La paradoja de la inmortalidad: multimillonarios contra la vejez y un supercentenario de 119 años
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Mientras la industria antienvejecimiento, impulsada por multimillonarios como Sam Altman y Jeff Bezos, busca la inmortalidad, José Flores Flores de Costa Rica celebra 119 años, convirtiéndose en un caso de estudio sobre longevidad natural sin intervenciones tecnológicas.
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لماذا يهم
La industria del antienvejecimiento superó los 600.000 millones de dólares el año pasado, atrayendo inversiones de multimillonarios y farmacéuticas. Bryan Johnson es un caso publicitado de obsesión por revertir el envejecimiento.
En algunas empresas trabajan duro para alcanzar la inmortalidad. Y mientras esa cima siga lejana, se esfuerzan en combatir la vejez y su fuego amigo. La industria del antienvejecimiento superó los 600.000 millones de dólares el año pasado. Se nutre de fondos de inversión, farmacéuticas y fortunas de gente que no compra en las rebajas como Sam Altman, Peter Thiel y así. El talón de Aquiles de los más ricos del mundo es la muerte. Acaso el único talón que comparten con los que compran en las rebajas. La diferencia es que estos, con rabia o sabiduría, se resignan más ante los ciclos de la biología.
Los chicos tech lo llevan peor. Lo tienen y lo pueden casi todo. Jeff Bezos podría sacar a pasear el perro por el espacio. Y Elon Musk, como sostiene el escritor Gonçalo M. Tavares, podría invadir Portugal si quisiera. No pueden, sin embargo, no morirse. Aunque sabemos que están en ello. Quieren que sus vidas extraordinarias transiten por la eternidad, que su energía no se apague, que su poder doblegue a la naturaleza. El caso más publicitado ha sido el de Bryan Johnson, fundador de Blueprint, obsesionado con revertir el paso del tiempo y comparar sus erecciones nocturnas con las de su hijo de 19 años. Todas sus rutinas, visibles en el documental No te mueras: El hombre que quiere vivir para siempre, delatan a alguien secuestrado por la neurosis de sobrevivir. Un hombre empeñado en que su cuerpo desande el camino, al estilo de Benjamin Button. Para ello se somete a una rigurosa disciplina donde solo hay tiempo para ejercitarse, medicarse y monitorizarse. La búsqueda de la inmortalidad requiere tanto esfuerzo que no deja tiempo para vivir. Aunque sigue empeñado en ello, recientemente ha encontrado un enemigo interno: una rara gastritis autoinmune que ataca su estómago.
Lo irónico es que José Flores Flores, sin chutes de plasma sanguíneo ni terapias génicas, ya tiene lo que quieren Bryan Johnson, Jeff Bezos y así. Acaba de cumplir 119 años en Obandito de Sardinal, en Costa Rica. Tal vez sea el supercentenario más longevo del planeta, aunque el título oficial esté en manos de una británica de 116. Al periodista Álvaro Murillo, que le visitó en su hogar de chapa y madera, le contó que se siente como un machete gastado. Vive en una casa con suelo hormigonado, come en una mesa con mantel de hule y camina con chanclas de plástico. A pesar de deslomarse en el pasado en una plantación bananera, José Flores Flores se ha convertido en un caso de estudio gracias a una mezcla de genética, alimentación, actividad física, relaciones sociales y a saber qué más. Ahí, en ese qué más, está el enigma que investigan grandes científicos pagados por los grandes millonarios.
Casi nadie quiere morir. Se entiende. Indagar en los límites de la biología para dominarla no deja de ser una fascinante exploración de fronteras igual que en el siglo XV lo fue atravesar océanos desconocidos. Nada que objetar si por el camino se descubren tratamientos contra enfermedades graves asociadas a la edad, se prolonga el bienestar humano y se universaliza el acceso a todo ello. Pero no se debería olvidar que el envejecimiento y sus efectos colaterales son un problema del primer mundo. Al sur del Sáhara (más de 1.200 millones de personas), la esperanza de vida está en los 64 años. Se puede comprender que los muchachotes de Silicon Valley quieran vivir para siempre, pero los querríamos más si ayudasen a que otros ganaran unos años de vida.
أسئلة مفتوحة
- ¿Qué factores específicos contribuyen a la longevidad de José Flores Flores?
- ¿Cómo se puede universalizar el acceso a tratamientos antienvejecimiento?
- ¿Qué impacto tendrá la gastritis autoinmune en los planes de Bryan Johnson?







