Abascal llama "Chiquilicuatre" a Moreno Bonilla y eleva la tensión en la campaña andaluza
نظرة سريعة
- Santiago Abascal, líder de Vox, ha endurecido su tono contra el candidato del PP a la reelección en Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, llamándole "Chiquilicuatre" y exigiendo "prioridad nacional" en políticas de inmigración.
- Las discrepancias y cruces de "pullas" marcan la recta final de la campaña, con Vox buscando imponer un modelo de coalición similar al de otras comunidades.
ملخص مُنشأ بالذكاء الاصطناعي
لماذا يهم
La campaña electoral andaluza se encuentra en su recta final, marcada por la tensión entre Vox y el PP. Santiago Abascal, líder de Vox, ha endurecido su discurso contra el candidato popular Juan Manuel Moreno Bonilla, a quien acusa de falta de respeto y de no querer pactar un gobierno de coalición.
“Chiquilicuatre de San Telmo” es el apelativo que Santiago Abascal regaló al presidente andaluz y candidato del PP a la reelección, Juan Manuel Moreno Bonilla, este viernes en Sevilla. San Telmo es la sede de la Presidencia de la Junta y chiquilicuatre, según la RAE, “una persona, frecuentemente joven, algo arrogante y de escasa formalidad o sensatez”. Es de pensar que Abascal no se lo dijo a Moreno por la edad (tiene 56 años), sino por la supuesta arrogancia.
El líder de Vox considera una falta de respeto hacia los votantes de su partido pedir, como hizo el presidente de la Junta, que los diputados ultras se abstengan para evitar el bloqueo institucional en caso de que el PP roce la mayoría absoluta sin alcanzarla. “¿Cuál es la mayoría absoluta? 55, ¿no? Ahora resulta que si hay 53 o 54 ya es mayoría absoluta para el señor Moreno. Si alguien se ha pensado que venimos aquí a estas plazas a hacernos tan visibles para hacernos invisibles luego en el Parlamento andaluz, que se opere”, advirtió el pasado martes en un mitin en Córdoba.
Abascal ha ido endureciendo el tono contra Moreno en la recta final de la campaña. No en vano, según ha repetido hasta la saciedad, lo que se decide este domingo no es si gobierna la derecha o la izquierda en Andalucía, sino si el PP lo hace en solitario o condicionado por Vox. El partido ultra ha conseguido imponer ejecutivos de coalición en Extremadura y Aragón, y espera formalizarlo en los próximos días en Castilla y León. Su objetivo es reproducir el mismo modelo en Andalucía y por eso ha llevado a su mitin final de campaña en Sevilla a los vicepresidentes extremeño y aragonés, Óscar Fernández Calle y Alejandro Nolasco. La diferencia estriba en que Moreno aspira a revalidar una mayoría absoluta de la que los otros tres barones populares carecían y que, frente a su ascenso meteórico en otras comunidades, las encuestas andaluzas atribuyen a Vox un crecimiento escuálido (1 o 2 escaños) o un estancamiento en sus actuales 14 diputados. Por eso, Abascal se agarra a ese margen mínimo de escaños que podrían faltarle a Moreno para su investidura, dejándole en manos del partido ultra.
El líder de Vox no ha despejado la duda de si exigirá entrar en el Gobierno andaluz, pero ha dejado claro que condicionará su apoyo a que el candidato del PP acepte la “prioridad nacional”; es decir, la discriminación de los inmigrantes respecto a los españoles en el acceso a ayudas públicas, viviendas protegidas e incluso guarderías. Moreno ha rechazado hasta ahora este principio, calificándolo de “eslogan vacío que carece de respaldo jurídico y solo fomenta la polarización”, pero Abascal se ha mostrado convencido de que acabará pasando por el aro. “Este señor se pone muy bravo, pero luego es bastante simpático y tendrá que negociar”, ha zanjado.
