Ceuta: migrantes devueltos a Marruecos por dos puertas en el Tarajal
Operación militar en la frontera de Ceuta utiliza dos accesos para devolver inmigrantes a Marruecos, con denuncias de falta de voluntariedad y restricciones a la prensa
نظرة سريعة
En la frontera del Tarajal en Ceuta, el Ejército y la Guardia Civil devuelven migrantes a Marruecos a través de dos puertas, una supuestamente para "voluntarios" y otra para quienes llegaron por su cuenta, mientras periodistas denuncian falta de voluntariedad y restricciones.
ملخص مُنشأ بالذكاء الاصطناعي
لماذا يهم
La frontera del Tarajal en Ceuta es utilizada por las fuerzas españolas para devolver migrantes irregulares a Marruecos mediante un dispositivo militar.
En la frontera del Tarajal, en Ceuta, hay dos puertas por las que son devueltos a Marruecos los inmigrantes que cruzaron irregularmente. La de la derecha está reservada para los «voluntarios», según la terminología castrense. Es el eufemismo que emplea el Ejército para referirse a jóvenes de distintos orígenes -subsaharianos, magrebíes, yemeníes o palestinos- localizados por los militares, concentrados en las playas de la ciudad autónoma y que suben a camiones con escolta militar que los conducen hasta la mismísima frontera.
La puerta de la izquierda estaba destinada, en principio, a quienes llegaban al Tarajal por su propio pie, sin camiones ni escolta militar. La clasificación parecía sencilla: por un lado, los trasladados por el Ejército; por otro, quienes regresaban por decisión propia. Sin embargo, incluso en este segundo grupo la voluntariedad admitía interpretaciones bastante generosas.
EL MUNDO fue testigo de cómo un soldado de los Regulares condujo por esa puerta hacia Marrueca a una adolescente de unos 13 años. La cabeza de la menor apenas alcanzaba la altura del codo del uniformado que la acompañaba. Avanzó junto a él por el acceso destinado a quienes, según la lógica del dispositivo, no necesitaban ser subidos a un camión.
Durante toda la mañana, ambas puertas permanecieron abiertas de par en par y custodiadas por militares y agentes de la Guardia Civil. Por la de la derecha, los vehículos de transporte arribaron con intervalos de menos de cinco minutos durante el mediodía.
Tras atravesar la puerta, avanzaban marcha atrás y se detenían junto a la frontera marroquí, donde otros vehículos militares bloqueaban la visión de los teleobjetivos. Los soldados llegaron incluso a formar delante de ellos para dificultar que los fotógrafos y las televisiones grabaran a los hombres y mujeres mientras descendían y entraban en Marruecos.
Durante el trayecto, un BMR o un todoterreno militar circulaba detrás de cada camión, preparado para intervenir en caso de que alguno de aquellos "voluntarios" saltara del vehículo e intentara escapar.
Y es que, durante el lunes, las fugas o sus conatos no fueron una anomalía. La llegada al Tarajal era la última fase de un dispositivo que comenzaba varios kilómetros antes, junto al espigón que linda con los almacenes San Pablo, en playa Benítez. Allí, en uno de los puntos de concentración habilitados en Ceuta, los militares reunían a los inmigrantes localizados en distintos lugares de la ciudad antes de conducirlos a la frontera.
Ante los ojos de los periodistas, uno de los "voluntarios" aprovechó un descuido de los soldados cuando se disponían a conducirle a la parte trasera del camión: se levantó de golpe, rompió el cerco formado alrededor del grupo y corrió hacia unas escaleras. Los legionarios salieron tras él mientras varios militares pedían a los periodistas que intervinieran, que le cortaran el paso, que lo placaran. El hombre, sin embargo, logró escapar.
Magrebíes, subsaharianos y ciudadanos de otros países permanecían sentados contra el muro, rodeados por legionarios y bajo la supervisión de dos agentes de la Policía Nacional que se limitaban a observar el dispositivo que ejecutaban los militares.
Fuera de los cauces oficiales, los propios soldados reconocían el destino de los grupos. "Te podría mentir, pero los llevamos a la frontera", admitió el teniente al mando.
Los militares, visiblemente molestos por la presencia de periodistas, insistieron en distintas ocasiones en que las personas concentradas en la playa habían aceptado regresar "voluntariamente". La escena, sin embargo, obligaba a manejar una definición bastante flexible de la palabra: además de las fugas y sus tentativas, algunos imploraban que no los obligaran a marcharse. Otros, simplemente, lloraban.
Las carreras y los requiebros para esquivar a los soldados se repitieron durante toda la mañana. Quienes huían escaleras arriba eran perseguidos por los militares. Algunos consiguieron zafarse. Otros regresaban sujetos del brazo por los soldados o con las manos a la espalda para aguardar su turno de subir al camión.
Durante el operativo, varios legionarios trataron de atraer con un ardid a uno de los subsaharianos hacia el punto de concentración. El hombre advirtió sus intenciones, amagó hacia un lado y los esquivó con un rápido cambio de dirección.
Otro inmigrante, procedente de Yemen, se arrodilló en el suelo y comenzó a rezar. Un militar vestido con una camiseta de la Infantería de Marina trató de levantarlo y llevárselo mientras le gritaba: "Vamos, hostia. Vamos, hostia".
Los legionarios también impedían que los periodistas hablaran con las personas concentradas. Cada intento de aproximación provocaba nuevas advertencias para que dejaran de grabar o mantuvieran la distancia.
"Nos cuesta mucho hacer esto y vosotros lo estáis complicando", reprochó un suboficial.
El dispositivo no se limitaba a la playa. El Ejército había distribuido puestos de vigilancia por toda la ciudad para localizar a los inmigrantes que caminaban por las calles y dirigirlos hacia el punto de concentración situado junto a los almacenes San Pablo.
Uno de esos puestos se encontraba junto a la oficina de turismo, al lado de la Capitanía General. Una soldado permanecía sola junto a un vehículo militar, con un walkie-talkie en la mano. Al otro lado de un pequeño puente aparecieron dos jóvenes extranjeros con aspecto desmejorado.
La militar los observó, avisó por la emisora y se dirigió hacia ellos. Discutió con ambos en árabe mientras otro hombre se sumaba a la conversación. Los jóvenes terminaron dándose la vuelta y se alejaron a paso ligero. No querían ser voluntarios.
أسئلة مفتوحة
- ¿Cuál es el destino exacto de los migrantes tras cruzar la frontera hacia Marruecos?
- ¿Qué criterios determinan la asignación de cada migrante a una de las dos puertas?




