España, ¿campeona mundial de corrupción? La prensa de EE.UU. dice que no
Hızlı Bakış
Un análisis de la prensa estadounidense, particularmente The New York Times, sugiere que España, a pesar de sus escándalos de corrupción, palidece en comparación con la magnitud de los presuntos delitos financieros del expresidente Donald Trump y su familia.
Yapay zekâ özeti
Neden Önemli?
El artículo compara la corrupción en España con la de EE.UU., argumentando que los escándalos españoles son menores en comparación con las presuntas ganancias financieras de Donald Trump y su familia.
La vida te decepciona. Yo pensaba que España había logrado un doblete sin precedentes: ser a la vez el país con el mayor crecimiento económico y el más corrupto de las grandes democracias occidentales. Pero no. No hemos hecho historia.
Lo primero es, de momento, indiscutible. Lo segundo, una opinión que nada corresponde con la realidad.
Según las previsiones más recientes del FMI y de la OCDE para el 2026, el crecimiento del PIB en España (2,3%) está ligeramente por delante de Estados Unidos y es más que el doble del de Reino Unido, Alemania, Italia o Francia. Según lo que leo todos los días en la prensa española, resulta difícil no llegar a la conclusión de que en cuanto a abuso de poder, conflictos de interés y, directamente, robo, el sistema político español es el campeón del mundo.
La prensa de EE.UU. acabó con mis ilusiones. Esto se publicó en The New York Times el martes: “El expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero está siendo investigado formalmente por un presunto delito de tráfico de influencias, acusación que él niega. Y el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, compareció recientemente en el Parlamento para defenderse de las acusaciones de corrupción que afectan a su esposa, a su hermano y a antiguos colaboradores políticos”.
Hasta ahí bien. Pero luego, con la detestable arrogancia que caracteriza tantas veces a los yanquis, el diario agregó: “Sin embargo, según los expertos, la magnitud de los beneficios obtenidos por la familia Trump la sitúa en una liga distinta a la de estos dirigentes”.
Es humillante, más que nada para aquellos políticos españoles que se jactan de lo corruptos que somos, varios de ellos los mismos que tanto admiran al régimen que manda en Estados Unidos. Humillante pero irrefutable. A la luz de la información que ha salido en Washington esta semana, España es un microbio en el negocio de la corrupción; Zapatero y la familia Sánchez, aun en el caso de que se prueben las acusaciones en su contra, unos bebés.
Lo habrán visto publicado esta semana, supongo. Trump acumuló más de dos mil millones de dólares en el 2025, tras once meses en la presidencia. Si agregamos la fortuna que han cosechado sus familiares, la suma asciende a cuatro mil millones en el mismo periodo, según –entre otras fuentes– el premio Nobel de Economía Paul Krugman.
Una de las enormes diferencias con los acusados españoles es que Trump no lo niega, lo celebra. De hipocresía –del homenaje que el vicio rinde a la virtud– nada. Y eso que no existe la más mínima duda de que ha acumulado su vasto tesoro gracias, precisamente, a “las influencias” que el poder le proporciona. En el 2024, cuando no estaba en la Casa Blanca, ganó tres veces menos. Trump ha ingresado infinitamente más dinero mientras ha estado en el poder que cualquier otro presidente en los 250 años desde que se fundó Estados Unidos. ¡Feliz cumpleaños!
Vamos al detalle. La mayor parte de su dinero lo ganó con el dudoso negocio de las criptomonedas, que él mismo denunció en el 2021 como “una estafa”. Acto seguido fundó una criptoempresa, World Liberty Financial, la mitad de cuyas acciones se las compraron el año pasado los Emiratos Árabes Unidos. A cambio (siempre hay un “a cambio” con Trump), él le concedió al petroestado árabe el derecho, antes negado por ley, de adquirir unos microchips esenciales para impulsar el funcionamiento de la inteligencia artificial. Mientras tanto, montones de estadounidenses que invirtieron en la empresa de Trump cayeron en la ruina, básicamente –sí– estafados.
La política internacional de Trump y sus intereses privados convergen en varios países, uno de ellos Kazajistán. Resulta que el país hecho famoso por el personaje de ficción Borat posee grandes reservas de tungsteno, un mineral de valor crítico para las industrias de la alta tecnología. Trump selló un acuerdo en septiembre con el Gobierno de Kazajistán para que una empresa estadounidense explotase estos recursos. La empresa recibió 1.600 millones de dólares en financiación del Tesoro estadounidense. Los dos hijos mayores de Trump rápidamente adquirieron el 20% de las acciones de dicha empresa.
La esposa de Pedro Sánchez, Begoña Gómez, se morirá de envidia o de asco (elijan cuál según sus predilecciones políticas, queridos lectores), pero la primera dama de la Casa Blanca, Melania Trump, le ha sacado bastante más provecho a su matrimonio que la primera dama de la Moncloa. Melania ingresó unos 18 millones de dólares en el 2025, 10 de ellos gracias a un documental producido por Amazon.
El dueño de Amazon, Jeff Bezos, posee varias empresas cuyo éxito depende en buena medida de contratos y el visto bueno legal del Gobierno. Una de ellas es Blue Origin, empresa espacial que aspira a colonizar la Luna. Bezos también es el dueño de The Washington Post, un diario cuya tendencia histórica antitrumpista Bezos ha castrado.
Podríamos seguir y seguir con más casos, todos publicados en un informe de más de 900 páginas cuya veracidad Trump no cuestiona. El presidente ganó, por ejemplo, unos míseros ocho millones de dólares con porcentajes de las ventas de sus Relojes Trump, Biblias Trump, un libro de mesa titulado Save America, y zapatillas y perfumes varios. Algo que Trump se olvidó de mencionar en su informe fue el regalo recibido de Qatar de un Boeing 747, estrenado esta semana, con valor de 400 millones de dólares. José Luis Rodríguez Zapatero se enfrenta a la cárcel por supuestamente haber recibido de un jeque árabe un collar con un valor más de mil veces menor que el avión de Trump.
El hecho de que, de momento, ni se contemple la posibilidad de enjuiciar a Trump por abusos de poder comparables con los de Putin en Rusia, Mobutu en su día en Congo o el emperador Calígula en la antigua Roma delata lo endémica que se ha vuelto la corrupción en las altas esferas del poder estadounidense. Una portavoz de la Casa Blanca respondió al revuelo que han causado las revelaciones sobre las finanzas de Trump esta semana diciendo: “Ni el presidente ni ningún miembro de su familia ha incurrido jamás –ni incurrirá nunca– en ningún conflicto de intereses”. Y ahí se zanjó el tema. Ojalá, pensará Pedro Sánchez, fuera tan fácil en España.
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- ¿Se probarán las acusaciones contra Zapatero y la familia Sánchez?
- ¿Cuál será el impacto legal y político de las revelaciones sobre Trump?
- ¿Cómo afectará esta comparación a la percepción internacional de España?





