La unidad del fútbol español en el Mundial: un reflejo para la sociedad
Hızlı Bakış
- El autor elogia la unidad y el espíritu de equipo de la Selección Española de fútbol en el Mundial, contrastándola con la división política.
- Destaca el orgullo por los jugadores y cómo el fútbol ofrece alegría y un ejemplo de colaboración para la sociedad, recordando el impacto de victorias pasadas.
Yapay zekâ özeti
Neden Önemli?
El autor elogia la unidad y el espíritu de equipo de la Selección Española de fútbol en el Mundial, contrastándolo con la división política. Subraya cómo el fútbol genera alegría y sirve de ejemplo de colaboración para la sociedad.
No es casual que el fútbol sea tan apasionante como imprevisible. Se juega con un balón con forma de planeta. Por eso es tan humano. Un Mundial viene a ser el Grand Prix del fútbol. Es lo que siento cuando veo las gradas de mi programa. Cada cual tiene su ideología, pero ese día son uno. Eso mismo es una Selección de fútbol. Cada uno de un rincón. Pero unidos por una causa. Ganar. No es casual que mi buen amigo Luis de la Fuente diga que tenemos "el mejor equipo" del Mundial. Podría decir selección. Pero elige la palabra que habla de unidad.
Un equipo está construido sobre la natural rivalidad interna. Puede que ni sean amigos del compañero con quien tienen que entenderse. Pero lo hacen. Ellos, a diferencia de nuestra cainita clase política y de ciertos tertulianos y periodistas amigos del enfrentamiento permanente, saben cuándo toca unirse. Por eso ganan. Si en el Grand Prix visten de azul o de amarillo, ellos de rojo o de blanco. Como vasco, me encanta ver a Oyarzabal marcando goles.
Por no hablar de mis chicos. Siendo del Athletic es todo un orgullo ver a Unai, Nico y Aymeric. El último está siendo, junto a Cubarsi, el mejor central del Mundial. Nuestro portero es tan grande con los guantes como sin ellos y tiene la sangre fría de quien se siente muy seguro. Para tan bien los balones como las críticas. En cuanto al pequeño de los Williams, antes de la final, tenía el pálpito de que la puede liar en cualquier partido.
Puede que no estén todos los que son, pero son todos los que están. Además dirigidos por un entrenador listo y valiente. Un riojano que corría la banda por San Mamés con una elegancia que aún se recuerda. La que le ayuda a no mandar a paseo a tanto amargado. Porque hay gente a la que le va a explotar la patata caliente en la cara y todavía no se ha dado cuenta de que la clave está en su máxima.
Jamás olvidaré dónde estaba cuando Iniesta marcó en Sudáfrica. Lo mismo me pasará está vez. 16 años después de aquel título. Y así, en este agrio 2026 donde todo es mala baba, un grupo de chavales nos ha alegrado los días. Con lo jodida que está la vida esto nos ha venido muy bien. Cuando pierde mi equipo siempre digo, para quitarme el mal trago, que eso no me da de comer. Es verdad. El día a día no cambia. Pero si ganamos me levanto de otra manera. Ese es un lunes de ojeras y sonrisas eternas. De esas que no puedes disimular.
Porque necesitamos alegrías. Quizá así no volvamos a olvidar que, si nos dejamos de chorradas y trabajamos juntos, somos un gran equipo y un pueblo cojonudo.





