Enrique Riquelme, el millonario que aspira a presidir el Real Madrid, en El Hormiguero
Casi 1,9 millones de personas vieron la entrevista de Enrique Riquelme en El hormiguero de este miércoles. Su mejor cuota en cuatro meses.
Madridistas, fans del programa o simplemente gente que pasaba por ahí nos quedamos para ponerle cara y voz a un hombre de 37 años que aspira a presidir el Real Madrid tras las elecciones de este domingo.
Un hombre milmillonario, como recordó el presentador —“no está mal, chaval”, le dijo tras repasar algunas de sus cifras—, de sonrisa a medio rematar, que no llegó a romper en ningún momento. Fue difícil, televisivamente hablando, mantener el equilibrio entre las respuestas que le darías a Cinco Días y el jiji de Trancas y Barrancas. Y tanta seriedad, su poquito de aburrimiento y ese argumentario hizo que a las 22.21 de la noche, cuando El hormiguero y mi sofá andaban templados, uno de mis convivientes dijera en voz alta: “Bueno, pues que diga el fichaje ya, ¿no?”. Y sin embargo, ahí estábamos, rojiblancos perdidos, escuchando atentamente a un señor con unos mimbres muy parecidos al de cualquier emprendedor de esos que se consideran formales.
Contándonos en prime time (que no lo llamen access, que no) sus inicios, su inconformismo desde bien jovencito. El raca raca del que si quieres puedes, la meritocracia, su viaje a Latinoamérica con una mano delante y un Rólex detrás, una historia perfectamente cosida entre hormigón y márgenes empresariales. La soledad y las vicisitudes, los orígenes en Cox, un pueblecito de Alicante, los avales de un banco andorrano, aunque este detalle se olvidó de mencionarlo. “Cometía errores, por supuesto”, dijo. Y quién no, Enrique.
Mientras, Motos preguntaba cosas muy parecidas a las de cualquier psicoterapeuta mientras atesoraba los grandes golpes de efecto de la noche: la camiseta con el fichaje bomba de la candidatura de Riquelme y una carpetita con un acta notarial.



