España conquista su segundo Mundial de fútbol en una final polémica y con críticas a la FIFA
نظرة سريعة
- La selección española de fútbol ganó su segundo Mundial tras superar a Argentina en una final dominada por España pero marcada por un arbitraje controvertido.
- El artículo también critica la comercialización del fútbol por parte de la FIFA y la influencia política de figuras como Gianni Infantino y Donald Trump.
ملخص مُنشأ بالذكاء الاصطناعي
لماذا يهم
La selección española ganó su segundo Mundial de fútbol, superando a Argentina en una final marcada por la superioridad española y decisiones arbitrales controvertidas. El artículo también critica la gestión de la FIFA y la comercialización del deporte.
La justicia, materia altamente escurridiza en el fútbol, acudió a la desesperada llamada de la selección española y le concedió la segunda estrella tarde, en la prórroga, pero con todo merecimiento. Fue superior la roja de forma abrumadora, dominó todos los aspectos del juego como si el partido no fuera una final del Mundial sino uno de la fase previa de fuerzas desiguales. Sólo tuvo España dos elementos en contra: la providencia vestida de Dibu Martínez y el arbitraje, que le birló un gol como decisión cumbre a una actuación que permitió el juego subterráneo (aunque debería llamarse de otra manera porque se vio siempre) de Argentina. Paredes, que saltó electrocutado al campo en la media parte, debió ser expulsado una media docena de veces. Es un ejemplo ilustrativo.
Enlaza España su nuevo Mundial al del 2010 hablando el mismo lenguaje entonces y ahora, la mejor explicación para entender el porqué de su éxito. Mientras otros países buscan soluciones exóticas que les desnaturalizan ante los fracasos (Brasil como máximo exponente), la selección española ha insistido en su propia receta pese a las deficientes experiencias de las Copas del Mundo del 2014, 2018 y 2022.
La victoria española fue incontestable. Las estadísticas, extemporáneas cuando se sobreutilizan en el fútbol, hablaron esta vez con claridad. España chutó a puerta por encima de las veinte veces y Argentina apenas contabilizó una. En número de pases el equipo ganador dobló al perdedor, 800 a 400.
En el partido que se sintetizó en la previa (lógicamente) con el cara a cara entre Lamine Yamal y Leo Messi, el héroe fue Ferran Torres. Si la justicia le es esquiva al futbol, las rarezas le son inherentes. Ferran pertenece a la categoría de futbolistas que se miran al espejo y se ven mejores, una virtud en un deporte en el que los buscavidas siempre acaban encontrando un hueco. Es España una selección que se hace querer por su configuración. No hay vedettes aparentemente y sí una representación de tipos que se llevan bien con diversas sensibilidades y procedencias, avanzando en una dirección distinta al presumible destino político del país.
Marcó un valenciano, un madrileño fue elegido mejor jugador del torneo (Rodri) y un catalán, el mejor joven (Cubarsí). Todos acompañados de Lamine Yamal y Nico Williams, a quienes no deberíamos considerar españoles según la doctrina Rajoy.
Cuidemos el fútbol
La final fue el colofón de un Mundial que nos deja un claro aviso: al fútbol sólo lo salvará el fútbol. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, se ha erigido paradójicamente en el principal boicoteador de un deporte agredido por quienes se empeñan en verlo solo como un caja registradora. La elitización es un hecho por el indecente precio de las entradas (o eres rico o un tonto que se endeuda más); la fragmentación del espectáculo una obsesión para colar anuncios (pausas de hidratación y un show a lo Super Bowl de media hora con Coldplay y cía de bufones) y el sometimiento continuado bajo los regímenes que acogen la competición (Rusia, Qatar, ahora EE.UU.) ha alcanzado cotas bochornosas con Donald Trump, no se podía saber, tan enjabonado por Infantino que ambos levantaron a dedo la sanción de un futbolista estadounidense como si fuera normal, cuando era una puñalada trapera contra toda lógica. En realidad, Trump ha entrado en el fútbol como un bisonte torpe en una tienda de esculturitas de Lladró. Esperemos que lo abandone y cierre la puerta al salir. Y, puestos a pedir, que se lleve a Infantino con él.
أسئلة مفتوحة
- ¿Cómo afectará la crítica a Infantino y Trump la futura gestión de la FIFA?
- ¿Se implementarán cambios para proteger la integridad del fútbol de la comercialización excesiva?

