muchos de esos colectivos. “Ha sido muy fácil rodar aquí, es un barrio en el que la gente se ayuda”, explicó Pol Rodríguez en Toma Extra, El propósito de capturar la vida real hace que muchos vecinos, con los rostros pixelados, aparezcan en pantalla mientras realizan sus tareas cotidianas, sin alterar el ritmo de las calles. El resultado es un hiperrealismo muy poco habitual. “Pasamos a formar parte de la historia del Raval. La gente incluso pasaba al restaurante y pedía mesa”, recordaron sus protagonistas.
La sensación de peligro constante se palpa en la manera en la que está rodada la serie. La cámara se mueve entre los personajes, usa el zoom de forma casi intrusiva. Convierte al espectador en alguien atrapado dentro del conflicto. En realidad, y tal y como explicó su director en Toma Extra, Ravalear adopta recursos propios del documental para ensuciar la imagen y romper cualquier efecto de ficción pulida. También en el trabajo con los actores se buscó esa verdad. Muchos errores, por ejemplo, no se cortaban y se favorecía que los propios intérpretes entraran tarde en los diálogos para conseguir una tensión real.
El resultado es sorprendente. Tanto que Ravalear, puede presumir de haber sido la primera serie española seleccionada en la Berlinale.





