El Olympiastadion y el fin de la inocencia europea del Real Madrid
Un repaso a la dolorosa derrota ante el Bayern de Múnich en 1987 y su impacto en la generación de la Quinta del Buitre
Hızlı Bakış
El autor reflexiona sobre las derrotas europeas del Real Madrid en los años 80, destacando el impacto emocional del 4-1 frente al Bayern de Múnich en 1987 como un momento clave que marcó a la generación de la Quinta del Buitre.
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Neden Önemli?
La Quinta del Buitre fue una generación de futbolistas del Real Madrid que dominó el fútbol español en los años 80, pero que sufrió repetidas decepciones en la Copa de Europa.
Nuestra generación, la generación de madridistas que creció con la Quinta del Buitre, todos aquellos niños a los que se les negó Europa subidos a caballo de Hugo, Míchel y Butragueño, suele fechar en el 5-0 de Milán en 1989 el final de todo, también el principio del final de la Quinta, y desde luego el final de la infancia, que significaba el final de las ilusiones en la Copa de Europa. Influyen muchas cosas, empezando por Sacchi y terminando por Gullit, Rijkaard y Van Basten. Que esa noche se abrió un complejo de divertidas proporciones lo demuestra el hecho de que Sacchi acabase siendo director deportivo del Madrid años después (sin pena ni gloria), y que el primer goleador de esa noche, Carlo Ancelotti, sea hoy el entrenador con más títulos de la historia del Madrid.
Pero tres años antes de esa derrota, había una palabra que ponía los pelos de punta: Olympiastadion. Y un puñado de nombres asociados a una particular pesadilla: 4-1. Es la paliza del Bayern de Múnich (camiseta roja, pantalón azul) al Madrid en las semifinales de la Copa de Europa de la 86-87; es el Bayern de Pfaff, Aughentaler, Brehme, Matthäus o Soren Lerby. Aquel partido se quedó en la historia por el pisotón de Juanito en la cabeza de Matthäus. Eso hizo de menos la alocada avalancha alemana contra el mejor Madrid de los 80. Fue una noche que reunió lo mejor y lo peor del fútbol de entonces: intensidad, talento y una violencia latente que acabó desbordándose. El Bayern de Lattek aplastó al Madrid aquella noche de abril. En el centro, Matthäus marcaba el ritmo como si fuese una orquesta, mientras la zurda de Brehme daba salida y profundidad. Arriba, Hoeness pillaba todos los balones aéreos. Al Madrid, que veía marcharse la posibilidad de una final europea, le quedó la frustración y, al final de ella, Juanito. Hubo intentos ambientales de remontada pero en el Bernabéu el Madrid solo pudo ganar 1-0.
Sí, antes de San Siro estuvo el Olympiastadion, el símbolo arquitectónico de los Juegos de 1972 de la Alemania moderna que declaraba romper con el pasado. Allí ya unos empezamos a saber que ganar la Copa de Europa no era ganar la Liga. Que al año siguiente se tumbó al gigante alemán, y en semifinales de nuevo se cayó frente al PSV. Hay que visitar las viejas rutas para poder apreciar las nuevas. No hubo clásico Bayern-Madrid en toda la década de los 90, pero volvió en los 2000.
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- ¿Cómo afectó psicológicamente la violencia del pisotón de Juanito a la plantilla del Madrid a largo plazo?




