Abucheos a Trump e Infantino en la final de la Copa del Mundo entre España y Argentina
نظرة سريعة
- Donald Trump y Gianni Infantino fueron abucheados al entregar el trofeo de la Copa del Mundo a España tras su victoria contra Argentina.
- El evento, celebrado en el MetLife Stadium, contó con la presencia de varios líderes mundiales y estuvo marcado por tensiones geopolíticas y estrictas medidas de seguridad.
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La final de la Copa del Mundo en el MetLife Stadium fue escenario de tensiones políticas entre Donald Trump y líderes de España, Canadá y México, exacerbadas por comentarios previos de Trump sobre la OTAN y aranceles. La seguridad fue reforzada, causando largas colas para los asistentes.
Un ensordecedor abucheo unió anoche por unos segundos a los aficionados argentinos y españoles. Ocurrió en el momento en el que los presidentes de Estados Unidos y la FIFA, Donald Trump y Gianni Infantino, bajaron del palco de autoridades para dar entrega del trofeo a España. La realización había evitado enfocar al presidente durante todo el partido, pero no pudo esquivar esa bala. El mandatario e Infantino entregaron la Copa del Mundo a Rodri, el mejor jugador del torneo. A diferencia del verano pasado en el Mundial de Clubes, Trump se hizo a un lado y no robó el protagonismo a los jugadores de España, un país al que ha despreciado repetidamente en el último año.
La superstición llevó al presidente de Argentina, Javier Milei, a perderse ayer una final histórica entre España y Argentina. Pero su destacada ausencia voluntaria no sirvió para evitar la derrota de su país, ni eclipsó un palco de autoridades de alto nivel y tensión. Trump, que acudió por primera vez a un partido en este Mundial, tuvo que saludarse con algunos de sus adversarios geopolíticos. Entre ellos, se dio cordial y brevemente la mano con el presidente español, Pedro Sánchez, con quien ha mantenido en el último año numerosos encontronazos por el gasto militar de España.
En representación del país vencedor, también acudieron los reyes Felipe VI y Letizia, presentes en la foto del saludo de los mandatarios, así como la princesa Leonor y la infanta Sofía. El Rey ya viajó a Guadalajara (México) para el partido contra Uruguay, aunque en aquella ocasión no lo acompañó doña Letizia.
Los acompañaron los líderes de los otros dos países coanfitriones, Mark Carney de Canadá y Claudia Sheinbaum de México, dos jefes de gobierno con los que Trump mantiene una relación conflictiva y contra los que implantó elevados aranceles como herramienta de presión contra la inmigración. También estuvo en el palco el alcalde de Nueva York, el socialista Zohran Mamdani, que, pese a estar a las antípodas ideológicas del republicano, se ha ganado su respeto y admiración, el mismo que no ofrece a los representantes de la izquierda del Partido Demócrata.
El republicano siguió el partido sentado junto la primera dama, Melania, y el presidente de la FIFA, su amigo y aliado Infantino. En todos los eventos deportivos a los que ha acudido recientemente, el presidente ha sido abucheado por las masas, pero parece que la FIFA quiso evitarlo ayer. Durante el partido, la realización apenas mostró a los dos mandatarios en la pantalla durante un segundo, cuando terminaron de sonar los himnos nacionales. Tiempo insuficiente para generar una reacción en el público.
El presidente, un neoyorkino que disfruta con la atención mediática, tuvo su momento de gloria terminado el encuentro, cuando bajó al terreno de juego a dar el trofeo dorado a Rodri. La escena fue memorable, y no solo a nivel deportivo. España ha centrado en el último año algunas de las críticas y amenazas más graves de Trump contra sus aliados europeos. El mandatario llegó a decir en octubre que Madrid debería ser “expulsada” de la OTAN por haber sido un “socio terrible y desleal” al no comprometerse a gastar el 5% del PIB en defensa, desmarcándose del consenso de la alianza transatlántica.
A principios de este mes, Trump coincidió con Sánchez en Ankara, en el marco de la última cumbre de la OTAN, e intensificó sus ataques. “España es una causa perdida. No queremos hacer ningún negocio con España. Me gustaría cortarlo. España es un compañero terrible en la OTAN. Corten todo el comercio con España, por favor. Incluyendo las visitas. No queremos tener nada que ver. No tienen remedio, mala gente”, espetó.
Sin embargo, su opinión dio un giro drástico al cabo de unas horas, cuando aseguró, después de hablar con el presidente español, que estaba contento con España. “Debo admitir que tuve problemas con España, y aún los tengo, pero hoy se redimió por completo. España fue muy generosa hoy”, afirmó, señalando que el país se había comprometido a aumentar su gasto en defensa. Ayer, volvieron a encontrarse en el palco del MetLife Stadium, en un nuevo y más relajado episodio de la telenovela particular entre ambos mandatarios.
La presencia de tantos dignatarios, en un partido designado como Evento Especial de Seguridad Nacional, mereció unas medidas de prevención reforzadas para entrar al recinto, lo que generó colas que superaron las tres horas en algunos casos, tanto para la prensa como para los aficionados. Personal del Servicio Secreto ha realizado registros individuales de cuerpo y bolsas, similares a los de un aeropuerto, a cada uno de los 80.000 espectadores, personal, voluntarios y periodistas, por lo que muchos de ellos no pudieron acceder al estadio antes del pitido inicial.
أسئلة مفتوحة
- ¿Cómo evolucionará la relación entre Trump y Sánchez?
- ¿Qué impacto tendrán los aranceles de Trump en Canadá y México?
- ¿Se mantendrá el compromiso de España de aumentar el gasto en defensa?