El presidente andaluz y el líder de Vox se han intercambiado pullas a lo largo de toda la campaña. El popular reprochó al segundo que no suspendiera sus mítines tras la muerte de dos guardias civiles en la persecución de una narcolancha en Huelva y que quiera “decidir sobre Andalucía sin conocerla”. Este último criticó que Moreno pasara “del luto a Operación Triunfo”, en alusión a la grabación de un videoclip musical con el presidente como protagonista; y que, de cara a las elecciones, se “encomendase a una vaca”, en referencia a su foto con Blanca, la nieta de la res talismán que le dio suerte en anteriores campañas. “Yo preferiría encomendarme a una Virgen”, añadió burlón Abascal.
Más serias fueron las discrepancias en materia de inmigración. “Soy partidario de la regularización [de inmigrantes], pero no en las condiciones en que lo está haciendo el señor Sánchez”, declaró el pasado miércoles el presidente andaluz, en lo que Abascal celebró como una “confesión”. Moreno también defendió en el pasado la acogida de menores inmigrantes no acompañados, siempre que el Estado facilite los recursos necesarios para atenderlos. Se trata de una línea roja de Vox, que ha exigido en todos sus pactos autonómicos el compromiso de no admitir ni un solo menor más, junto al rechazo al Pacto Verde europeo y la rebaja de impuestos, la medida más fácil de digerir por parte del PP.
Para Abascal, las elecciones andaluzas son unas primarias de las generales previstas para el año próximo. Y no solo por la importancia cuantitativa de Andalucía, la comunidad más poblada de España y la segunda más extensa, sino por su empeño en presentar a Moreno como un trasunto del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y por extensión, del expresidente Mariano Rajoy. Con su talante “centrado” y su imagen “moderada”, Moreno representaría al PP más renuente a asumir el discurso de la ultraderecha y obligarle a pactar supone para Vox vencer la última línea de resistencia para un futuro gobierno de coalición en España.
Tensión y violencia
La campaña andaluza ha marcado también la definitiva ruptura entre Vox y Hazte Oír, la asociación antiabortista que le había respaldado en anteriores citas electorales. Después de que el partido abriera la puerta a aceptar la interrupción del embarazo en algunos supuestos y aparcase sus demandas sobre este asunto en los pactos autonómicos, Hazte Oír montó una campaña exigiendo a Vox que cumpliera sus compromisos con el autodenominado movimiento provida. La tensión llegó el pasado miércoles a la violencia física, cuando miembros del servicio de orden de Vox arrebataron el móvil al director de campañas de Hazte Oír, Miguel Tomás, y lo arrojaron al suelo para que no grabara una segunda agresión en la que supuestamente estaba implicado Enrique Cabanas, vicesecretario de Presidencia de Vox y mano derecha de Abascal. Según la denuncia interpuesta en el cuartel de la Guardia Civil, los hechos se produjeron fuera del perímetro de seguridad del mitin de Vox, cuando los activistas de Hazte Oír “ejercían su derecho a la libertad de expresión en vía pública”.
ما الذي يجب مراقبته
توقعات الذكاء الاصطناعي — احتمالات وليست حقائق
Vox exigirá entrar en el Gobierno andaluz si el PP no alcanza la mayoría absoluta.
مرجح جداً · خلال أيام
Moreno Bonilla cederá en parte a las exigencias de Vox sobre inmigración para asegurar la investidura.
مرجح · خلال أيام
Las elecciones andaluzas servirán como termómetro para las próximas elecciones generales.
مرجح جداً · خلال أشهر
أسئلة مفتوحة
- ¿Exigirá Vox entrar en el Gobierno andaluz?
- ¿Aceptará finalmente Moreno Bonilla la "prioridad nacional" en inmigración?
- ¿Cómo afectará la ruptura con Hazte Oír al apoyo de Vox?
- ¿Logrará el PP la mayoría absoluta sin necesidad de pactar con Vox?




